El periodista Hugo Riera, en la entrevista con 'Letra Global'

El periodista Hugo Riera, en la entrevista con 'Letra Global'

Ideas

Hugo Riera: "Nadal ha competido para ganar; Simeone parece que compite para no perder"

El periodista Hugo Riera, autor de 'La mentalidad de los campeones', asegura que "para ser un gran ganador en el deporte hay que ser un gran perdedor en muchas otras áreas de la vida"

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Al periodista Hugo Riera (Barcelona, 1999) no le interesan los trofeos, sino las cicatrices que quedan en el camino hacia ellos. Conocido por su capacidad para diseccionar la psicología del éxito en vídeos que millones de personas consumen como píldoras de alto rendimiento, --bajo el nombre de Hache Sports-- Riera acaba de publicar un libro, La mentalidad de los campeones (Somos B) que es, en realidad, un mapa de la obsesión. La obsesión por conseguir el éxito, por competir.

En esta entrevista con Letra Global, Hugo se aleja del brillo de las medallas para hablar de la "tiranía de la disciplina" y de por qué el deporte de élite no tiene nada de saludable. Es otra cosa. Desde la "mentalidad de loser" que le atribuye al Cholo Simeone --el entrenador del Atlético de Madrid-- frente a la ambición eterna de Nadal, hasta el talento "antisistema" y autodestructivo del tenista Kyrgios, Riera invita a mirar el marcador con otros ojos. No se trata de quién llega primero, sino de quién sobrevive a su propia mente en el proceso.

Analizas el deporte, eres una figura muy potente en las redes sociales y tus vídeos y cursos están milimétricamente guionizados. Entiendo que hay un trabajo previo de escritura muy serio. ¿Qué es lo que buscas realmente cuando analizas a un deportista?

Así es, todos mis vídeos parten de un texto; de hecho, escribir es lo que más me gusta. Al principio me centraba en quién ganaba y por qué, pero ahora me interesa mucho más el cómo han llegado hasta ahí. Ese proceso es lo que permite al espectador conectar con el deportista. Normalmente los vemos como superhéroes inaccesibles, prodigios físicos con éxito y dinero, pero cuando descubres su historia personal, entiendes que en realidad están compitiendo contra sí mismos.

Al final, acabas descubriendo que en algún momento fueron personas normales con miedos...

Exacto. Tuvieron que decidir si intentarlo o no sin saber si llegarían. A la gente le fascina descubrir ese punto de origen porque es donde todos podemos vernos reflejados. Los que alcanzan la cima coinciden en algo: lo mejor no es el trofeo, sino las cosas que no esperaban encontrar en el camino: personas o facetas de su propia personalidad que desconocían. Ese es el verdadero lujo, no llegar primero, sino lo que has tenido que transformar en ti para lograrlo.

¿Y qué pasa con los que no llegan? En el libro hablas de gente que lo ha logrado, pero mencionas el caso de Faith Kipyegon y la milla de los cuatro minutos...

Sí, ella sigue intentándolo. E intentándolo ya ha llegado más lejos que el resto, aunque no haya alcanzado aún ese objetivo específico. Creo que en la vida no saber dónde está nuestro límite es una oportunidad, no un freno. Siempre se gana algo. Yo jugué al baloncesto 20 años; no gané dinero con ello, pero la disciplina y el compromiso que aprendí en la pista son los que hoy me permiten ser constante creando contenido. Cualquier persona que sigue el método hasta el final consigue herramientas para su vida profesional, aunque no sea en el deporte.

Portada del libro de Hugo Riera

Portada del libro de Hugo Riera

¿Existe un método universal de éxito aplicable a cualquier profesión?

El enfoque mental sí lo es. No creo que haya ninguna profesión de la que puedas aprender más para la vida que del deporte. A diferencia de otros trabajos, el deportista gana o pierde públicamente. Podemos ver en directo cómo reacciona al fallo o si se atreve a jugarse el último tiro. Si miras el deporte solo por entretenimiento, te pierdes toda esa información vital que está ahí, a la vista.

Hay muchos exfutbolistas o tenistas que ahora son "coaches" empresariales. ¿Crees que esa mentalidad se puede 'vender' y adquirir?

