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La guerra de Putin destruye uno de los patrimonios arquitectónicos más importantes del mundo

Owen Hatherley, autor del libro 'Paisajes del comunismo', asegura que el urbanismo de Ucrania es "increíblemente rico y complejo', y lamenta los daños del Teatro de la Ópera o el edificio Derzhprom

Owen Hatherley, autor del libro 'Paisajes del Comunismo', experto en arquitectura soviética, analiza los daños de la guerra de Rusia en el patrimonio de Ucrania
Owen Hatherley, autor del libro 'Paisajes del Comunismo', experto en arquitectura soviética, analiza los daños de la guerra de Rusia en el patrimonio de Ucrania

¿Las guerras justifican la destrucción del arte? “Obviamente no, aunque en la guerra, el arte no es lo más importante”. Habla Owen Hatherley, autor del libro Paisajes del Comunismo (Capitán Swing), donde hace un recorrido por el legado arquitectónico de un régimen comunista, ahora desaparecido, pero que nos ha dejado espectaculares rascacielos, bulevares y urbanizaciones en ciudades como Varsovia, Berlín, Moscú o Kiev. La invasión rusa de Ucrania está poniendo en peligro ese patrimonio del siglo XX, que va desde las formas más sobrias del estalinismo hasta el estilo más barroco, siendo el metro de la URSS o de Praga "el paradigma de la reivindicación espectacular del espacio público”, escribe el periodista y crítico urbano.

Metros públicos del periodo comunista soviético
Metros del periodo comunista soviético
 

“La historia arquitectónica de Ucrania es increíblemente rica y compleja, desde el bizantino hasta el barroco y el brutalismo”, asegura Hatherley a preguntas de Crónica Global. De ahí que lamente “la arquitectura urbana que está siendo dañada específicamente por los intensos bombardeos del ejército ruso. Járkov, por ejemplo, tiene una de las mejores colecciones de edificios vanguardistas/constructivistas de la década de 1920 de todo el mundo”. Destaca como “una de las grandes obras del siglo XX el edificio Derzhprom, de 1928, con varios niveles y que está situado en el centro de la ciudad”. Se trata de uno de los primeros rascacielos soviéticos de hormigón, también dañado por las bombas.

edificio derzhprom
El edificio Derzhprom en Járkov


El escritor y periodista, formado en la Universidad de Londres y que se doctoró en el Birkbeck College con una tesis sobre el constructivismo y el americanismo, advierte también de la destrucción de “gran parte del tejido construido ordinario de Járkov, con muchos paisajes urbanos elegantes de finales del siglo XIX y principios del XX, ahora gravemente dañados”.

"El fascinante Teatro de la Ópera"

Destaca, asimismo, “el fascinante Teatro de la Ópera de Járkov, construido en la década de 1970 y que ha resultado dañado. Es una de las ciudades soviéticas mejor diseñadas, y presumiblemente su destrucción es parte de la descomunización de Ucrania a la que se refirió Putin, especialmente dado que fue la primera capital de la Ucrania soviética”.

La Kreschatik, en Kiev, por ejemplo, es un rediseño completamente nuevo de la arteria principal de la capital ucraniana tras su destrucción durante la Gran Guerra Patriótica. El Ejército rojo voló sus edificios cuando fue obligado a retirarse en 1941. “Como arquitectura, sigue siendo una muestra casi completa de estética estalinista y de la paradójica preferencia de ésta por la vida en la calle”, escribe el autor.

Plaza soviética
Plaza soviética


El libro de Hatherley explica cómo, a lo largo del siglo XX, el comunismo tomó el poder en Europa del Este y destruyó la planificación urbana de la época zarista y rehízo las ciudades a la medida del nuevo régimen. Pero, al margen de los estragos que provocan las guerras o los cambios de régimen, ¿es posible la convivencia entre el pasado y el futuro de la arquitectura? ¿La modernidad es una amenaza o una mejora en la arquitectura?

“Depende. No argumentaré que todos los edificios modernistas o todos los tradicionalistas son buenos o malos, sería un idiota. El mundo es lo suficientemente grande como para que, por ejemplo, en Londres, lo histórico y lo moderno están uno al lado del otro. O París, donde se mantienen separados, mientras que en Berlín, casi todo se ha construido en los últimos 100 años. ¡Todos estos tienen sus cualidades!”

Propaganda

El arte y la arquitectura soviética están asociadas a la propaganda política. De ahí que a lo largo de la historia se hayan producido episodios tan polémicos como la destrucción de los murales que el mexicano y miembro del Partido Comunista Diego Rivera hizo en el Rockefeller Center. ¿La propaganda soviética también ha destruído el arte relacionado con el capitalismo?

Edificios gubernamentales de la antigua URSS
Edificios gubernamentales de la antigua URSS


“Sí, absolutamente --responde Hatherley--, se destruyó una gran cantidad de arquitectura del siglo XIX y muchas iglesias, y se cubrieron muchas obras de arte que no se consideraban ideológicamente sólidas”. Pone como ejemplo “el extraordinario conjunto escultórico Muro de la Memoria, situado frente al hermoso crematorio modernista de Kiev, que fue cubierto con cemento y recientemente comenzó a ser descubierto por activistas locales”. Pero, irónicamente, “muchas ciudades en el mundo comunista están mucho mejor conservadas que sus equivalentes en el oeste: piense en ciudades históricas casi vírgenes como Cracovia, Tallin, Praga, Vilnius, Lviv, Budapest o la reconstrucción de posguerra de Varsovia y San Petersburgo. Esto es lo que sucede si no hay promotores inmobiliarios ni propietarios en su economía.