El escritor Luis Landero / @JMSANCHEZPHOTO

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Letras

Extremadura, topografía literaria

En la periferia cultural, cuna de los cronistas de Indias, esta autonomía es el hogar familiar de Cercas y Landero, el retiro de Trapiello y la sede de sellos como Periférica y Ediciones Liliputienses

21 septiembre, 2022 20:00

Arrinconada, pese a su extensión, junto a Portugal; poco visitada por el resto de españoles y menos aún por los extranjeros, pues es sabido que no hay playas de mar en ella ni atracciones vulgares y gregarias; sometida a atrasos recalcitrantes como los ferroviarios, que cuando se simulan enmendar también llegan tarde, en consonancia con los trenes que nunca arriban a su hora; remota, en fin, en más de un punto, Extremadura es una de las regiones menos conocidas en lo literario pese a reunir una importante lista de autores, no pocos de ellos nacidos en las provincias de Cáceres y Badajoz pero residentes en otras a menudo alejadas.

Fue esta tierra de conquistadores que llevaron, si no la pluma, la espada a América. Alguien que no era extremeño sino navarro, Rafael García Serrano, lo narró en Cuando los dioses nacían en Extremadura, epopeya dedicada a Hernán Cortés, natural de Medellín. Extremeños eran asimismo Vasco Núñez de Balboa, Pedro de Valdivia, los varios de Alvarado o los también hermanos Pizarro. Igualmente desde aquí hoy salen libros que conquistan España. Si incruentamente, con no menos gloria. Muchos incluso cruzan el Atlántico y lo que haya que cruzar, como es el caso del desde hace muchos años asentado en Cataluña pero internacional Javier Cercas, quien entre sus narraciones ha dejado una sobre la Guerra Civil en su pueblo, Ibahernando (Cáceres): El monarca de las sombras.

Rafael Sánchez Ferlosio / EFE

Rafael Sánchez Ferlosio / EFE

Descubrir la importancia de Cercas sería cosa fatua, porque se trata de uno de los escritores más conocidos y paseados de España. Lo es ahora tras ser premio Planeta, lo que ha facilitado su vuelta a la editorial que lo aupó a lo más alto, Tusquets, pero antes de esto lo fue con esa novela híbrida que es Soldados de Salamina, inspirada en un suceso de la vida de Rafael Sánchez Mazas, también con importante arraigo en Extremadura: Coria, a donde se retiró también su hijo el inclasificable Rafael Sánchez Ferlosio. Alguien que ha contribuido como Cercas al redescubrimiento del falangista Sánchez Mazas ha sido el leonés, radicado desde hace mucho en Madrid, Andrés Trapiello, autor de decenas de libros entre los que destacan los veintitantos publicados ya de lo que él llama Salón de pasos perdidos, diarios que son novela y en los que tiene una parte muy importante las temporadas que pasa con su familia en Las Viñas, su casa entre lagares y callejas (caminos en realidad) de una pedanía de Trujillo.

Una antología de las entradas, que son muchas, dedicadas a los tiempos transcurridos en Las Viñas es Capricho extremeño (2ª ed., 2011). Uno de los artífices de que se publicara esta selección fue el también coriano Julián Rodríguez, retratado en algunas páginas de los diarios y hombre de muchos saberes y aptitudes, muerto en 2019 a los cincuenta años de edad. Como editor, se le debe la cofundación con Paca Flores, y la dirección literaria, de una de las editoriales independientes de mayor importancia de las dos últimas décadas, Periférica, con sede en Cáceres aunque con un pie en Madrid. Nada más lejos que un sello dedicado al terruño: bajo su inconfundible cubierta roja se arraciman hay muchísimos autores traducidos al español que son sinónimos de calidad literaria.

Javier Cercas / @JMSANCHEZPHOTO

Javier Cercas / @JMSANCHEZPHOTO

Rodríguez fue, además de editor, escritor, poeta, como lo es José María Cumbreño, a quien se podría calificar de Pepito Grillo de las letras extremeñas, perpetuamente denunciando, y no siempre desprovisto de razón, las deficiencias presupuestarias y de infraestructuras de la cultura regional. La aventura utópica de Cumbreño es Ediciones Liliputienses, que dedicada a la poesía presta una atención especial a la iberoamericana y a voces que rara vez se hallan en otros catálogos. Aunque cacereña también, su sede está en la imposible Isla de San Barandán. Esta –como se sabe, una quimera atlántica– sirve para que, en sentido inverso al de los conquistadores de ayer, hoy peruanos, argentinos o ecuatorianos crucen el océano y pongan una pica en Extremadura y en España a pesar de las dificultades de distribución.

