Fotomontaje del logo de Eurovision Vienna 2026
Y Franco volvió para ver Eurovisión
"Fraga, el gran censor, ha sido superado por Pedro Sánchez"
Ni los censores más implacables de los oscuros años 40 y 50 en la España de la postguerra franquista hubieran podido imaginar un acto de censura tan escandaloso y dictatorial como prohibir Eurovisión.
Si Fraga levantara la cabeza este fin de semana y viera que RTVE no emite el festival de la canción más icónico, hortera y divertido de la música, que se ha seguido masivamente siempre en España, porque lo han mandado los socios “stalofachas” de nuestro presidente, que se siente tan a gusto rodeado de dictadores, se muere otra vez debido a la impresión de haber sido superado.
Fraga, el gran censor, ha sido superado por Pedro Sánchez, que le adelanta por el odio a la libertad en general y a la libertad de expresión en particular, por la derecha y sin despeinarse.
Prohibir la emisión del festival de Eurovisión en España no es lo único, es sólo lo penúltimo. Ya hace tiempo que “el telediario” de la Primera se ha convertido en el nuevo NO-DO, compuesto por información sesgada a favor del gobierno, más una infinidad de noticias folclóricas que ocupan el grueso del informativo, cada vez más tiempo de deportes y una inusual y cada vez mayor cobertura meteorológica tan estúpida como aburrida. Total, cualquier cosa menos informar.
A los informativos hay que sumarles la propaganda institucional con la que los medios obedientes son regados convenientemente para que cada vez se parezcan más al “parte” (así le llamaba mi abuela) de la Primera. Sólo hay ciertos reductos de libertad, dentro de los medios “tradicionales”, en algunas tertulias radiofónicas, incluso públicas, donde aún pueden encontrar debates y no coros cantando al unísono las bondades del gobierno, como si fueran la escolanía de Montserrat.
Lo de Eurovisión es lo penúltimo, porque lo último ha sido echar del Congreso de los Diputados a dos frikis periodistas por considerarlos “agitadores de ultraderecha”. Estoy segura de que el propio Franco estaría encantado con la definición de “agitadores” que van dando de Quiles y Bertrand Ndongo la presunta izquierda de este país. Y todos los progres encantados, como los falangistas estaban encantados con la censura de antaño.
Son exactamente lo mismo. Sólo que antes, cuando estos perfiles de showman de los veinte duros los controlaba el amigo Wyoming desde “Caiga quien Caiga” les hacían mucha gracia, y ahora como ellos son los “molestados” pues los prohíben y ya está, como harían y harán con todo lo que les molesta si no se para este desastre dictatorial a tiempo.
Sin embargo, ha querido el karma, las diosas o simplemente el universo conspirando a favor de la decencia de la humanidad, que la misma semana en la que sufrimos las consecuencias de la censura de Eurovisión decidida por Pedro Sánchez y sus adláteres, como una más de las acciones de “intento” de boicot a Israel, se publicara el informe Silenced No More, que documenta con testimonios, videos, archivos y todo tipo de pruebas irrefutables los crímenes de lesa humanidad, salvajes, atroces, insoportables, especialmente de violencia sexual, que los terroristas de Hamás cometieron el 7 de octubre de 2023, primero contra la gente que estaba en el Festival Nova, y luego contra los que vivían alrededor. Especialmente, como no, contra las mujeres y las niñas.
No he visto a nadie de esta indecente clase política que nos gobierna decir ni media palabra al respecto, ni mucho menos avergonzarse, ni siquiera sonrojarse, por habernos convertido como país en los presidentes del club de fans de estos terroristas, (también de los ayatolás iraníes), que bien conviene recordar que no tratan mucho mejor a su propia gente que a los judíos.
Quizás de tanto censurar al prójimo, se les ha ido la mano y ahora practican la autocensura. Gentecilla…