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Joan Llorach, coautor junto a Josep Borell de Los cuentos y las cuentas, señala que el déficit fiscal de Cataluña es del 5%, y que es justo

Llorach: "Hay un déficit fiscal del 5%, que es justo, como admite Junqueras"

El empresario rechaza el relato independentista del déficit fiscal, al entender que es el "justo" si se paga por renta y se recibe por población, y que el propio Junqueras lo ha reconocido

18.03.2018 00:00 h.
21 min

Joan Llorach estudia hasta el último dato. Entiende que todo se debe contrastar hasta el límite. Y no se cree nada antes de que se lo demuestren. Llorach es empresario y escritor pero en sus datos académicos figura que es ingeniero, algo que él deja de lado porque no se ha dedicado a ello profesionalmente. Estudió Ingeniería Industrial en la Universitat Politécnica de Catalunya, pero quiso dedicarse al mundo de la empresa y obtuvo un máster en administración de empresas en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Fundador de una empresa tecnológica, Llorach es coautor, junto a Josep Borrell, del libro Las cuentas y los cuentos de la independencia (Catarata) que ha vendido más de 30.000 copias, donde "se desmonta" el déficit fiscal que defiende desde hace años el independentismo, pero también una parte de la izquierda catalana, la que se declara federalista. Llorach fija ejemplos, busca situaciones similares y se queja con amargura de que se siga el juego al relato independentista.

Asegura que, sin combatir con datos y perseverancia el relato del independentismo, no habrá una alternativa parlamentaria, y critica a la "izquierda" por no saber denunciar esas falsedades. Llorach lo tiene claro: Cataluña paga por renta y recibe por población: "En Cataluña hay un 5% de déficit fiscal, que es justo, tal y como señala el propio Junqueras". 

--El movimiento independentista ha ido olvidando el argumento económico para justificar su proyecto político. ¿Qué razón ve en ello? ¿Ya no es tan importante?

--Ahora mismo el debate está centrado en la diferencia entre lo que los líderes independentistas decían en público y en privado, y entre lo que significan exageración y engaño. Pero creo que la sensación de engaño se limita a las cuestiones que la realidad ha puesto de manifiesto como la ausencia de apoyo internacional y de estructuras de Estado o la marcha de las empresas. Sin embargo, creo que se mantiene prácticamente intacta la creencia de que se sufre un trato fiscal totalmente injusto sin parangón en Occidente y que, en consecuencia, la independencia generaría una prosperidad inmediata que haría de Cataluña una Dinamarca del Sur idealizada.

Creo que si los partidos no independentistas no consiguen desmentirla será difícil obtener la mayoría parlamentaria. El director de la campaña a favor del Brexit ha reconocido que sin la falsa promesa de que la salida de la UE proporcionaría 350 millones de libras más a la semana al Reino Unido habría perdido el referéndum ya que, con diferencia, el argumento del beneficio económico era el de más efectividad. Calculado por cápita, la promesa de los 16.000 millones que hacen los independentistas catalanes si se solventara ese déficit fiscal que dicen es siete veces mayor. Es decir, se miente siete veces más.

Si se mintió con lo que se ganaría con el Brexit, en Cataluña se miente siete veces más

--Los distintos estudios muestran, no obstante, un problema fiscal, pero que podría ser asumible, si se compara con otros países, con diferencias regionales importantes. ¿En qué medida se deberían remediar?

--La excesiva solidaridad fiscal es un recurso político que habitualmente utilizan los gobiernos conservadores de regiones ricas. Por ejemplo, el gobierno de Western Australia, la región rica del país, ha escrito en un documento oficial: “El sistema actual de solidaridad fiscal en Australia es extremo en exceso. Es equivalente a un impuesto del 100% sobre la capacidad fiscal de cualquier Estado que supere la media de todos los Estados. Esto no se consideraría equitativo ni eficiente en ninguna otra parte del sistema fiscal nacional. Ni existe en ningún otro país federal del mundo”.

