Fotografía del escritor Cory Doctorow

Fotografía del escritor Cory Doctorow

Letras

Vidas mierdificadas: 'Mierdificación', de Cory Doctorow

'Mierdificación', el nuevo libro de Cory Doctorow que indaga en cómo la clase corrupta degrada, explota y se aprovecha de forma descarada de la parte del mundo menos privilegiada

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Los libros relevantes, los libros que se van de cabeza a la lista de los mejores del año, los que acuñan neologismos valiosos o que caracterizarán una época, se huelen de lejos. Los ves y los reconoces: aquí tenemos el diagnóstico exacto, la explicación que necesitábamos, la clave que esperábamos inconscientemente. Porque, tiene más razón que un santo Cory Doctorow (Toronto, 1971), Internet se ha convertido en una fosa séptica.

¿Por qué ha pasado? ¿Dónde han ido a parar los sueños libertarios de los años 90? ¿Qué tiene que pasar para que empecemos a abrir los ojos y nos demos cuenta de que detrás de todo un proceso de reconversión económica y concentración de capital como no se había visto nunca antes hay un proyecto político, y no precisamente constructivo ni inclusivo? Lo explica con todo lujo de detalles técnicos e históricos en Mierdificación (Capitán Swing, traducción de Enrique Maldonado Roldán). Qué hacer ante la apropiación de Internet por las grandes tecnológicas.

Portada del libro ´Mierdificación´ de Cory Doctorow

Portada del libro ´Mierdificación´ de Cory Doctorow Capitan Swing

“La mierdificación”, concluye Doctorow, “es lo que sucede cuando los ejecutivos calculan que pueden obligarte a pasar por el aro de sus planes... y resulta que están en lo cierto.” En realidad el fenómeno no resulta difícil de describir: consiste en degradar adrede un servicio para extraerle mayores rentas para accionistas, sin aportar valor, sin producir nada novedoso o provechoso.

La dependencia de la mierdificación

La mierdificación, en suma, es una mezcla de estafa clásica, devastadora coalición monopolística y sinvergonzonería avarienta sin precedentes. El parasitismo mierdificador sigue un proceso estandarizado, quiero decir que la mierdificación de una plataforma o un servicio es casi siempre igual en todas partes: irrumpe un servicio muy bueno que se hace universal casi automáticamente, en muy poco tiempo, de tal forma que casi todos pasamos a depender de él; sus funciones primordiales empiezan a fallar o a ser consideradas opciones “Premium”, opciones de pago.

Lo que era un chollo se convierte en una renta para un oligarca que no te presta ni el mantenimiento debido ni la posibilidad de marcharte.

Si te vas de tus redes sociales, quedas aislado del mundo, o no puedes vender nada. Si intentas inventar código que te auxilie, pueden caerte unos cinco años de cárcel... Ya va siendo hora, como decíamos, de abrir los ojos: “Los usuarios negros de Facebook no tienen forma de saber que se les enseñan anuncios de productos financieros más caros que a los usuarios blancos con un historial financiero similar”; “Como otros izquierdistas, sospecho profundamente del capitalismo, sobre todo cuando tantos autodenominados “capitalistas” parecen decididos a abolir a toda costa el capitalismo para reemplazarlo por el feudalismo”.

El mierdinternet es una fuente de sufrimiento, precariedad y empobrecimiento de las personas que queremos. La vergüenza del acoso, los fraudes, la desinformación, la vigilancia, el robo de salarios, la extracción de datos y la captación de rentas ha estado siempre ahí, pero eran una parte menor del internet bueno y querido, mientras que en el mierdinternet lo son absolutamente todo”; “Cuando los aviones de Boeing empiezan a caerse, las fuerzas que los tumban son: consolidación, captura del regulador, mierdificación”. El libro acaba resultando aterrador por todas las iniciativas sexistas, racistas, imperialistas, antidemocráticas y antiéticas que documenta y que parecemos haber normalizado.

Básicamente esto es en lo que consiste el llamado “Internet de las cosas”: el secuestro de todos los aparatos y electrodomésticos de tu hogar, que se apagan si la empresa productora quiebra o decide hacerte la puñeta por alguna oscura razón (desde persianas a cunas infantiles, pasando por altavoces, hornos, neveras y coches).

