Secuencia del robo de Matías I. F. en el aparcamiento del Ikea de Badalona

Secuencia del robo de Matías I. F. en el aparcamiento del Ikea de Badalona Crónica Global

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Desmontando a Matías, el ‘ladrón de Ikea’: los errores que lo llevaron directo al calabozo

Con siete detenciones a sus espaldas, el multirreincidente fue identificado y arrestado tras hacerse con un botín de más de 6.000 euros

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Matías I. F. no es nuevo en esto de la delincuencia común. Tampoco es precisamente discreto. Con siete antecedentes por delitos contra el patrimonio, este multirreincidente se ha ganado a pulso un lugar fijo en el radar policial.

El problema —para él— es que su carrera criminal empieza a parecerse más a una sucesión de errores de principiante que a la trayectoria de un ladrón experimentado. Y esta semana, una vez más, ha vuelto a sufrir las consecuencias de su poca habilidad criminal.

La última escena se sitúa en IKEA Montigalà, en Badalona. En el aparcamiento de local: una furgoneta cargada de material de obra y bricolaje, y un botín valorado en 6.000 euros.

El plan, sobre el papel, era el de siempre: inhibidores de frecuencia, esperar el despiste del conductor y actuar rápido. En la práctica, sin embargo, todo salió mal.

Usaron inhibidores

Matías y un viejo compañero de 'batallas' llegaron al parking con un coche de alquiler que ellos mismos habían contratado usando sus nombres reales. Aparcaron justo al lado de la furgoneta que querían asaltar.

Activaron el inhibidor y esperaron. Cuando el conductor de la furgoneta pensó que estaba cerrando el vehículo, en realidad el inhibidor interrumpió la señal y el coche quedó abierto. Minutos después, el material ya había desaparecido.

Hasta aquí, manual básico del robo en aparcamientos. El problema vino después.

Mossos d'Esquadra durante un robo anterior en L'Hospitalet de Llobregat

Mossos d'Esquadra durante un robo anterior en L'Hospitalet de Llobregat Luis Miguel Añón

Un catálogo de errores

El primero: el coche de huida. No era robado. No era prestado. Era alquilado. Y, para rematarlo, a su propio nombre. Un regalo para los investigadores que, al comprobar el contrato de alquiler, no tardaron en dar con un viejo conocido: un multirreincidente con un amplio historial por delitos contra el patrimonio.

El segundo: las cámaras de seguridad. La identificación fue casi inmediata. Matías es perfectamente reconocible en las grabaciones, no solo por su complexión y rasgos, sino porque su imagen coincide plenamente con la que ya figura en los archivos y reseñas policiales; y las cámaras no dejaron lugar a dudas.

El tercero: la vestimenta. Llevaba el mismo polo que el día de una detención anterior. El mismo. Exactamente igual. Un detalle aparentemente menor que encajaba a la perfección con las imágenes que la policía ya tenía archivadas en su ficha. Lo que ayudó a una identificación inmediata.

Imágenes de Matias I. F.

Imágenes de Matias I. F. Crónica Global

Y el cuarto: una reincidencia casi calcada. Pocas semanas antes, el mismo individuo había sido arrestado por un robo prácticamente idéntico en el parking de Leroy Merlin de Sant Boi de Llobregat. Misma técnica. Mismo escenario. Mismo patrón.

Con todos esos elementos sobre la mesa, la detención fue cuestión de horas.