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Vall d’Hebron descubre un fármaco que frena la metástasis en cáncer de mama

Se trata del Omomyc, una proteína terapéutica que funciona para atacar tumores primarios

Los doctores Davis Massó y Laura Soucek.  / VALL D'HEBRON
Los doctores Davis Massó y Laura Soucek. / VALL D'HEBRON

Investigadores del instituto de oncología del hospital Vall d’Hebron han descubierto un fármaco que consigue frenar la metástasis en cáncer de mama. Se trata del Omomyc, una proteína terapéutica que se había utilizado hasta la fecha para frenar tumores primarios.

Hace tiempo que existe la certeza de que la familia de genes MYC desempeñan una función relevante en el desarrollo de muchos tipos de tumores y Omomyc, como proteína inhibidora de estos, es eficaz para tratar tumores primarios.

Sin embargo, existe también una controversia sobre el papel de estos genes en las metástasis y algunos estudios sugieren que inhibirla podría ser contraproducente en el tratamiento del cáncer.

Vall d’Hebron desmiente la controversia

La investigación del Vall d’Hebrón ha demostrado la eficacia de inhibir el MYC con la proteína Omomyc, mediante diferentes experimentos que ha realizado tanto in vitro como in vivo.

El doctor Daniel Massó, primer autor del artículo donde se han publicado los resultados de la investigación, asegura que “la respuesta ha sido muy positiva y en todos los casos se ha podido comprobar que Omomyc tiene una notable actividad antimetastásica, en contra de lo que se ha especulado”.

Omomyc fue creada por Vall d’Hebron

La proteína Omomyc fue creada por Vall d’Hebron y tras múltiples estudios preclínicos, ya se está probando en pacientes en un ensayo clínico que se inició en mayo del año pasado.

Con el último estudio, se ha podido demostrar su eficacia contra la enfermedad metastásica. Aunque la investigación todavía no se ha realizado con personas, el Instituto de Oncología de la Vall d'Hebron ha podido analizar bases de datos de pacientes y comprobar que aquellas enfermas con cáncer de mama que presentaban sobreexpresión de los genes MYC, tenían una supervivencia más baja.

"Esto nos hace ser optimistas y pensar que, si estas pacientes se tratasen con nuestro fármaco, quizá podríamos mejorar su supervivencia", ha señalado el doctor Massó.