Julio Ceballos

Julio Ceballos GALA ESPÍN Barcelona

Ideas

Julio Ceballos: “El modelo liberal democrático es el mejor para nosotros cuando es eficaz y lleva décadas perdiendo eficacia”

El experto en negociación y estrategia en el mercado chino, autor de El calibrador de estrellas, pide aprender de China cuestiones como “la apuesta por el largo plazo, la meritocracia o la defensa de una educación de calidad”

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Julio Ceballos (Reinosa, 1979), abogado y economista, habla con propiedad y establece una enorme empatía con su interlocutor. Lleva décadas ejerciendo como experto en negociación y estrategia en China, asesorando a empresas occidentales para implantarse en el mercado asiático. Su deseo de acercar dos mundos tan distintos le ha llevado a escribir, con pasión y también con cautela. Precisa cada afirmación y reclama que se contextualice todo lo que sucede en China. Es autor de Observar el arroz crecer, y acaba de publicar hace unos meses El calibrador de estrellas, los dos en Ariel.

En este último libro señala las lecciones que se pueden extraer de la evolución de China. No duda en sostener el carácter autoritario del país asiático, pero señala que el liberalismo político democrático que gozamos en Occidente puede aprender grandes lecciones de la experiencia china. Esas democracias liberales están pasando por un mal momento debido a defectos a los que no se les pone remedio. “El modelo liberal democrático es el mejor para nosotros cuando es eficaz y lleva décadas perdiendo eficacia”, asegura en esta entrevista con Letra Global.

China, el país central en estos momentos, el único que mira de frente a los Estados Unidos de Donald Trump, tiene un objetivo. Ceballos señala que la meta es muy clara: “La meta tiene una fecha: el 1 de octubre del 2049. Será el centenario de la proclamación de la República por parte de Mao. Lo que quiere China es decirle al mundo: ‘Hemos vuelto, somos, como fuimos, la potencia más próspera, moderna y poderosa del planeta’”.

Julio Ceballos, autor de 'El calibrador de estrellas', durante la entrevista con 'Letra Global'

Julio Ceballos, autor de 'El calibrador de estrellas', durante la entrevista con 'Letra Global' GALA ESPÍN Barcelona

Esa nueva posición, después de ser ignorada durante más de un siglo, y de ser un país colonizado, no pasa necesariamente por lograr el mayor PIB del mundo. Ceballos considera que cuando llegue ese centenario la primera potencia tecnológica, cultural y militar del planeta seguirá siendo Estados Unidos. Pero esa diferencia “irá mermando”.

Lo que China conseguirá, y, de hecho, ya ha conseguido, es depender mucho menos del resto de países. “El gobierno y el pueblo chinos han identificado que la dependencia es igual a la vulnerabilidad y van a ser mucho más resilientes tecnológica y energéticamente”.

El adversario en esa lucha es Estados Unidos. Y China es totalmente consciente de ello. En esa carrera, China tienen una dificultad. Ceballos la identifica: “El envejecimiento de la población es el talón de Aquiles. Lo saben, lo conocen y lo tienen perfectamente parametrado”.

Pero se impone la cautela, la idea de que lo más importante es no cometer errores. El peso milenario de China lleva a sus dirigentes, con el Partido Comunista a la cabeza, a ser perseverantes, viendo, a juicio de Ceballos, cómo Estados Unidos ha iniciado un periodo de declive.

En un momento histórico en el que se teme por un choque entre las grandes potencias, cuando se le pregunta a Julio Ceballos por lo que quiere evitar China, el experto responde de forma clara: “Cuando hablamos de Taiwán, por ejemplo, sabemos que China va a calibrar muy bien la posibilidad de anexionarla. No va a hacer nada que suponga la idea de que China quiere un mundo chino. Pero tiene muy claro que no asumirá ninguna imposición del mundo occidental”.

La experiencia económica de Ceballos, en ese constante diálogo entre empresas occidentales y chinas, le ha llevado a constatar que el gran objetivo del Partido Comunista, con Xi Jinping en la cúspide, es lograr el dominio de las cadenas de suministro. “Saben que serán más fuertes en la medida en la que integran en su territorio los nodos críticos de la cadena de suministros. Con ello se quieren asegurar que nadie se atreverá a atacarles porque dependen de ellos”.

