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El periodista e historiador Manel Lucas, durante la entrevista con 'Crónica Global' en el Poblenou / CG

Manel Lucas: “La confrontación de ERC con el Estado se acaba en 2017”

El periodista e historiador señala que Esquerra ha tomado un camino y que pasa "por recuperar la estrategia de Carod y Puigcercós" previa a 2012

12 min

Manel Lucas (Barcelona, 1963) es prudente. No desea pronosticar nada, porque la política en Cataluña ha llegado a un punto en el que todo es posible. Pero sí analiza algunas tendencias que parecen claras. Periodista e historiador, trabaja en Minoria Absoluta, la productora del programa de humor Polònia de TV3, aunque él aparece muy de vez en cuando con alguna imitación de Franco. Dedicado a tareas de divulgación histórica, Lucas, buen conocedor de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), ha publicado Breve historia de Esquerra (Catarata). Y tiene claro algunos movimientos parecen asentarse: “La confrontación de Esquerra con el Estado se acaba en 2017”, sostiene, para declarar que ERC, “que siempre ha tenido dos almas”, ha tomado partido por un nuevo periodo en Cataluña. Un camino que ya no pase por el choque que se vivió entre 2012 y 2017 y, en particular, entre 2015 y 2017.

--Pregunta: Utilizando el argot de los independentistas se podría decir: ¿de qué va ahora ERC, principalmente pensando en los ciudadanos del conjunto de España? ¿Qué es Esquerra?

--Respuesta: Es el partido más antiguo de Cataluña, con 90 años a sus espaldas y uno de los más antiguos en el Congreso de los Diputados. Y si atendemos a sus siglas, es un partido de izquierdas, pero no dogmático, con una flexibilidad que le permite tener a perfiles como Miquel Puig, liberal con rostro humano, y a Joan Tardà un marxista modernizado. Es republicano, lo que quiere decir que no es monárquico, pero a la vez implica que defiende valores republicanos, si pensamos en la tradición francesa. Y lleva la C de Cataluña, lo que quiere decir que ha sido siempre catalanista, pero no independentista, aunque tuvo en su seno a independentistas.

--¿Y eso lo ha sabido compaginar?

--Desde el primer momento hay disputas entre Francesc Macià y Lluís Companys. Se pelean por la declaración de la república catalana o la declaración de una república en el seno de una España federal. El partido, en todo caso, no es independentista hasta el giro de los años 90 con Àngel Colom. Y conviven esas dos almas, de izquierda y catalanista.

--El ya expresidente Quim Torra, ¿podía vincularse con esa Esquerra?

--No, Torra tiene otras referencias. Él mismo ha señalado que se ha sentido siempre cerca de Acción Catalana, de un personaje como Nicolau d’Olwer. Es otro catalanismo, distinto, más burgués, el de los años treinta.

--¿Qué peso ha tenido Heribert Barrera, ahora que ha vuelto a ser denostado y se le ha retirado la medalla del Ayuntamiento de Barcelona?

--Barrera es para Esquerra un mito, por su lucha antifranquista y el exilio. Pero tanto Carod-Rovira como Puigcercós le reprocharon sus declaraciones xenófobas y se distanciaron de él. Sin embargo, es una especie de mito, como lo ha sido Jordi Pujol para todo el mundo convergente.

Pere Aragonès, vicepresidente del Govern, en el Parlament / EP
Pere Aragonès, vicepresidente del Govern, en el Parlament / EP

--En todo caso, Barrera es un hombre clave por su posición en 1980.

--Si, lo es, porque era el líder de un partido no marxista. Y llega, desde la clandestinidad, con una idea muy clara de lo que no quiere. Su anticomunismo es profundo, y opta por Jordi Pujol, por una opción nacionalista ante lo que considera un frente popular de izquierdas (PSUC-PSC). Eso se arrastra en ERC durante mucho tiempo. Hasta la dirección de Carod-Rovira. De hecho, dura tanto que Àngel Colom, cuando decide escindirse de ERC, a quien informa primero es a Jordi Pujol. La subordinación a la Convergència de Pujol dura muchos años, pero se rompe en aquel momento, con Carod y la formación del primer tripartito. Desde entonces, aunque ha gobernado junto a los exconvergentes, la emancipación es un hecho.

--¿Y ahora qué alma le toca a ERC?

--No lo sé, pero está en condiciones, como apuntan las encuestas, aunque se pueden equivocar, de tener la presidencia de la Generalitat, la de verdad. Y no se puede descartar que se repita la actual coalición. Parece difícil una alianza con el PSC, pero se ha producido en determinadas localidades, como en Sant Cugat. Lo cierto es que la herida que han generado los presos y la herida del procés invitan a pensar que eso será muy complicado.

