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Guillem Bota opina sobre la agresión al menor independentista en Elche

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Pensamiento

El nuevo héroe catalán, o cómo ligar a porrazos

"Cada pueblo tiene los héroes que merece"

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Ya que en Cataluña no tenemos mártires y, lo que es peor, tampoco a nadie con ganas de serlo, debemos agarrarnos a cualquier cosa, por insignificante que sea, para no perder la ilusión de que vivimos oprimidos.

Y lo que sea ha resultado ser un pobre adolescente, aficionado del Barça, que en Elche se llevó unos cuantos porrazos por parte de la policía. No es que sea gran cosa, porrazos peores a los que recibió el chaval los hay cada día en todas partes del mundo y por causas más peregrinas, pero en fin, menos da una piedra.

Si no tenemos ni una Juana de Arco dispuesta a morir en la hoguera ni un William Wallace que sacrifique la vida luchando por la independencia ni un Bobby Sands que lleve su huelga de hambre hasta las últimas consecuencias, nos las hemos de apañar con lo que tenemos, que no es otra cosa que un adolescente que recibió cuatro o cinco porrazos policiales. Cada pueblo tiene los héroes que merece.

En lo que no nos gana nadie a los catalanes, eso hay que reconocerlo, es en vestir de épica cualquier idiotez, ya sea un referéndum que daba vergüenza ajena, ya sea encaramarse a un coche policial para pegar berridos, ya sea simular ir a trabajar el día de la Constitución para demostrar rebeldía.

Actos que cualquier otro pueblo intentaría ocultar por un elemental sentido del decoro y de la vergüenza, aquí se visten de epopeya histórica. No es extraño, por tanto, que nos agarremos a un niño que fue poco más que zarandeado por unos agentes: es que es todo lo que tenemos. Es un tontaina, pero es nuestro tontaina.

Durante el procés, los independentistas no vieron a ninguno de sus líderes enfrentarse a la policía, ni el día del referéndum ni en los días posteriores.

Más bien al contrario, vieron como todos ellos procuraban esconderse y estar lo más alejados posible de los representantes de la ley, por si acaso.

Por eso, cuando ahora esos independentistas ven a un niño a quien se le arrebata una bandera y le dan los cuatro palos que antes daban los padres a los hijos díscolos, por comparación creen estar ante un remedo de Aquiles y lo idolatran como si fuese también un semidiós.

Es comprensible que se lleven a engaño: acostumbrados como están a unos líderes revolucionarios que poseen el mismo valor que ratoncitos de laboratorio, todo lo que no sea huir, esconderse o llorar, les parece el no va más del arrojo y la osadía. Es normal, hasta ahora no habían conocido más que a gallinas.

Eso sí, personalmente, empiezo a estar harto de ver al chaval en todas partes, y me parece que esto no ha hecho más que empezar. Hemos de verle todavía en TV3, en los periódicos y en el pregón de las fiestas de su pueblo, quién sabe si hasta haciendo el saque de honor en el Camp Nou el día del Barça-Madrid. Lo que es seguro es que le va a caer un contrato para protagonizar anuncios de algún analgésico y antiinflamatorio.

-Con Voltaren Emulgel, al día siguiente ya ni siquiera recuerdas los porrazos.

A mí me parece de perlas que aproveche esos momentos de fama que el azar le ha regalado, igual al chico eso le sirve hasta para ligar, que al final va a ser lo único bueno que va a sacar de todo. Seguro que en estos momentos es el estudiante más popular entre sus compañeras de instituto. Como corra la voz, van a ser miles los adolescentes que ondearán estelades con la esperanza de que unos policías les arreen y se fijen en ellos las niñas. Eso sí que será la revolución definitiva.

La independencia no la van a conseguir, la amnistía tampoco, otro referéndum todavía menos, pero se van a hartar de follar, que es mucho mejor.