Horst Seehofer, presidente de la rica Baviera desde el 2008 hasta el 2017, ha dicho cosas como: “Los estados pobres tienen servicios que nosotros no podemos pagar. ¿Cómo puede ser que los estados ricos se tengan que endeudar para hacer transferencias a los Estados pobres?” Y el Frankfurter Allgemeine ha dado su opinión al respecto: “Es muy fácil dar el titular 'Baviera paga, Berlín recibe', pero las reglas sobre la nivelación fiscal son mucho más complicadas, como también lo es su reforma. Hay razones políticas, económicas y sociales para ello. Cualquier cambio radical en el sistema violaría el imperativo constitucional de hacer que las condiciones de vida sean iguales en toda Alemania. Además, hay cuatro estados donantes y 12 receptores, y la experiencia ha demostrado que será difícil impulsar una disminución de la solidaridad contra la mayoría”.

Janice MacKinnon, profesora universitaria que fue ministra de Finanzas de uno de los estados canadienses, ha dado una buena visión de esa cuestión como recurso político: “La idea de que hay un déficit fiscal es una invención de los estados, en particular de Ontario; el Gobierno federal no reconoce que exista y argumenta que el déficit calculado por Ontario se debe a que tiene ciudadanos más prósperos que pagan más ya que el sistema tributario es progresivo”.

Cataluña es una excepción en tanto un partido de izquierda como ERC ha utilizado la solidaridad interterritorial como arma política pero no lo es por su déficit fiscal. Andreu Mas-Colell, en un debate reciente en la London School of Economics, ha dicho que “aproximadamente, la comunidad paga por renta y recibe por población lo que produce un déficit fiscal del 5% del PIB catalán”. Y eso es lo que muchos políticos, incluido Oriol Junqueras, han dicho que sería lo justo

 

El libro de Joan Llorach y Josep Borell

 

--¿De quién cree que es responsabilidad que se haya instalado ese mantra fiscal? 

--El principal difusor del mensaje ha sido Oriol Junqueras con gran determinación y constancia. Ya en su primera entrevista en TV3 cuando era candidato a la presidencia de ERC dijo que la consecuencia lógica de la existencia del déficit fiscal era ser independentista. Durante años ha ido poniendo diversos ejemplos del impacto económico como que si Cataluña hubiera sido independiente desde hace 25 años ahora sería casi cuatro veces más rica, lo que, de ser cierto, significaría que ahora tendría una renta per cápita que sería el triple que la alemana, un resultado tan formidable como improbable.

Pero la responsabilidad principal es de los políticos no independentistas por su incapacidad de rebatir el discurso hegemónico del maltrato fiscal al que la independencia pondría fin dando lugar automáticamente a un país a la danesa. Por ejemplo, Xavier Domènech hace un análisis muy crítico del mismo en su libro Hegemonías hasta llegar a ridiculizarlo. Dice que los independentistas explican que “seríamos así el único país del sur de Europa que, por arte de magia --por arte de la independencia--, superaríamos la crisis en medio de una riqueza desconocida hasta ahora. Todo ello con un aire naíf que echa para atrás”.

--Pero eso no se refleja en lo que dicen

--No, cuando los periodistas de afinidad independentista le han preguntado a él o a Ada Colau sobre si la independencia es necesaria para solucionar las necesidades sociales los dos han aceptado la premisa del maltrato fiscal implícita en la pregunta. En cambio, cuando se le ha hecho la misma pregunta a Andreu Mas-Colell, éste ha respondido claramente que la independencia no debe plantearse por motivos económicos ya que produciría “un pequeño excedente”. Y por su parte, el PSC tampoco ha sabido explicar al público general la tergiversación que el nacionalismo hace de las balances fiscales y sólo consigue dar la impresión de proponer medidas paliativas al maltrato.

