Transportador de coche

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Sergio (30 años), dueño de una empresa de transporte: “Facturamos 20.000 euros mensuales y conducimos 800 kilómetros al día”

A pesar de todas las trabas, Sergio defiende con pasión la figura del autónomo y el empresario, animando a los jóvenes con actitud a "tirarse a la piscina" y emprender en lo que se les dé bien

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A sus 30 años, Sergio lidera una pequeña empresa de transporte ligero con sede en Asturias y Cantabria que se aleja del modelo tradicional de paquetería para centrarse en un nicho de servicios personalizados y mercancías delicadas.

Tras seis años en el sector, su especialización principal es el traslado de coches de alta gama, vehículos clásicos, de competición y embarcaciones, trabajando tanto para particulares como para equipos de regatas o concesionarios.

A diferencia de las grandes empresas de logística que buscan volumen, Sergio ha construido su negocio sobre la base de la exclusividad y la adaptación total a las necesidades del cliente, lo que le permite manejar presupuestos más específicos para servicios de alto valor.

La operativa diaria de su empresa exige una gran resistencia física y mental, ya que sus conductores recorren habitualmente “entre 750 y 820 kilómetros por jornada”. Sergio afirma haber estado en unos 14 o 15 países europeos durante el último año, incluyendo destinos como Polonia, Hungría, Austria e Italia.

Debido a la naturaleza de estas rutas de larga distancia, el equipo pasa gran parte del tiempo fuera de casa, durmiendo en hoteles para garantizar que el conductor esté fresco y con los reflejos necesarios para proteger la valiosa mercancía que transporta.

En cuanto a la facturación, Sergio señala que un vehículo de su flota puede llegar a generar “entre 15.000 y 20.000 euros al mes, dependiendo de la actividad”. Sin embargo, este volumen de ingresos viene acompañado de costes operativos significativos, como "mantenimientos rigurosos cada 20.000 kilómetros para evitar averías y seguros de carga extremadamente costosos" para cubrir objetos de lujo.

La infraestructura de su negocio se define como una "mini empresa de transporte" que utiliza vehículos ligeros y más de 30 remolques especializados. Esta configuración les otorga una ventaja competitiva clave: la capacidad de entrar en centros urbanos, como el de Madrid, donde los camiones de gran tonelaje tienen el acceso prohibido.

A pesar de todas las trabas, Sergio defiende con pasión la figura del autónomo y el empresario, animando a los jóvenes con actitud a "tirarse a la piscina" y emprender en lo que se les dé bien. Para él, el éxito en el transporte ligero no solo depende de la experiencia al volante, sino de tener la iniciativa para resolver problemas en ruta y entender la visión de servicio al cliente de la empresa.

Aunque reconoce la dureza de pasar hasta 12 días seguidos fuera de casa, considera que si el trabajo se hace con ganas y se busca un nicho especializado, es un sector que ofrece grandes satisfacciones y rentabilidad.

Para Sergio, gestionar su empresa de transporte es como pilotar un barco de precisión en un puerto lleno de cargueros gigantes: mientras los grandes barcos mueven el volumen, él utiliza su agilidad y equipo especializado para entregar los tesoros más valiosos directamente en el muelle donde otros no pueden llegar.