No es muy tupido el tejido de las editoriales autóctonas. Entre las independientes están De la Luna Libros (a cargo del escritor Marino González), La Moderna, Aristas Martínez y la desaparecida Littera, en Villanueva de la Serena. Pública es la Editora Regional de Extremadura, caracterizada por la exquisita factura de sus colecciones, la cual potencia el interés que puedan suscitar sus libros, cosa que no siempre compensa la dificultad de hallar estos fuera de las librerías de Cáceres o Badajoz, Mérida o Plasencia. En esta precisamente reside Álvaro Valverde, uno de los directores que ha tenido la Editora.

Cubierta de Diáspora 2 bis 1

Es Valverde respetado crítico en varios medios periodísticos, pero sobre todo poeta, ganador en 1991 del Premio Loewe, que también logró en 2018 el cacereño Basilio Sánchez. Diego Doncel, de Malpartida de Cáceres, lo obtuvo en 2020, acreditando, por la densidad de naturales en tan breve lapso de tiempo, la excelencia de la poesía extremeña. Otro premio Loewe ahora extremeño de adopción es el ibicenco de origen galés Ben Clark, quien se ha asentado en Mérida tras vivir en diferentes lugares de España. Aunque no todos tengan ahora fijada su residencia en Extremadura, sería imperdonable omitir los nombres de Pureza Canelo, Javier Pérez Walias, Santos Domínguez, Daniel Casado, Julio César Galán, Ada Salas, Irene Sánchez Carrón o Víctor Peña Dacosta. Poeta, pero también aforista es Elías Moro, que irradia su obra varia desde Mérida. Uno de los poetas que tiene en su haber más premios literarios de toda España es José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz): es autor de numerosos poemarios, novelas y hasta de libros infantiles, a razón de dos o tres al año. 

Caso singular es el de la también poeta Efi Cubero, quien tras residir muchos años en Barcelona regresó hace algo más de un lustro a Fuente del Maestre (Badajoz). Otra regresada es Azahara Palomeque, quien habitó durante su infancia y adolescencia en Extremadura y, tras ampliar estudios en los Estados Unidos, ha abandonado el a veces pesadillesco American dream y ha vuelto de la prestigiosa Universidad de Princeton a Badajoz. El zafrense Francisco Najarro emprendió el camino inverso al de Cubero y vive en Cataluña, desde donde dirige la sucursal española de la editorial chilena RIL. También el plasentino Álex Chico escribe desde Barcelona, donde es además uno de los responsables de la revista Quimera.

La escapada

No le va la narrativa a la zaga de la poesía extremeña. Grandes nombres de la novela española proceden de la región. Alguno ya ha sido mencionado, pero cumple nombrar al muy apreciado y prestigioso Luis Landero (Alburquerque, Badajoz), quien se dio a conocer con el éxito de Juegos de la edad tardía, ejemplo como pocos de llegar y besar el santo. Su editorial es también la de Gonzalo Hidalgo Bayal (Higuera de Albalat, Cáceres), autor de culto y con reputación de tejer una de las mejores prosas que en la actualidad se escriben en España.

Compartiendo catálogo, Eugenio Fuentes publica novela negra. En el mismo grupo editorial, pero no ya en Tusquets sino en Seix Barral, publica Jesús Carrasco (Olivenza, aunque luego vivió en la toledana Torrijos), quien debutó en el panorama editorial con Intemperie. Novela negra, como Fuentes, es la tecla que toca Susana Martín Gijón, desde hace pocos años autora de Alfaguara tras sus inicios en Anantes (Martín Gijón nació en Sevilla antes de asentarse en la región, donde ha sido presidenta de la Asociación de Escritores Extremeños). Fallecido en mayo, Víctor Chamorro, dos veces finalista del Premio Planeta en años consecutivos (1963 y 1964), fue una rara avis en el panorama literario extremeño, creador de una literatura social cuyo título más conocido es La venganza de las ratas. Con La hora del barquero ganó en 2002 el Premio Café Gijón. Ha escrito sobre su tierra y sus gentes desde una mirada crítica y de izquierdas, y no solo ficción más o menos histórica, sino directamente historiografía.

