Hipatia, la famosa astrónoma de Alejandría en el siglo V antes de Cristo

Hipatia, la famosa astrónoma de Alejandría en el siglo V antes de Cristo WIKIPEDIA

Letras

Ignacio Gómez de Liaño, Basilio Baltasar y la 'Querella española'

El llamémoslo “pensamiento español”, la obra de nuestros ensayistas, tiene muy poca difusión allende las fronteras. Creo que allí en el norte consideran que los españoles somos simpáticos y vitalistas, y que abundan en la piel de toro los buenos deportistas y algún que otro artista. Pero que lo de pensar no es lo nuestro

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El próximo día 19 de junio se le hace un homenaje a Ignacio Gómez de Liaño, en la sala de Juntas del Círculo de Bellas Artes. Es un local pequeño, estará abarrotado, supongo, pero no me lo pierdo. Yo también quiero rendir homenaje a este sabio enorme, mucho menos conocido que lo que amerita ser.

El acto me ha recordado una iniciativa muy interesante que está pilotando Basilio Baltasar –supongo que no hace falta que presente a este editor, gestor cultural y escritor—para la revista cultural Jot Down, iniciativa en la que ha participado Gómez de Liaño con un texto que luego comentaré.

Dicha iniciativa se titula La querella española.

Consiste en una serie de ensayos y artículos de destacados pensadores españoles, seleccionados por Baltasar, que intentan, cada uno a su manera, cada uno con sus propios argumentos, explicar por qué, mientras los pensadores europeos y norteamericanos son bien conocidos entre nosotros, la reciprocidad no se da.

Imágenes de la revista Jot Down

Imágenes de la revista Jot Down

El llamémoslo “pensamiento español”, la obra de nuestros ensayistas, tiene muy poca difusión allende las fronteras. Creo que allí en el norte consideran que los españoles somos simpáticos y vitalistas, y que abundan en la piel de toro los buenos deportistas y algún que otro artista. Pero que lo de pensar no es lo nuestro.

Falta de interés

Un a priori en el que yo –con perdón— ya había reflexionado, y a nivel hispano, o sudamericano, no sólo español. Pensando sólo en el número de universidades que hay en México DF, en Buenos Aires, Madrid y Barcelona y otras capitales, planeé un proyecto para darlos a conocer. No salió adelante por falta de financiación –había que pagar muchos vuelos y hoteles-- y me dediqué a otras cosas.

Entre los colaboradores de Jot Down para explicar las causas de la “querella española” figuran el mismo Basilio Baltasar (en un texto en que se chancea con la más divertida acidez de las tesis doctorales y simposios universitarios que se dedican en Estados Unidos a Taylor Swift), Carlos Collado Seidel, Pablo Artal, Víctor Gómez Pin, Almudena Blasco Vallés, y un largo etcétera, con intervenciones a cuál más interesante.

El homenaje a Gómez de Liaño me ha invitado a releer su texto, titulado Una cultura que se desprecia a sí misma. Empieza diciendo: “Si la filosofía y el ensayismo académico españoles no están presentes en el debate de los pensadores contemporáneos y en la discusión pública europea y, consiguientemente, carecen de influencia en Europa, ello es debido, sobre todo, a que los pensadores españoles no hacen gran cosa por valorar de forma objetiva los escritos filosóficos que publican autores españoles, suelen menospreciar, o silenciar, los que se distinguen por su excelencia y copan las instituciones académicas o universitarias, que se distinguen por una tendencia sistemática a la mediocridad intelectual. Es a esos factores a los que, en mi opinión, hay que atribuir sobre todo la falta de interés de otros países por nuestros pensadores, ensayistas y filósofos”.

Personas generosas

Sigue Gómez de Liaño: “Otra consecuencia de esa actitud de los pensadores españoles es que se ponga por las nubes a los de la cultura anglosajona —en otro tiempo era la francesa—, pues así esos pensadores se dan un cierto aire de internacionalismo. Mi impresión es que esos mediocres y bien publicitados pensadores son los que suministran a los extranjeros la idea, inevitablemente baja, de la filosofía en español.”

Suena plausible. Hay mucha envidia, y aquí un elogio se vende muy caro.

Copio todavía otro párrafo, el tercero, que me parece impagable y me ha hecho sonreír: “Para descender a un plano más personal, o sea, a mi experiencia personal sobre ese problema, basta con leer las cuatro mil páginas de mis principales obras filosóficas —El idioma de la imaginación (1983), La mentira social (1989), El círculo de la Sabiduría (1998), Filósofos griegos, videntes judíos (2000), Iluminaciones filosóficas(2001), Sobre el fundamento (2002), Breviario de filosofía práctica (2005), El eclipse de la civilización (2023)— y las dos mil de mis novelas y relatos, en la que la dimensión filosófica es tan importante, como se ve en Los juegos del Sacromonte (1975), Extravíos (2007), Filosofía y ficción (2020) y otros libros míos, para darse cuenta de que pocas veces se ha hecho una contribución comparable al pensamiento español en los últimos cincuenta años”.

Bien. Entre los siete pecados capitales, con el de la soberbia –íntimo convencimiento de la propia superioridad sobre los demás-- yo soy condescendiente, suele divertirme (en otros). Además, este tremendo autoelogio de Gómez de Liaño encuentra varias justificaciones: la primera, que él fue buen amigo y colaborador de Salvador Dalí, que, como todos sabemos decía ser un genio y se hacía llamar “el divino Dalí”. Todos se lo escuchábamos decir, y nadie se ofendía. Quizá López de Liaño aprendió de aquella autoestima de su viejo amigo.

La segunda justificación está en el mismo texto de don Ignacio, en los párrafos inmediatamente anteriores, que he reproducido más arriba: pocas son las personas generosas que reconocen y destacan el talento ajeno. Más vale que te elogies tú mismo, porque raro será que lo haga otro.

Las fuerzas de la intolerancia

Y la tercera justificación es que Gómez de Liaño está en lo cierto. No me referiré a sus copiosos Diarios, pero sus ensayos son sensacionales, y si en vez de haber nacido entre nosotros fuera inglés o alemán sin duda sus aportaciones estarían reconocidas en todo el mundo. ¡Incluida España! Pero este es un país en el que un rey que abdicó escribe y publica su autobiografía, cosa rarísima en un monarca, y todos se le echan encima y le encuentran peros.

A partir de una erudición asombrosa El círculo de la sabiduría medita sobre qué es la realidad, cómo se relacionan mente, lenguaje y mundo, si existe una sabiduría universal y qué papel tienen en ella los símbolos, los mitos y la experiencia espiritual. En La variedad del mundo encontré la interpretación más profunda sobre El jardín de las delicias, tríptico de El Bosco que antes se titulaba así y que es una de las cuatro o cinco obras del museo del Prado más contempladas.

Pero si algún lector siente curiosidad por la obra de este sabio, yo le recomendaría que empezase por los tres ensayos de Hipatia. Bruno. Villamediana. Tres tragedias del espíritu. La famosa astrónoma de Alejandría en el siglo V antes de Cristo, el cosmólogo italiano y el poeta y noble español perecieron violentamente a manos de las fuerzas de la intolerancia, el poder político y el fanatismo.