Josep Maria Cortés opina sobre la negativa de Junqueras a apoyar los presupuestos
Junqueras, el perro del hortelano
"El líder de ERC apelmaza. Vincula los Presupuestos del Estado con las cuentas de la Generalitat; y practica la doble negación. Exige la mayor o nada"
Al president Salvador Illa se le entiende. Es claro y esquemático ante la multiplicación de frentes que tiene hoy la política. El pasado nos mostró que la liquidez no deja nada a su paso.
Ahora los temas se ordenan esquemáticamente, como un ejercicio de álgebra de los que pedía Eugeni d’Ors en las letras del novecientos. Pero el líder de ERC, Oriol Junqueras, apelmaza. Vincula los Presupuestos del Estado con las cuentas de la Generalitat; y practica la doble negación. Exige la mayor o nada. El traspaso del 100% del IRPF a la Agencia Tributaria de Cataluña o no hay nada, ni en Madrid ni en Barcelona.
¿Habrá Presupuestos? No pasa nada; en último término, Junqueras exige una nueva prórroga con la activación de los créditos pendientes. Será profesor de Historia (y de los buenos), pero de Hacienda Pública va pez.
El cansancio de la ciudadanía ante la negociación permanente de máximos resulta evidente. El socialismo sale tocado, pero ERC está entrando en barrena como le ha ocurrido a Podemos, que ya ni cuenta en los sondeos de intención de voto.
¿Y qué va a ocurrir en el próximo Consejo de Política Fiscal y Financiera? Nada, porque el principio de progresividad fiscal aterriza suavemente sobre el principio de ordinalidad. A menos que se imponga el esquema de la manta: si tiras de arriba, dejas los pies al descubierto, y viceversa.
Además, la gestión del impuesto directo no asegura cubrir el criterio poblacional de la ordinalidad. Y puede ser que, una vez desembolsada la igualdad fiscal de los territorios, Cataluña deba renunciar a una mejora tangible de la renta que debe recibir.
¿Qué les dirá Illa a los socialistas que mandan en algunos territorios y que no aceptan su modelo? Les preguntará: ¿Qué proponen? ¿Qué hicieron ustedes, cuando tuvieron ocasión de resolver esta cuestión? Nada. No se acuerdan. Illa les promete que su modelo pactado con Sánchez beneficia a todo el mundo: “Aporta 20.000 millones de euros a todas las comunidades autónomas de régimen general”.
Junqueras dice siempre que no, antes de aceptar lo que les conviene a sus virreyes. Y ahora, les ha comunicado que su intransigencia no es precisamente una virtud, sino más bien una exigencia, en respuesta al pacto nacional del PP y Vox.
Cuando oímos hablar de cambio de tercio en la financiación, a la cúpula de ERC se le pone nariz de ave rapaz y Junqueras pierde unos cuantos centímetros de cintura. Sobrevuela cementerios y claustros góticos. ¿Planea acaso su autodestrucción, porque es lo que parece?
México se hunde en los residuos del fango guadalajareño, mientras Washington juega al escondite con su armada en Beirut. La próxima guerra no será híbrida; mientras, nosotros a lo nuestro: traspaso total de los impuestos directos. Y, mientras no llega, que no llegará, las cuentas públicas pendientes de renovar créditos de los últimos años: los ejercicios 2023, 2024, 2025.
La deuda de la Generalitat se pasea por las tesorerías de los bancos, con avales y pignoraciones varias. Junqueras no come ni deja comer, como el perro del hortelano ¿Hasta cuándo? Hay prisa porque, si detona el fin de Ucrania, estaremos en el nuevo mapa de Robert Kaplan y nos conviene entrar en él, con el riñón forrado.