Porque olvido

En el género, ya sí, de la novela histórica, un autor de referencia es Jesús Sánchez Adalid, que, como el barón demediado de Calvino (o su posible antagonista, por la fusión que representa), fue ciudadano avant la lettre del nuevo municipio pacense de nombre todavía esquivo, pues nació en Don Benito y pasó sus años de infancia y juventud en Villanueva de la Serena, las dos localidades conurbadas que se van a integrar en una sola. Otras novelistas son Pilar Galán, Yolanda Regidor e Inma Chacón, hermana de la llorada Dulce Chacón, que ha dado nombre a un premio concedido por el Ayuntamiento de Zafra. Galardón también extremeño, con el mérito de ser igualmente municipal, es el Premio de Novela Felipe Trigo, convocado por el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena. Navalmoral de la Mata hace lo propio con el Premio de Novela Corta Encina de Plata, que alude al árbol extremeño por antonomasia. La ciudad de Badajoz organiza certámenes de novela y poesía. El premio Flor de Jara de Poesía corre por cuenta de la Diputación Provincial de Cáceres.

Autor en diferentes géneros es Antonio María Flórez, quien ha vivido muchos años en Colombia y fue artífice de Extremadura en Colombia 2016 programa que llevó al país americano, y en concreto a la Medellín de allí, una buena representación de la literatura de su tierra, que no ha tenido hasta ahora sin embargo el escaparate de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en la que ya han sido invitadas de honor Madrid, Castilla y León, Cataluña y Andalucía. La actividad literaria de la región la dinamizan el Aula Díaz-Canedo de Badajoz, el Aula Guadiana de Don Benito, el Aula Literaria Delgado Valhondo de Mérida, el Aula José María Valverde de Cáceres, el Aula Gabriel y Galán de Plasencia o el Seminario Humanístico de Zafra, foros todos en los que concurren autores extremeños y del resto de España.

Revista Suroeste

Extremadura mira a Portugal, y escritores lusos han publicado en sus editoriales, de Peixoto a Mãe, pero una realidad importante se da en el ámbito de las revistas, donde Suroeste. Revista de Literaturas Ibéricas se realiza con el patrocinio de la Fundación Ortega Muñoz y de la Junta de Extremadura. Dirigida por Antonio Sáez Delgado, profesor de la Universidad de Évora, es un puente de letras sobre el Guadiana, y cada uno de sus números un festín que no solo atiende al portugués y al castellano, sino al resto de las lenguas de España, del vascuence al catalán, del gallego al asturiano. Suroeste es sucesora de Espacio/Espaço escrito, que en los años noventa del pasado siglo realizó una labor igualmente meritoria, nada nacionalista o reductora, bajo la dirección de Valverde, Doncel y el desaparecido Ángel Campos Pámpano, gran traductor como Sáez Delgado de la literatura lusa.

Mapa histórico de Extremadura de Ortelius / DIPUTACIÓN DE CÁCERES

Mapa histórico de Extremadura de Ortelius / DIPUTACIÓN DE CÁCERES

Breve fue la existencia del Festival Centrifugados, que se celebró en Plasencia durante cuatro años, hasta 2018, comandada por Cumbreño. Murió por falta de apoyo oficial. Sería injusto no incluir en una panorámica de las letras actuales extremeñas el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, que no se limita a dar cabida a montajes de Aristófanes, Shakespeare o Menandro, sino que también ha visto estrenos de muchos otros, como en 1933, año de su inauguración, una versión de la Medea de Séneca a cargo de Miguel de Unamuno. Mario Vargas Llosa se subió al escenario en una ocasión para hacer de Odiseo, en versión suya, junto a Aitana Sánchez-Gijón, que interpretó a Penélope. Extremadura tiene, sobre las dos provincias físicas, dos temporales: el lejano ayer y el hoy pujante. No es de extrañar, por ello, la exuberancia de su literatura.