“Todos los coches nuevos que se venden hoy vienen con tecnología de vigilancia que alimenta con tu información privada a los traficantes de datos. Los sistemas de diagnóstico y las redes internas de los vehículos están diseñados para extraer una renta de los conductores bloqueando servicios de terceros y el intercambio de piezas. Las funciones prémium de los coches de lujo se alquilan, no se venden, y el dinero que gastas en mejorar tu coche después de tu compra se pierde porque las mejoras desaparecen en cuanto cambia la titularidad del vehículo”.

Es decir, que cuando compras un coche básicamente lo que te llevas es un sacapasta impuesto, una renta para un propietario que no dejará nunca de vigilar que le pagues cada vez más para poder utilizar el aparato que acabas de comprar. Todos, de repente, nos hemos visto envueltos en una red que mierdifica todos los servicios básicos de nuestra sociedad.

¿Dónde queda la política?

¿Reaccionaremos? ¿Será Europa capaz de sacudirse de encima la asfixiante ola de porquería, tecnofeudalismo descarado, histeria destructiva y mierdificación con que se la intenta someter desde California? ¿Sabremos quitarnos de encima a los lacayos del proyecto político mierdificador, que destruye nuestros servicios públicos y sustituye nuestra imperfecta democracia liberal por la llamada República Tecnológica transhumanista?

Un lugar en el que no vale la pena vivir, porque no existe deliberación pública y nada escapa a la vigilancia constante promovida por maquinaria banal. ¿Volveremos a tener políticos o tendremos que resignarnos a la casta de lacayos disruptivos y aceleracionistas que nos vende cada día?

Nuestra Sanidad ha sido mierdificada. Nuestra educación, nuestros Parlamentos, nuestros trenes y autobuses, también. Hemos de vivir entre caricaturas de revoluciones y estafadores, mientras nos someten a nuevas y sofisticadas formas de esclavitud laboral. El problema no era tanto que nos enviaran robots como que nos convirtieran a nosotros en mercancía automática, a través de ideologías astutas, hipócritas y pseudomoralizantes.

Todo lo que funcionaba ahora empieza a fallar estrepitosamente, y solo nos libramos del colapso o las catástrofes si aceptamos pagar nuevas rentas a sinvergüenzas que se ríen de nuestras tribulaciones. El principal aliciente de Mierdificación es que no lo ha escrito el típico crítico humanista, sino un partidario de la tecnología, alguien que cree y que trabaja en el sector y que lo ama.

Esperanza ante la clase corrupta

Como nuestro Diego Hidalgo, y que se lleva las manos a la cabeza cada vez que investiga un poco sobre las intenciones y los métodos de la clase corrupta que actualmente domina nuestro planeta, sea a través del poder político directo o a través del proyecto californiano que se ha venido denominando “religión civil siliconiana”.

Además, el autor, que escribe también narrativa gibsoniana, no cae en el fatalismo ni el apocalipticismo, puesto que estos forman parte del negocio terrorista que intenta combatir, aportando esperanzas y direcciones claras, como el movimiento antimonopolista y las iniciativas de ingeniería inversa que idean los obreros machacados por las multinacionales que les niegan los derechos laborales más básicos.

Doctorow documenta y demuestra cómo organizaciones sindicales coherentes y capaces de sacudirse de encima a toda clase de aprovechados y sindicalistas corruptos son una herramienta eficaz para la defensa de una vida digna que un puñado de oligarcas endiosados pretende aplastar.

Concluye, Doctorow, esperanzado: “Para detener la mierdificación de internet y empezar a revertirla necesitamos restaurar las cuatro fuerzas que disciplinan a las tecnológicas, presionándolas para que nos traten bien y arrojando al vertedero de la historia los servicios y los productos que no lo hacen. Una vez más, esas cuatro fuerzas son: 1. Competencia. 2. Regulación. 3. Interoperabilidad. 4. Poder de los trabajadores tecnológicos”.

Algo se está moviendo en este sentido, pero seguramente porque el mundo ya no soportaba tanta mierda, tanta degradación moral y tanta explotación descarada de la humanidad menos privilegiada.