Julio Ceballos, autor de 'El calibrador de estrellas', en la entrevista con 'Letra Global'

Julio Ceballos, autor de 'El calibrador de estrellas', en la entrevista con 'Letra Global' GALA ESPÍN Barcelona

Esa mentalidad implica una gran garantía para el mundo en su conjunto, a juicio de este experto en estrategia, y es que Estados Unidos y China están muy unidos. “Estados Unidos depende de muchos componentes chinos, de eso es consciente el mundo económico norteamericano, y también el gobierno chino”.

Con nuevas circunstancias, con una población que se envejece, con un crecimiento menor en los últimos años, sobre el 5% del PIB anual, lo que intenta el gobierno chino es ganar competitividad. En las cadenas de valor, ha mejorado de forma notable. Ceballos aporta un dato concluyente: “Cuando Apple empezó a producir los iPhone en 2006-2007 en territorio chino, se quedaba en China el 5% del valor. Hoy se queda un 30%. Y si los semiconductores fueran suyos, capturarían hasta el 70% del valor. Y en esa carrera están”.

Las dimensiones de China no son asumibles por las poblaciones occidentales. Lo que está en juego es enorme. Porque, ¿cómo responde el gobierno chino frente a ese envejecimiento?, y es que a partir de 2030 una tercera parte de la población china tendrá más de 60 años. 

“China ya es líder en robótica a nivel mundial, y está creando una especie de ejército de robots humanoides para fines militares, pero no sólo. Está preparando a robots humanoides con fines asistenciales para atender a toda esa población envejecida. Debemos tener en cuenta que hay muchas familias de hijo único, que no podrán atender a sus mayores, porque, además, el estado de bienestar es frágil, pequeño, y no tienen intención de que sea similar al occidental”.

Ceballos explica que la pandemia del Covid cambió una tendencia en China, y es que la capacidad de ahorro ha vuelto a crecer. Había descendido hasta el 20,5% del PIB, justo antes de la pandemia, y ha subido ahora al 30%. Eso tiene una derivada crucial y es que desciende la capacidad de consumo, cuando era, precisamente, el objetivo del gobierno chino: que el descenso en la capacidad exportadora se viera compensada por el motor del consumo interno. La solución pasaba por aumentar el débil estado de bienestar, para convencer al pueblo chino de que no era tan necesario ese ahorro. Pero el ahorro está muy instalado en la conciencia china.

Portada del libro de Julio Ceballos

Portada del libro de Julio Ceballos

Pese a eso, el estado de bienestar no aumentará de forma considerable. ¿Por qué? “Los chinos entienden que demasiadas redes, demasiados colchones, generan una población a veces acomodada. Y, sin esa hambre imprescindible para alimentar el espíritu emprendedor, la cultura del esfuerzo, no se explican los ciclos de mejora continua en la que están los chinos”.

Pero, ¿qué pasa con las nuevas generaciones, las que ya han visto una mejora económica y pueden pedir cambios sociales y políticos? “Es cierto que en las nuevas generaciones se observa un cambio en la escala de valores. Prestan más atención al descanso, o al ocio, o a la conciliación de la vida laboral con la familiar. Pero cuidado. No podemos medir a China, ni siquiera a las nuevas generaciones, con nuestra visión y nuestra escala de valores”.

Claro que, en China, hay varias ‘Chinas’. ¿Qué diferencias internas hay? Ceballos ofrece datos y recuerda que el país está al borde de los 14.000 dólares per capita y que eso equivale a que deje de ser un país en vías de desarrollo.

De los 1.400 millones de chinos, unos 15 millones tienen como mínimo 15 millones de dólares de patrimonio. “Luego hay entre 400 y 500 millones que componen la famosa clase media, que es el mayor mercado de consumo del mundo en muchos segmentos, con una capacidad adquisitiva equivalente a la nuestra, porque aunque ganen unos 25.000 o 30.000 euros, la capacidad de compra es similar a la de nuestros 60.000 euros o 75.000 euros. Después, hay unos 300 millones de chinos que viven con menos de 300 dólares al mes. Eso implica que habrá unos 800 millones de personas en la clase media china y una reserva campesina gigante, dispuesta a trabajar mucho por poco dinero para poder subir en la escala”.

China tomó buena nota del colapso de la Unión Soviética, y, a juicio de Ceballos, eso supone que el Partido Comunista no cederá poder. Lo aumentará. El control del Ejército, que se entiende que es lo que el Partido Comunista Soviético no supo tener, se considera esencial. Y el control social se mantendrá, aunque pueda haber algunos cambios.