Y ninguno de los dos partidos explica que igual que ocurre con el Brexit, por muchos defectos que tenga España o Europa, la separación supone una gran limitación de oportunidades y un paso atrás en el proyecto común de ir cada vez más compartiendo los riesgos y el bienestar. Es una gran gran contradicción declararse progresista, federalista europeo y a la vez proponer una agencia tributaria catalana. Una agencia tributaria europea es el camino para conseguir que un niño griego tenga las mismas oportunidades que uno alemán y una persona mayor portuguesa goce de la misma protección social que una sueca. 

Es una gran contradicción declararse progresista y federalista europeo y defender una agencia tributaria catalana

--¿Entiende el compromiso de académicos como Mas-Colell, Galí y otros en difundir esa cuestión económica cuando podía ser un tema políticamente tan inflamable? 

--Mas-Colell siempre ha dado datos rigurosos, si bien es cierto que nunca ha corregido los datos falsos que por ejemplo ha dado su sucesor en el departamento de Economía. Para Mas-Colell y Galí el problema central es que la legislación básica del Estado supone una camisa de fuerza que impide que en la comunidad se pueda realizar una buena gestión pública. El exconseller explica con frecuencia que pudo dar un gran impulso a la investigación ya que se encontraba poco regulada por el Estado, pero que en cambio pudo hacer poco en la gestión universitaria porque el marco legislativo español lo impide.

Es cierto que la gestión de la investigación de Mas-Colell ha sido alabada por propios y extraños (como por ejemplo Garicano) pero también lo es que es mucho más fácil crear instituciones de élite que elevar el nivel general de la universidad pública, logro que la Generalitat no ha conseguido. Y por otro lado, cuando el nacionalismo catalán ha negociado su apoyo a la formación de mayorías parlamentarias en el Congreso, por ejemplo con el pacto del Majestic, exigió la supresión de la mili, pero no me consta que solicitara la reforma del marco legislativo universitario. Por su parte, Galí propuso en un artículo que la Cataluña independiente adoptaría medidas como establecer el inglés como idioma oficial.

La realidad es que la Generalitat es desde hace décadas responsable del nivel de inglés que actualmente tienen los jóvenes catalanes y que la propia Generalitat sigue posponiendo el requisito de exigir el inglés para obtener un título universitario argumentando que la mayoría de los alumnos no lograrían aprobar un examen de nivel mínimo. Y también es un hecho que la propuesta de plan de gobierno que JxCat y ERC han hecho a la CUP no contiene ni una sola medida para impulsar la mejora de la enseñanza del inglés. Galí también propuso la reforma de la legislación laboral con la reforma de un contrato único, pero la realidad es que Gabriel Rufián, el líder del partido independentista con mayor representación en el Congreso, el sitio desde el que se podría impulsar dicha reforma, ha manifestado con la contundencia que le caracteriza su total oposición al mismo. 

--Tras su libro junto a Josep Borrell, Las cuentas y los cuentos de la independencia, ¿prevalecen los cuentos en la sociedad catalana? 

--Sí. Por ejemplo en el libro explicamos que el embajador de la República Federal de Alemania nos había contestado personalmente por escrito que Alemania nunca ha publicado las balanzas fiscales y que no existe límite alguno a las transferencias interterritorriales. Sin embargo, destacados políticos y periodistas independentistas siguen sosteniendo que sí lo hace y que es el doble del límite que supuestamente fija la Constitución alemana. En una reunión que mantuve con periodistas de un medio de línea editorial independentista, uno de ellos dijo: “Si las balanzas fiscales alemanas existieran ya las hubiéramos visto”, y lo cierto es que nadie las ha visto porque no existen.

Se mantienen los mantras, pero nadie ha visto las balanzas fiscales en Alemania, porque no existen

--¿Ve posible, realmente, un diagnóstico común, un espacio compartido sobre lo que ha sucedido para, a partir de aquí, retocar lo que sea necesario?

