Detalle del disco 'Not like everybody else', de  The Damned

Detalle del disco 'Not like everybody else', de The Damned

Músicas

‘See Emily play’ (los 60 no se acaban nunca)

El grupo punk The Damned acaba de publicar su particular versión de los años 60, extremadamente fiel a la original y se titula Not like everybody else, en clara cita a una canción que figura en el disco, I´m not like everybody else, de los Kinks

El legado cultural de David Bowie diez años después

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Los años 60 marcaron el comienzo de muchas cosas. Entre ellas, la entronización de la música pop como un fenómeno de masas juvenil. Pese a que los tiros van por otra parte en la música actual (véase el triunfo espectacular del puertorriqueño Bad Bunny en los últimos premios Grammy), se sigue volviendo a los 60 en busca de inspiración o como muestra de homenaje a la década en la que se grabaron las que, probablemente, son las mejores canciones de toda la historia de la música pop.

El grupo punk The Damned acaba de publicar su particular versión de los años 60, extremadamente fiel a la original (decepcionados están los que esperaban una relectura punk de los clásicos), y se titula Not like everybody else, en clara cita a una canción que figura en el disco, I´m not like everybody else, de los Kinks, lo más grande de los 60 junto a los Beatles y los Stones.

Hace cosa de un año y medio, el gran (y frecuentemente ignorado) Robyn Hitchcok publico su propio homenaje a los 60 por partida doble y con el mismo título: 1967 es un disco y un libro. El disco recoge unas excelentes versiones acústicas de canciones grabadas en ese año e incluye rarezas como un tema de la Incredible String Band (Way back in the sixties), magnífico grupo escocés y figura señera del folk psicodélico que en la actualidad está tristemente olvidado.

Versiones aceleradas

El libro es un delicioso texto autobiográfico (no traducido al español, lamentablemente) en el que Hitchcock rememora su paso por un colegio para pijos en 1967, cuando contaba catorce años. Las remembranzas de la enseñanza británico de internado se mezclan con el descubrimiento del joven Robyn de discos que aparecieron ese año y lo marcaron para siempre, como el primero de Pink Floyd (cuando cortaba el bacalao el gran Syd Barrett), The piper at the gates of dawn), o el segundo de la Incredible String Band, The 5000 spirits or the layers of the onion.

Portada del nuevo disco de 'The Damned'

Portada del nuevo disco de 'The Damned'

Resulta enternecedor ver al pequeño Robin fascinado por la muy psicodélica portada de este disco, y el modo en que lo escucha obsesivamente durante sus ratos libres en el internado.

A Hitchcock y los Damned se les adelantó en 1973 David Bowie con su álbum Pinups, en cuya portada se le veía en compañía de un icono de los 60, la súper modelo Leslie Lawson, aliasTwiggy. Pinups contenía versiones espléndidas y a menudo aceleradas gracias a la guitarra de Mick Ronson que no fueron del agrado de todos, pero a mí me parecen sensacionales. Es más, gracias a Pinups descubrí a Syd Barret, autor de See Emily play, canción incluida en el primer disco de Pink Floyd, grupo que luego, cuando el pobre Syd se quedó casi catatónico por el abuso en el consumo de LSD, tiró por otros derroteros que los condujeron al triunfo, aunque yo nunca les acabé de ver la gracia.

Una canción fundamental

Resulta curioso que See Emily play aparezca en los tres discos aquí mencionados. Es como si gente de mucha sustancia la hubiese elegido como la mejor canción de la década de los 60. Yo no me atrevería a decir tanto, pero es un tema de un encanto indudable, a medio camino entre el rock, el folk, la psicodelia y el chamber pop.

Portada del 'Ziggy Stardust' de David Bowie

Portada del 'Ziggy Stardust' de David Bowie

Syd Barrett la compuso en 1967 en homenaje a una adolescente, habitual del UFO Club, centro londinense de la psicodelia pop, llamada Emily Young y conocida por el alias de The psycehedelic school girl (La colegiala psicodélica), hija del barón de Kennet, Wayland Hilton Young. No se sabe qué fue de ella. Igual es una dulce ancianita rodeada de nietos o la palmó a causa de un mal viaje. En cualquier caso, le cabe el honor de haber inspirado una canción que a los Damned, Robyn Hitchcock y David Bowie se les antoja fundamental.

No sé quién será el próximo en rendir homenaje a la década prodigiosa, pero no me extrañaría que en su disco figurara de nuevo See Emily play.

Las drogas acabaron con la carrera musical de Syd Barret, quien pasó sus últimos años en la casa de su madre en Cambridge y que cuando se acercó al estudio a ver cómo iba la grabación de Wish you were here (que le homenajeaba a través de Shine on you crazy diamond), se encontró con que sus viejos compañeros no reconocían en aquel tipo calvo y gordito al antiguo líder y compañero de fatigas.