Una persona abre una cartera vacía
Lo macro y lo micro
"Solo por el efecto inflación hoy somos cerca de un 50% más pobres que hace 20 años"
2025 ha tenido un crecimiento del PIB notable, casi el 3%, más que las economías que nos rodean. Es una buena noticia, sin duda. Pero ese crecimiento no llega a las familias, a los ciudadanos, que cada vez cuentan con menor poder adquisitivo.
El salario mínimo interprofesional sube y sube, lo mismo que las pensiones, pero el salario medio está estancado, lo mismo que la renta per cápita. La economía española sigue engordando gracias al turismo y al consumo, pero los fundamentales son igual, o peores, que hace 20 años. Estamos enrasando por abajo. Los nuevos puestos de trabajo son peores y peor remunerados que los que se destruyen.
Miremos las estadísticas que miremos, la vivienda o la alimentación han subido como poco lo que la inflación, pero mucho más en algunas ciudades donde las subidas son tremendas, mientras que el salario medio prácticamente no ha subido nada. Solo por el efecto inflación hoy somos cerca de un 50% más pobres que hace 20 años.
Hace pocos días nos lo ejemplificaron con lo que se podía hacer con el Gordo de Navidad hace un tiempo y ahora. De convertirse en gran propietario a comprarse un piset en un barrio alejado del centro. Diga lo que diga la macro, cada año somos más pobres y, además, el Estado recauda más, pero genera más deuda.
La diferencia entre la macro y la micro se traduce en los salarios y estos son los que son por nuestro modelo productivo, donde la productividad brilla por su ausencia. Con tanto trabajo temporal, por días, por horas, remunerado al mínimo, porque los negocios no dan más, es imposible que la economía real tire.
España va camino de ser un país low cost en todo. Compramos en supermercados baratos, compramos coches baratos, volamos con aerolíneas baratas. No queda otra, el consumo se adapta a nuestra realidad.
Es muy triste que nuestros políticos solo aspiren a mantenernos en un statu quo de país pobre dentro del club de los ricos. La brecha salarial con Alemania, Francia, Holanda… no hace más que crecer, mientras que Chequia o Polonia se acercan cada vez más a nuestro nivel.
Nuestro PIB per cápita está un 11% por debajo de la media de la UE27, ocupando el lugar 16. Si utilizamos excepcionalmente bien el empujón de la entrada en la Unión Europea, ahora hemos perdido varios trenes; el último, los fondos de recuperación, una excelente oportunidad para modernizar nuestra economía y ha sido muy poco aprovechada.
No se han pedido todos los fondos, no se ha distribuido todo lo recibido y no se ha aplicado para realizar grandes transformaciones. Qué distinta es nuestra progresión a la de Irlanda, un país pobre hasta que a finales de la década de 1990 decidió cambiar de modelo productivo y hoy es el más productivo de la Unión Europea y uno de los que tienen mayor PIB per cápita del continente.
En España muchas, demasiadas personas, viven directa o indirectamente de los presupuestos generales del Estado. Pensionistas, empleados públicos de todo tipo, beneficiarios de ayudas sociales y personas que reciben prestaciones por desempleo o dependencia, superan los 17 millones. Demasiadas nóminas, pensiones y ayudas estatales para que el país piense en productividad.
Las generaciones que ahora se incorporan al mundo del trabajo muy probablemente vivirán peor que sus padres, implicando un punto de inflexión en el paradigma de la escalera social. Cuando la pensión media se considera un buen sueldo y las herencias son un revulsivo para la economía de los jóvenes, cuando no la única oportunidad para disponer de una vivienda en propiedad, es que algo no funciona.
Podemos seguir mirando a otro lado pensando que no pasa nada, pero cuando nuestro Estado del bienestar se desmorone será demasiado tarde. La sanidad pública, las pensiones, las ayudas... todo está en riesgo si no nos tomamos en serio que es necesario cambiar el rumbo de la economía española.
Aunque, lo más probable, es que las siguientes reformas se hagan por necesidad y cuando duelen más, en la siguiente crisis.