--La dinámica actual hace muy difícil el encuentro. El acuerdo de gobierno entre JxCat y ERC deja claro que el juego de la gallina continúa y no hay nadie dispuesto a renunciar a ninguna parte del discurso de los últimos años. Y por otro lado, entre Ciudadanos, el PSOE y el PP hay una rivalidad electoral que hace muy difícil que se sienten a encontrar puntos en común. Y ahora mismo es muy difícil que lo que proponga un lado sea aceptado por el otro, con lo que la única vía posible es, como dice Joan Coscubiela, pactar el desacuerdo. En Canadá, las propuestas de reforma constitucional apoyadas por los principales partidos políticos y medios de comunicación para acomodar la situación de Quebec fueron rechazadas en referéndum por la población.

--El independentismo dice que no vale la pena volver al autonomismo porque el autogobierno se ha reducido, que no se puede apenas hacer nada. ¿Es una excusa para no admitir los errores cometidos? ¿Hay margen para gestionar con eficacia y con suficiencia financiera?

--Toni Comín (exconsejero de Salud, ahora en Bruselas, como diputado de ERC) explicaba que un buen argumento para desear la independencia es su experiencia en la gestión de la sanidad. Comín ha explicado que la Generalitat ya gestiona la sanidad como si fuera un país independiente y que gracias a la excelente gestión, Cataluña goza de un sistema sanitario de nivel “nórdico”. Según él, la secesión meramente aportaría más recursos económicos. Así que sorprende que haya políticos que digan que la descentralización es España es una farsa.

Sorprende que se diga que la gestión es casi de un país independiente y luego se asegure que la descentralización es una farsa

--¿Han fallado los medios de comunicación para puntualizar cuando tocaba y cuestionar el mensaje político que se impulsaba?

--Totalmente. Ninguno ha preguntado a Junqueras por las declaraciones de Mas-Colell diciendo que la independencia produciría “un pequeño excedente” ni a Mas-Colell por las de Junqueras diciendo que produciría “el mayor superávit público de Occidente”.

--¿En qué medida cree que el nacionalismo en Cataluña ha condicionado, precisamente, los cargos académicos, las cátedras y las investigaciones en el ámbito económico?

--Lo que puedo decir es que sorprende mucho ver a académicos como Núria Bosch, que fue vicepresidenta del Consell Assessor per a la Transició Nacional, escribiendo que la mayoría de los países federales publican anualmente las balanzas fiscales y que luego Mas-Colell declare no conocer ningún país que publique las balanzas fiscales. La realidad es que ninguno de los países que Bosch pone como ejemplo en sus escritos lo hace. O a Germà Bel diciendo en Catalunya Ràdio que “Baviera es Estado de Baviera, no es Estado de Alemania. A ver si nos aclaramos de una vez. Baviera es Estado de Baviera. República Federal Libre de Baviera. No es Estado de Alemania” cuando la realidad es que Baviera no se llama así y está sujeta a la Constitución alemana y al mismo sistema de financiación como cualquier otro land.

Es contradictorio decir que la autonomía es insuficiente y criticar luego que alguien haga uso de ella, como ha pasado en Madrid

--¿Qué piensa de la competencia fiscal a la baja que hacen determinadas comunidades autónomas como el anuncio realizado recientemente por Cristina Cifuentes?

--Deberían fijarse unos mínimos estatales. Y no solo eso, tendiendo en cuenta ciertas variables como el poder de compra y la tasa de paro, deberían establecerse unos tipos impositivos comunes en toda la Unión Europea. Y esos mínimos deberían aceptar la potestad para cada administración pública de subirlos tanto como quisiera si es capaz de obtener la confianza de los ciudadanos para hacerlo con proyectos políticos concretos. Pero es una contradicción decir que la autonomía existente es insuficiente y quejarse cuando otros hacen uso de ella.

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