Imagen extraída de la película 'Cronos'

Imagen extraída de la película 'Cronos'

Cine & Teatro

'Cronos': Barcelona, 17 de agosto de 2017

'Cronos', la recreación de la operación policial que hizo frente al atentado de 2017 en la Rambla de Barcelona

También: Allen Ginsberg en diez flashes: Una celebración del centenario del poeta beat

Leer en Castellano
Publicada

Seguro que recuerda usted dónde estaba cuando recibió la primera noticia de que algo grave había sucedido en la Rambla de Barcelona a primera hora de la tarde del 17 de agosto de 2017. Quizá también recuerde que la noche anterior saltó a los telediarios que un chalet en Alcanar había volado por los aires, supuestamente por una acumulación de gas.

Ambos hechos estaban conectados y —el episodio del atentado islamista de la Rambla— se cerró con el abatimiento de cinco terroristas en Cambrils esa madrugada y definitivamente el 21 de agosto con la eliminación en Subirats del único que seguía en fuga. Aunque todavía quedaban flecos: la investigación de las conexiones internacionales y las trifulcas políticas…

Cronos, que se estrena este viernes, es la recreación de la operación policial que hizo frente al atentado y persiguió a los asesinos. Se ciñe a los hechos, sin apenas concesiones a la ficcionalización por motivos narrativos. El título está tomado del nombre en clave que tenía el dispositivo antiterrorista que se activó.

Cartel de la película 'Cronos'

Cartel de la película 'Cronos'

En 2022 Netflix estrenó el documental de tres episodios 800 metros, de León Siminiani, con investigación de Nacho Carretero. Abordaba el tema desde diversos ángulos, desde la formación de la célula islamista hasta el testimonio de los supervivientes del atropello.

El guion de Cronos toma como base mucha de la información del documental, pero se centra en el despliegue policial, dándole un formato de thriller.

Imagen extraída de 'Cronos'

Imagen extraída de 'Cronos'

El primer reto al que se enfrenta una propuesta de este tipo es cómo mantener al espectador clavado en la butaca, cuando este ya sabe cómo termina todo. Los resortes que maneja la película son los que aconseja cualquier manual del guionista competente.

Toma como protagonistas a tres personajes —alrededor de los cuales se mueve el resto— y les da suficiente entidad para que el espectador pueda empatizar con ellos. En el centro está el inspector de los mossos (Enric Auquer), que activa y dirige el dispositivo en la Rambla y alrededores inmediatamente después del atentado.

Estructuralmente el protagonismo de este personaje plantea un problema: cerrada la operación inicial, abandona el mando del operativo, con lo que en la parte final tiene menos presencia. Si la cinta fuera un entretenimiento hollywoodiense, se habría pasado la verdad histórica por el forro y habría hecho que él —en modo Harry Callahan— abatiera al último terrorista, después de perseguirlo obsesivamente.

Cronos, fiel a los hechos

A Dios gracias, Cronos opta por atenerse a la realidad histórica y evitar estas licencias. Uno de los méritos de la película es justamente lo poco peliculera que es. Hay una escena en el Hard Rock Café —donde se estableció el puesto de mando— en la que a un mosso nervioso se le dispara accidentalmente la pistola (seguro que sucedió en la realidad, porque a ningún guionista se le ocurre algo tan descabellado).

Del mismo modo, los mossos que abaten a los islamistas que los atacan y llevan falsos cinturones bomba no actúan en plan Bruce Willis en La jungla de cristal, sino que disparan cagados de miedo.

Al personaje mencionado se unen otros dos hilos conductores que permiten abrir el foco. Por una parte, una sargento de los mossos destinada en Ripoll (Mónica López), que descubre atónita que los niñatos de origen marroquí del pueblo, a los que los servicios sociales se habían dedicado en cuerpo y alma para integrarlos, son los terroristas.

Y, por otro lado, la portavoz de los mossos (Diana Gómez), a la que el ataque pilla en Port Aventura con el marido y la hija, rebotadísimos porque mamá tiene que volver al trabajo. La cinta da algunas pinceladas de las vidas privadas de estos tres mossos protagonistas, pero con mucha mesura, para que no entorpezcan el ritmo de la acción. Es a este personaje femenino de la portavoz —¡qué difícil es conciliar!— al que se le conceden más apuntes íntimos.

Imagen extraída de la película ´Cronos´

Imagen extraída de la película ´Cronos´

Atentados y política

Es también este personaje el que permite introducir el aspecto más peliagudo de la trama. No es otro —¡cómo no!— que la entrada en escena de los políticos, preocupados por controlar el relato y lucir en la foto. Recordemos que el atentado sucedió en pleno procés, el episodio más esperpéntico y bochornoso de la Cataluña moderna, y se muestran las tiranteces y los codazos entre la Generalitat y el Gobierno central.

La película trata de ser ecuánime y en buena medida lo consigue, aunque hay un cierto sesgo. El espectador empatizará más con la portavoz de los mossos que con su homólogo en el gobierno central (Israel Elejalde). Este parece más sibilino: ¿ha filtrado él lo de que la CIA avisó a los mossos del riesgo de un atentado inminente? Él pone cara de: a mí que me registren.

Imagen extraída de la película 'Cronos'

Imagen extraída de la película 'Cronos'

El sórdido juego político entre bambalinas daría para otro largometraje, aquí aparece solo apuntado. Entre otras cosas porque una parte de él queda fuera del marco temporal de Cronos: el intento de boicot a la presencia del rey en el homenaje a las víctimas o la premura con la que el nacionalismo más zafio se apuntó a ridículas teorías conspiranoicas en las que siguen enrocados.

Lejos del sensacionalismo

El resultado es un thriller eficaz, que logra mantener en todo momento el ritmo y la tensión. Se agradece que evite caer en el amarillismo: es muy respetuoso con las víctimas y deriva la carga emocional a las reacciones de los mossos. Por ejemplo, la de ese agente de paisano, dedicado a pillar carteristas, que se cruza con uno de los asesinos sin saber todavía lo que ha sucedido y después está atormentado por no haberlo detenido.

El director, Fernando González Molina, es un todoterreno con una larga y ecléctica carrera a sus espaldas. Desde la comedia Fuga de cerebros hasta la suerte de remake de Mi querida señorita, pasando por la superproducción Palmeras en la nieve, la película romántica con Mario Casas Tengo ganas de ti o el thriller El guardián invisible, basado en la novela de Dolores Redondo.

Cumple con solvencia, al servicio de la trama. Hay mucho más virtuosismo visual en el retrato de Barcelona en la reciente serie de HBO Ravalear —también con Auquer de protagonista—, pese a las trampas de guion que contenía (les hablé de ella en estas páginas).

Cronos se cierra con una pincelada esperanzadora. En Ripoll, el hijo de la sargento de los mossos invita a jugar al fútbol con los demás niños al hermano pequeño de uno de los terroristas, que está solo en un banco.

La realidad fue muy diferente: la herida abierta que dejó el atentado en esa población de la Cataluña profunda fue el trampolín para la aparición de Silvia Orriols. Los asesinatos islamistas tienen consecuencias que van más allá de los cadáveres que siembran.