--Oriol Junqueras repite que los socialistas no le podrán aguantar la mirada. ¿Hay para tanto?

--No lo sé, parece difícil que se supere, pero Esquerra, con Gabriel Rufián, vota o se abstiene en el Congreso a favor del Gobierno del PSOE y Podemos.

--¿Hay cuestiones concretas para señalar que ERC ha tomado una decisión?

--Lo que parece, viendo su actuación en los últimos años, es que a partir de 2017, con el fracaso de la declaración unilateral de independencia, Esquerra recupera la estrategia de Carod y Puigcercós. Le podemos llamar independentismo pragmático o como se quiera, o que la independencia se declarará en castellano, como decía Carod, pero lo que ellos mismos aseguran, --Junqueras y Rovira en su libro—es que desean llegar a independentistas nuevos, con un discurso social. La confrontación de Esquerra con el Estado se acaba en 2017, se produce entre 2012 y 2017, y, más en concreto, entre 2015 y 2017. Pero se acaba ahí al comprobar el fracaso de la DUI. Siempre hay que entender que ERC tiene dos almas, y que en 2018, cuando su dirección quiere excluir en la ponencia la vía unilateral, la militancia obliga a incluirla. Pero la unilateralidad no está ahora en el centro de la estrategia de ERC.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, en un acto en verano / EP
El presidente de ERC, Oriol Junqueras, en un acto en verano / EP

--En el libro se deja claro que ERC sufre un sonoro fracaso en 2010. ¿Resucita Artur Mas a ERC con las elecciones anticipadas de 2012?

--Es evidente, con los números en la mano, que ERC sube en 2012, después del fracaso de 2010, cuando se queda con diez diputados. Mas, intentando tener la mayoría absoluta, le da alas a ERC y por eso en 2015 quiere que Esquerra vaya en la misma lista, a riesgo de no convocar las elecciones. Es cierto que en 2012, Junqueras ya había hecho el giro, poco antes, y había puesto más en el énfasis en la cuestión nacional que en la social, después de sufrir electoralmente tras los gobiernos tripartitos de izquierda.

--¿Hay que creerse a ERC, cuando Junqueras aboga, de nuevo, por no descartar la vía unilateral? ¿No es confuso?

--Esquerra no puede dejar su apuesta independentista de lado, ni la unilateralidad. Son cartas que debe tener si fracasa la estrategia del diálogo. Es lo que sostiene su dirección. Pero la apuesta está hecha. Lo mostró hace unos días Sergi Sabrià en el Parlament, al atribuir a Torra como éxito la mesa de diálogo con el Gobierno, sabedor de que Torra ha sido uno de los mayores obstáculos para que salga adelante. Lo cierto es que, a pesar de los ataques que reciben, ERC va mostrando que quiere salvar al actual Gobierno español.

--¿En la política catalana no se ha abusado de las frases ‘camino sin retorno`? ¿Es posible volver a una etapa anterior?

--A estas alturas no creo que ERC renuncie a ser independentista, pero hay distintos modos para llegar a la independencia. Y la apuesta para llegar a través del diálogo y de la suma de muchos más partidarios parece clara.

--Pere Aragonès lo ha dejado por escrito: sólo se llegará con mayorías del “70% y 80%”

--Si, Aragonès lo señala así, y Junqueras y Rovira en su libro hablan de más del 50% de forma continuada. Aragonès es el heredero de Junqueras.

--¿Cómo se explica la batalla a cara de perro entre Convergència y Esquerra en el conjunto del territorio, más allá de Barcelona y su área metropolitana? ¿Es un tema de clase social?

--Hay un tema de clase social, con una dualidad clara, entre orden e izquierda, sin ser ésta revolucionaria. Pero no es una diferencia nítida, porque los dos partidos son ya interclasistas. Sin embargo, es cierto que en muchas partes del territorio, con apenas presencia del resto de fuerzas políticas, la rivalidad es entre los exconvergentes y Esquerra.

--¿Puede ser ERC la CiU del siglo XXI?

--Esquerra aspira a ser el ‘pal de paller’, con alianzas distintas a las que tuvo CiU. No sé si lo alcanzará, pero está claro que quiere serlo.

--Usted forma parte de Minoria Absoluta. ¿Se puede informar desde el humor?

--A veces decíamos que estaba bien que mucha gente viera nuestros programas, pero desde un conocimiento previo. Sólo entonces, con una versión exagerada y caricaturesca se podían ver más detalles. Pero es una forma como otra de hacer periodismo de opinión. Y el humor político ha existido siempre, desde Aristófanes.

--Ahora la crítica se basa en que en Polònia se defiende a ERC.

--Eso se dice, pero se reciben muchas otras críticas, que no han condicionado la producción, aunque a veces se pueda pensar que aciertan.