Imagen extraída de la serie ´Spider-Noir´

Imagen extraída de la serie ´Spider-Noir´ IMDb

Cine & Teatro

´Spider-noir´: El abuelo del hombre araña

´Spider-Noir´, la serie basada en el hombre araña con la estética del cine negro de los años 30 y protagonizada por Nicolas Cage

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El actor norteamericano Nicolas Cage es adicto a los cómics de súper héroes, de los que atesora una importante colección de primeras ediciones, esas que cuestan un ojo de la cara en las subastas. Es decir, que tiene un gusto espantoso en cuestión de tebeos, pero eso no es óbice para que acabe de protagonizar una serie espléndida basada en un súper tipo alternativo que atiende por The Spider (La Araña): Spider-Noir, en Amazon Prime (ocho episodios).

Que algo procedente del universo Marvel capte mi interés es algo de lo que soy el primero en sorprenderme, gracias a mi renuencia a disfrutar de todas las absurdas criaturas que se sacó de la manga el difunto Stan Lee. Pero es que Spider-Noir es tan excéntrica y está tan bien hecha (además de ser, visualmente hablando, una fiesta para los sentidos), que he caído rendido a sus pies (en parte porque transcurre en los neoyorquinos años 30, una época que me interpela especialmente).

El origen de todo está en una iniciativa de Marvel Comics consistente en mover a todos sus súper héroes en un universo alternativo y retro claramente identificable con el del cine negro americano de la época clásica, la de Humphrey Bogart. El invento atendía por Marvel Noir y en el año 2009 le tocó a Spiderman, del que no se conservó ni el nombre.

La serie, ambientada en el Manhattan de los primeros años 30, en plena recesión tras el crack del 29, narraba las andanzas del detective privado Ben Reilly (Cage), único súper héroe de la ciudad antes de que se produjera el célebre overbooking de los años 50 y 60, cuyo alter ego es The Spider, un justiciero temido por la ingente chusma que envenena la ciudad que nunca duerme.

El creador de la serie de televisión, Oren Uziel, dijo que el personaje de Cage era Humphrey Bogart en un 70% y Bugs Bunny en un 30. Y no se equivocaba. La serie empieza con un The Spider jubilado tras el asesinato de su novia porque ya no le ve la gracia a lo de impartir justicia en su ciudad. Pero Nueva York ha caído en manos de un abyecto criminal irlandés llamado Finbar Byrne, alias Silvermane (Brendan Gleeson), al que hay que poner en su sitio, sobre todo desde que amenaza la vida del nuevo interés amoroso de Ben, la cantante de lounge Cat Hardy (Li Jun Li).

Un Spiderman alternativo

Los súper poderes de Ben se nos explican a través de una serie de flashbacks de la Primera Guerra Mundial, donde también sufrieron extraños tratamientos otros personajes de la trama, como el guardaespaldas Flint Marko (Jack Huston), cuyo cuerpo tiene la mala costumbre de adquirir una textura arenosa, con los peligros para su integridad que de ello se derivan.

Cartel de la serie ´Spider Noir´

Cartel de la serie ´Spider Noir´ IMDb

Spider-Noir es una historia de buenos y malos, con jacas de categoría, extrañas manipulaciones genéticas y un sentido del humor muy de agradecer a la hora de tragarse la premisa. Es y no es una historia de súper héroes, pero básicamente es un lujoso y rutilante homenaje al cine negro americano de los años 30 y 40 (la serie se puede ver en color o en blanco y negro, y en ambos casos resulta de más que gozosa visión).

Todo está cuidado hasta el último detalle (intuyo un uso generoso de la inteligencia artificial), desde las calles y edificios de una Nueva York del pasado (alternativo) hasta los preciosos vestidos que luce la femme fatale oriental. El disfrute, evidentemente, pasa por eso que los anglosajones definen como tongue in cheek, es decir, estar a sabiendas de que todo es una inmensa broma que tiene mucha gracia.

Como no aguanto los tebeos de súper héroes, empecé a ver Spider-Noir más movido por la curiosidad que por cualquier otra cosa. Lo mejor que puedo decir de ella es que no parece algo surgido de los establos de la Marvel, sino de la mente de un visionario ligeramente majareta al que se ha dejado jugar con un juguete ajeno y ha logrado crear algo único (y más interesante que el original).