Robert Rauschenberg (1968)

Robert Rauschenberg (1968) WIKIPEDIA

Artes

Dibujo de De Koonig recuperado

La técnica permite recuperar imágenes espectrales del dibujo maestro del expresionismo abstracto, que Rauschenberg borró y al hacerlo lo convirtió en un mito del arte… y del humor iconoclasta contemporáneos

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Dentro de unos días cerrará la exposición que se viene celebrando en la Juan March de Madrid dedicada al uso artístico de la fotografía del artista Robert Rauschenberg, que fue el gozne entre el expresionismo abstracto y el pop art. Coincide esta exposición con el centenario del nacimiento del artista (1925-2008). Sobre la que quizá sea su obra más famosa, el Dibujo de De Kooning borrado, publicamos en Crónica Global una glosa en abril de 2024.

Refrescamos la historia para el lector que no la recuerde: un día de 1953, el joven Rauschenberg visita al maestro De Kooning, entonces el artista más destacado de los Estados Unidos; le lleva como regalo una botella de whiskey, y le pide que le regale un dibujo. ¿Para qué? Para borrarlo, como acción artística, de tipo conceptual.

De Kooning acepta, no sin reluctancia, “participar en el juego”: “OK. No me gusta, pero voy a dártelo, porque capto cuál es la idea”. Y además, para que el juego tuviese más valor, aunque ese valor fuese el de su propia iconoclastia, le hizo entrega de un dibujo de los buenos, uno que él consideraba estupendo, ya que no tendría gracia destruir uno fallido, uno que fuera ya un desecho.

Rauschenberg se aplica cuidadosamente a borrar el dibujo –que estaba lleno de material pictórico, le costó un mes dejar la hoja de papel más o menos en blanco, salvo por algunos grumos de colores, como pecios del borrado— y luego lo expone bien enmarcado, y con una cartela con el título Dibujo de De Kooning borrado. Hace falta desparpajo, ¿verdad? Ese dibujo desaparecido ya figura en la historia del arte contemporáneo.

Dibujo de De Kooning borrado, por Robert Rauschenberg

Dibujo de De Kooning borrado, por Robert Rauschenberg

Bien, ¿quién, que haya visto la hoy ya mítica obra de Rauschenberg no ha pensado en cómo sería el dibujo desaparecido? Hoy el progreso tecnológico nos permite saberlo. En el año 2000, el museo de San Francisco que había adquirido el dibujo borrado recurrió a la tecnología de rayos infrarrojos para “recuperar” la imagen borrada.

En la revista digital Artnet –de donde procede la imagen que aquí reproducimos— la escritora Verity Babbs comentaba esta semana que la obra artística original parece mostrar varias figuras, realizadas con lápiz y carboncillo. “Estos escaners son la única evidencia fotográfica de la pieza original de De Kooning”.

Dibujo de De Kooning borrado, de Robert Rauschenberg, a través de rayos infrarrojos

Dibujo de De Kooning borrado, de Robert Rauschenberg, a través de rayos infrarrojos

Para rizar todavía un poco más el rizo del capricho, la osadía y la autocomplacencia artística, la señora Babbs recuerda en su texto que en 2018, el artista Nikolas Bentel se inspiró en Rauschenberg “y llevó a cabo una especie de venganza creativa: "borrar" Sin título (1973) de Rauschenberg.

Pero en vez de usar goma, Bentel deshizo la obra original de Rauschenberg vendiendo espacio publicitario para cubrir poco a poco su superficie. Para comprar Sin título, Bentel necesitaba 10.000 dólares. Los consiguió vendiendo espacio publicitario en la obra, a 92,59 dólares por 2’5 cm cuadrados.

Supuestamente Bentel pretendía denunciar o reírse de la naturaleza del mercado del arte. “Dado que el capitalismo del mercado del arte fue en su día la fuerza que creó el valor de la obra, ahora será la fuerza que la destruirá”, declaró.

Bentel vendió en subasta la obra borrada, recubierta de anuncios, por 21.000 dólares, el doble de su valor original. Sería estupendo saber qué pensó Rauschenberg de esa repetición de su juvenil osadía, pero llevaba diez años muerto.

Sólo podemos celebrar como una magnífica ironía la artística venganza de Bentel.