Hay una saturación de coaches, pero el hecho de que su discurso sea tan parecido al de los deportistas confirma que esa mentalidad es transferible. Me fascinó descubrir cómo los grandes se inspiran entre ellos: Nadal se fijaba en la concentración de Tiger Woods; Simone Biles en Serena Williams; Michael Phelps en Jordan o Kobe Bryant en Muhammad Ali. No buscaban copiar su técnica, sino su mentalidad ante la presión.

Lo de Nadal y Tiger Woods resulta curioso siendo deportes tan distintos.

Es por la concentración. Nadal decía que si perdía, que no fuera por despistarse o ser traicionado por su propia mente. El mayor temor de un deportista de élite no es perder el partido, sino desviarse del plan preparado. Si llevas cuatro años preparando unos Juegos Olímpicos, lo que no quieres es cambiar de estrategia en el último segundo por miedo a lo que haga el rival.

Eso nos lleva a la idea de competir. ¿Es comparable el espíritu de Nadal con el "partido a partido" del Cholo Simeone?

Ambos son competidores natos, pero con una diferencia clave. Nadal ha competido siempre para tener opciones de ganar, aunque vaya 5-0 abajo. Simeone, a veces, parece que compite para no perder. Para mí eso es una mentalidad un poco de loser cuando tienes un equipazo y no te ves capaz de ir a por el partido. Nadal ha sido ambicioso hasta el final; Simeone, a veces, aunque vaya 5-0 a favor, sigue jugando con el miedo a perder.

¿Y qué le pasa a alguien como a la tenista Paula Badosa, que tiene el físico y la técnica, pero parece sufrir ese "pánico escénico" en los momentos decisivos?

En el tenis casi siempre llegan los mismos (Federer, Djokovic, Nadal, Alcaraz, Swiatek o Sabalenka). El hecho de haber ganado antes te da una seguridad que los demás no tienen. Cuando pasan los años y no llegas a esa final, la inseguridad de "¿quizá no estoy al nivel?" se vuelve un muro psicológico. Las lesiones también destrozan esa confianza mental.

Como el caso de Carolina Marín.

Lo de Carolina es una heroicidad. Romperse una rodilla, volver, romperse la otra y volver a intentarlo... eso requiere una mentalidad obsesiva que me recuerda a Kobe Bryant. El deporte de élite no es saludable; saludable es ir a correr al parque. En la élite fuerzas el cuerpo hasta que estás "hecho caldo". Es una obsesión por volver a competir cueste lo que cueste.

El periodista Hugo Riera, con 'Letra Global'

El periodista Hugo Riera, con 'Letra Global'

Mencionas que muchos escriben sus objetivos. ¿Es un ejercicio de visualización?

Sí. No suelen escribir sus sentimientos, sino sus metas para no perder el foco durante los largos periodos de entrenamiento. Hay quien escribe "seré campeón" una y otra vez para convencerse. Es una herramienta contra la distracción.

¿Ya no quedan figuras "antisistema" como el tenista checo Miroslav Mečíř, que jugaba por placer y casi no entrenaba?

Los antisistema duran poco. Nick Kyrgios es lo más parecido: tiene un talento inmenso, quizá superior al de Nadal, pero sin disciplina no ha ganado ningún Grand Slam y con 30 años ya está casi fuera. Son divertidos de ver, pero el sistema del tenis de élite es una tiranía de la disciplina.

¿Y dónde queda Djokovic en todo esto?

Djokovic es el más grande por números. Al principio su narrativa era alcanzar a los otros dos, pero ahora que los ha superado, compite contra sí mismo. Quiere ver hasta dónde puede estirar su propio límite. Por juego, quizá nos quedamos con la excelencia de Federer, pero Djokovic es el ganador definitivo y Nadal es el más "humano", del que más podemos aprender porque no parece tocado por la mano de Dios como Federer.

¿Qué pierde un deportista al ganar tanto?

Pierde casi todo lo demás. Noches con su familia, planes vitales, juventud... Para ser un gran ganador en una cosa, tienes que aceptar ser un gran perdedor en muchas otras áreas de la vida. No se puede tener todo.

¿Los tenemos en un altar excesivo?

Sí, los destacamos en exceso, pero no veo mal que sean referentes si admiramos el cómo han llegado y no solo lo que tienen. Lo bueno del deporte es que no regalan nada. Puedes ser el hijo de Simeone y tener la oportunidad de debutar, pero una vez estás en el campo, si no corres y rindes como una bestia, la gente lo ve y al partido siguiente no juegas. Esa transparencia es lo que hace que sus lecciones sean tan valiosas.