Lo esencial es la meta. “No hay discusión sobre eso. Hay quien quiere ir más rápido, otros quieren tener más paciencia, con una mejor redistribución de la renta. Pero la meta no se discute: construir una China rica, poderosa, independiente, autónoma, autosuficiente y moderna”.

¿Una estrategia diferente para paliar un menor crecimiento económico? “Sí, el gobierno chino ha alentado un nacionalismo chino que cohesiona, y que permite que el pueblo chino asuma un menor crecimiento, si, a cambio, el país es más fuerte”. El nacionalismo, por tanto, “como pegamento social”.

Y llega el momento. ¿Debemos copiar algunas cuestiones o prácticas de China, que es un régimen autoritario y de control social? “Podemos empezar por lo que no debemos copiar. Y es que no queremos la vigilancia a la que se somete a la ciudadanía china. No queremos el control que hacen del disenso. No queremos la intervención en el mercado. Todo eso es contrario a nuestro marco de derechos y libertades que tanto nos ha costado conseguir”.

El experto en estrategia en el mercado chino, Julio Ceballos, durante la entrevista con 'Letra Global'

El experto en estrategia en el mercado chino, Julio Ceballos, durante la entrevista con 'Letra Global' GALA ESPÍN Barcelona

Pero… hay también algunas virtudes. “Hay prácticas del modelo chino que pueden ser compatibles con nuestro modelo. Y se pueden destacar varias. En el libro explico hasta 18 de ellas. Pero me concentro en tres. La idea del largo plazo, de pensar las cosas y proyectarlas en el futuro. En España y en las democracias occidentales no es sano que estemos tan atrapados en el electoralismo. Se pueden proyectar políticas a largo plazo. Y eso se llama alcanzar ‘pactos de Estado’ entre las grandes fuerzas políticas en temas como la sanidad, la educación o la política internacional. En España algunos think tanks han estudiado que ha habido una coincidencia en los programas electorales de más del 50% entre las dos principales fuerzas políticas a lo largo del tiempo, pese al ruido mediático. Ese consenso lo vemos en las votaciones en el Parlamento Europeo y en las decisiones de la Comisión Europea”.

¿Cuál es el problema? “No podemos dejarlo todo al azar o en manos de campañas de imagen y de demagogia por parte de quienes ocupan los puestos de mayor responsabilidad política”.

Ahí surge una gran diferencia con China, para Ceballos. A su juicio, existe en las democracias liberales un fallo en la elección de las élites políticas. “La selección de las élites en China se hace muy bien y por eso tiene la mejor clase política, la más preparada de este planeta”.

Se trata, por tanto, de “introducir elementos meritocráticos en todos los sectores, y, de forma especial, en la política”.

Esa apuesta por la meritocracia sería también un hecho destacado en China. El tercer elemento es la educación, la apuesta por una educación de gran calidad. “China entiende que el pilar de toda su estrategia, de toda su arquitectura de proyecto de Estado, es la educación. Y la educación pasa por volver a dignificar la labor de los docentes, los formadores y los maestros, y seleccionar no solo a los que están motivados para hacerlo vocacionalmente, sino a aquellos que cumplen una serie de requisitos. Y es que los maestros en China están bien remunerados”.

El modelo de democracia liberal lo está pasando mal. En el horizonte aparece el modelo de China, autoritario, pero que parece eficaz en algunos objetivos, como el crecimiento económico que ha sacado de la pobreza a cientos de millones de chinos en los últimos 50 años. Ceballos reflexiona sobre ese contraste.

“Yo creo que el sistema liberal democrático, multipartidista, participativo, es el mejor para nosotros, sin duda. No tengo tan claro que lo sea, en cambio, para China. Lo que sí tengo claro es que ese modelo nuestro es el más potente, el más competitivo, cuando es eficaz y llevamos décadas perdiendo eficacia. Ese es el problema. Y muchas de las cuestiones que propongo en el libro van en esa dirección, en ganar eficacia, porque nuestros procesos de toma de decisión no están centralizados, exigen consensos”.

A China, en cambio, le interesan algunas cuestiones de Occidente. Una de ellas es cómo ha podido mantener el medioambiente, o la capacidad que todavía tiene Occidente en el campo económico, la “disrupción económica”, la posibilidad de crear constantemente. También “la seguridad jurídica”.

Y, por supuesto, “esa amplia clase media, que China ya tiene, pero quiere seguir ampliando, reduciendo las grandes diferencias entre las clases más altas y las más pobres”.