Representación virtual de la Inteligencia Artificial

Representación virtual de la Inteligencia Artificial

Ideas

Formas de no perder el control de la Inteligencia artificial

El ingeniero Omar Hatamleh y el empresario Michael Lewrick publican un ensayo donde admiten que llegará un momento en el que lo que sea bueno para el desarrollo tecnológico no lo será necesariamente para la civilización humana

Leer en Castellano
Publicada
Actualizada

He podido observar que cuando mis estudiantes hablan de la Inteligencia Artificial la denominan directamente IA, por las siglas. A mí me cuesta decirlo así (no el escribirlo, claro está). Entiendo que son inercias, pero no tengo interés en cambiarlas. ¿Para estar a la moda? El ingeniero granadino Omar Hatamleh (madre española y padre jordano) es director de IA en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, ha publicado con el empresario especializado en diseño Michael Lewrick Inteligencia Artificial e Innovación (Deusto), un texto que plantea ‘cómo transformar tu negocio y superar a la competencia con la inteligencia artificial generativa’; una presentación publicitaria que se vuelca en el interés de superar a los demás.

La propuesta de dominar y deslumbrar comienza por echarme para atrás y advertirme del peligro de la alienación que a menudo anuncia la mercadotecnia; en mi caso particular, no tengo ningún afán de superar a la competencia, sino a mí mismo. La tecnología IA es compleja y su potencia transformadora supone un orden de magnitud incomparable. Ofrece su influencia tanto en el transporte, como en la biotecnología y sanidad (tratamientos específicamente personalizados); cabe decir que, en el caso de la pandemia de la Covid, algunas vacunas se actualizaron mediante algoritmos que predijeron cómo podría mutar el virus. También permiten agilizar la investigación judicial y automatizar tareas rutinarias, no será su influjo en absoluto indiferente en el mundo de la moda y en el deporte profesional, en la producción musical y agrícola, en el comercio minorista y en las finanzas. Sistemas inteligentes de decisión y de asistencia. Por tanto, hay que abrazar el cambio que representa y desarrollarla intensamente, si bien entendiendo sus riesgos para mitigarlos todo lo posible.

En entrevistas concedidas con motivo de este libro, Omar Hatamleh se ha mostrado más sincero y menos comercial, o propagandista, de lo que transmite el texto en cuestión. Así, anuncia con franqueza que llegará un momento en el que lo que sea bueno para los humanos no será bueno para la IA. Esta previsión de fatídica incompatibilidad reclama que nos preocupemos, pero de ningún modo que renunciemos al reto de la IA, la cual es irrevocable; abandonar o descuidar su proyecto sería suicida y nos conduciría a un retraso insuperable como comunidad. Lo capital es combatir con acierto y decisión la capacidad de manipular y de engañar que puede desplegarse con esta tecnología, máxime cuando se anuncia que puede evolucionar de manera autónoma.

'Inteligencia Artificial e Innovación'

'Inteligencia Artificial e Innovación' DEUSTO

En Inteligencia Artificial e Innovación se llegan a lanzar las preguntas de cuál es la función y el propósito de los seres humanos, y cuál es el siguiente nivel de la humanidad. El peligro obvio que se cierne es que, con el desarrollo e implantación de la IA (unida a la computación cuántica), innumerables seres humanos se sientan vaciados de su condición personal, que no cuenten para nada o crean servir para muy poco. O queden irremediablemente enganchados a nuevas formas de esclavitud y cosificaciónEs fundamental entender los problemas que se prevén o se nos pone delante; y, por supuesto, acertar a resolverlos. No se trata de encajar en una categoría universal de éxito, el que viene impuesto desde fuera, sino en hacernos con una mentalidad y una cultura adecuadas para cada cuestión que nos competa. Evidentemente, los títulos universitarios por sí solos no sirven.

Hay que alentar una labor estratégica que facilite asumir e interpretar cualquier perspectiva, sin restricciones, mejorar nuestras capacidades y formar una sociedad más equitativa o igualitaria, donde nadie sobre ni sea discriminado. Una cultura adaptativa que nos facilite mejores formas de trabajar, vivir e interactuar. Para todo lo cual debemos adquirir conocimientos y habilidades oportunas, asumir la fusión de disciplinas (o los estudios interdisciplinarios). Por supuesto, fomentar el espíritu de colaboración en equipo, lo que exige empatía e inclusión, flexibilidad mental y pensamiento crítico, paciencia y plena atención.

Hay una terminología en estos proyectos irrebatibles que no me convence. No obstante, al ser presentada como el último grito la expondré al parecer de ustedes. Se habla con rotundidad de tres pensamientos que son complementarios en la previsión, comprensión y tratamiento de los problemas, a saber: exponencial (opuesto al lineal), de diseño y sistémico. Se postula su aplicación al mundo de la empresa, para obtener mejores resultados éstas deberían combinar las nuevas tecnologías con el pensamiento y la experiencia humanas.

Con el pensamiento exponencial se denomina la capacitación para hacerse cargo de que algunas tecnologías que parecen marginales, o insignificantes, pueden llegar a cobrar una gran importancia y tener rápido impacto. Esto es apertura mental y rechazo al dogmatismo. En la misma línea, el pensamiento de diseño nos lleva en concreto a aceptar la incertidumbre y a pensar y percibir soluciones alternativas de cara al futuro. Por último, el pensamiento sistémico consiste en la capacidad de aceptar la complejidad que nos rodea y analizar actores y flujos de valor que pueden contribuir a una buena solución. Tres aspectos de un mismo planteamiento.

En estas páginas se llega a postular “una cultura que anime a los empleados a ser creativos y asumir riesgos”. Por ser creativos se entiende ser imaginativos en formar conexiones curiosas y sorprendentes, y esto es claramente una cualidad; pero, a no ser que estén en régimen de autogestión, reclamar que los empleados asuman riesgos es cosa peliaguda que se ha de precisar y concertar. Se habla reiteradamente de liderazgo e innovación (necesarios y convenientes, pero siempre desde el respeto y el sosiego), de ecosistemas empresariales (que no son otra cosa que redes de organizaciones conectadas entre sí), de impactos comerciales que anuncian paz y prosperidad. Lo de prosperidad es comprensible; por ejemplo, es indiscutible que “si una tecnología duplica su potencia cada año, en diez años será 1.024 veces más potente que al principio”. Pero lo de paz entra de matute y depende de las intenciones, que no siempre son buenas; esto es, que no siempre son honradas.

Un aspecto crucial en toda innovación, y más aún en una de tan inmenso calado, es el marco ético. No se trata sólo de predicar con el ejemplo y con los hechos, sino de saber tratar los sesgos discriminatorios de la IA, por ejemplo, en el reconocimiento facial y con el evidente peligro de que sirva para dar rienda suelta a prejuicios, estereotipos y fobias de cualquier claseA la hora de analizar a fondo, importa disponer de equipos con enfoques proactivos (esto es, listos a intervenir de forma activa y heterogénea, anticipándose a los acontecimientos). Si hablamos de infraestructuras, digitales o no, es básico un mantenimiento regular y sumamente cuidadoso. Se requieren revisiones continuas y tener previsión de averías y desgastes, pero tampoco se puede dejar de considerar el peligro que supone tener equipos inactivos durante un período excesivo y dejar que se oxiden