Imagen de la serie 'Furious'

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Cine & Teatro

‘Furious’: una extraña viuda negra

La serie, creada por Elizabeth Meriwether, es la historia de dos mujeres situadas en extremos opuestos de la sociedad que, en el fondo, deben enfrentarse a los mismos fantasmas

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A veces, bajo una premisa banal (agente de la ley se obsesiona con una asesina en serie) puede aparecer una producción magnífica. Es el caso de Furious (Disney Plus, ocho episodios), creada por Elizabeth Meriwether y basada (o, mejor dicho, inspirada, pues se parecen como un huevo a una castaña) en la película de Bob Rafelson de 1987 Black widow (La viuda negra), protagonizada por dos ilustres desaparecidas de la industria (culpa suya: ¿a quién se le ocurre hacerse mayor en Hollywood?): Debra Winger y Theresa Russell.

En la película, una agente del FBI (Winger) perseguía con saña a una oportunista (Russell) especializada en casarse con ricachones y asesinarlos para heredar su fortuna. En la serie, la agente del FBI Alice Black (Emmy Rossum) intenta atrapar a una chica joven, Catherine Grace (Lola Petticrew), que seduce a hombres mayores y los elimina por motivos que irán quedando claros a lo largo de la trama.

Imagen de la serie 'Furious'

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Catherine y Alice son mujeres dañadas, con infancias espantosas y muchos asuntos personales que resolver, lo cual nos aleja de la tradicional historia de la ciudadana ejemplar contra un monstruo y nos muestra a dos mujeres más parecidas de lo que aparentan. Alice empezó en la policía de Nueva York. Tras una paliza monumental de su novio, otro agente del NYPD llamado Marshall Connelly (Jake Lacy), se pasa al FBI porque nadie en la comisaría la cree y todo el mundo toma partido por el animal del novio, en una extraña, o tal vez no tanto, muestra de solidaridad masculina.

Sin posibilidad de redención

Metida ya en el caso de la peculiar asesina en serie, se ve obligada a compartirlo con la policía de Nueva York, dándose así el reencuentro con un poli que siempre la quiso en silencio, Danny Kelly (Scott McNairy), y con el tipo que la zurró, todo ello sin dejar de recibir las intrusivas órdenes y sugerencias de su exigente jefa en el FBI, Nora Washington (Quincy Tyler Bernstine), una mujer resolutiva que, aparentemente, ni tiene vida privada ni la echa de menos.

Imagen de la serie 'Furious'

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Furious se sale de lo predecible para ofrecernos un thriller con factor humano que destaca por una rara profundidad en los personajes, especialmente los de la cazadora y la presa. Espero no incurrir en el spoiler si digo que desde muy pronto identificamos los motivos por los que Catherine hace lo que hace: sufrió abusos en su infancia y ha decidido localizar a todos los que la convirtieron en una prostituta más triste que Jodie Foster en Taxi Driver y eliminarlos. Y aunque está feo ir por ahí matando a la gente, el espectador no lamenta en exceso sus asesinatos, dado que los elegidos pertenecen al modelo rata inmunda sin posibilidad de redención.

Inesperada

El reparto, bastante desconocido en España, cumple a la perfección con su cometido. A medida que la trama se va complicando y ofreciendo subtramas que funcionan muy bien y que enriquecen el producto, cada uno de ellos se va dibujando con mayor concreción humana.

Y así, lo que podría haber sido una historia más de poli obsesiva y asesina implacable deriva en algo mucho más interesante: la historia de dos mujeres situadas en extremos opuestos de la sociedad que, en el fondo, deben enfrentarse a los mismos fantasmas, como ya sucedía en el film de Rafelson que ha servido de punto de partida para esta serie tan brillante como inesperada que, por cierto, acaba de ser renovada para una segunda temporada. No es que la plataforma se haya matado promocionándola (ha reservado todos sus esfuerzos para The Shards, que ya comentamos la semana pasada), pero debe ser porque confía en la intuición del espectador. O no.