La Sagrada Familia es, tal vez, una de las iglesias más importantes de Cataluña. También lo es la catedral de Girona, que apareció en la serie Juego de Tronos, pero hay otras catedrales de igual o mayor importancia por distintas razones.
La desconocida catedral de Tortosa, una joya del barroco catalán, es un claro ejemplo. Tiene la fachada más ancha de todas las catedrales catalanas y una historia y un diseño excepcionales, fruto de su relevancia histórica.
Hace falta viajar hasta la Edad Media, cuando la ciudad era uno de los puntos clave de la Corona de Aragón.
Su vasta extensión, las grandes rentas eclesiásticas vinculadas, el palacio episcopal existente y el hecho de que el municipio concentrara un gran poder económico por albergar el único puente que atravesaba el río Ebro entre su desembocadura y Zaragoza hicieron de la ciudad casi una capital, digna de una catedral como la basílica de Santa María.
Sobre un foro romano
Esto es lo que explica, precisamente, las dimensiones de su fachada. Aunque antes de todos estos hechos había otras razones por las que considerar relevante la ciudad.
La catedral se levanta sobre el antiguo foro romano y sobre una mezquita transformada en iglesia tras la conquista cristiana de 1148.
Origen
El edificio actual comenzó a construirse en 1347, bajo el impulso del obispo Bernardo Oliver, en un contexto de prosperidad para la ciudad.
Aunque el altar fue consagrado en 1441, las obras se prolongaron durante casi cuatro siglos, hasta culminar —de forma incompleta— con la fachada barroca del siglo XVIII.
Catedral de Tortosa
En 1931, un año después de ser catalogada como Monumento Nacional, el templo fue elevado al rango de basílica, consolidando su relevancia dentro del patrimonio religioso catalán.
El trazado inicial fue obra de Antoni Guarc, aunque finalmente la dirección recayó en Bernat Dalguaire, quien adaptó los planos originales.
Un proyecto ambicioso
Una de las partes más complejas fue la construcción del ábside y la girola doble, única en Cataluña, desarrollada entre los siglos XIV y XV.
La cabecera presenta una disposición en tres niveles de vitrales, resultado de la disminución progresiva de altura entre la nave, el deambulatorio y las capillas radiales, que inunda de luz el presbiterio.
Cuánto mide la fachada
Las tres naves del templo, separadas por imponentes pilares, están cubiertas con bóvedas de crucería y flanqueadas por capillas laterales.
En los tramos finales, debido a la prolongada duración de las obras, el estilo gótico fue dando paso a soluciones renacentistas, como la bóveda de cañón con casetones.
Catedral de Tortosa
Pero, sin duda, uno de los elementos más destacados es su fachada. Sus más de 45 metros de anchura están construidos con piedras procedentes de varias localidades ribereñas, como Flix o Ascó.
Concebida en estilo barroco a partir de 1620 y ejecutada entre 1728 y 1757 según el proyecto de Antoni Ferrer, es la fachada más ancha de todas las catedrales catalanas.
Las torres
Lo curioso es que quedó inacabada. No se construyeron las dos torres de 61 metros previstas ni se alcanzaron los cinco niveles proyectados.
No ha sido hasta el siglo XX cuando la fachada ha adquirido las dimensiones y características originales.
Última restauración
Desde su restauración entre 2021 y 2022, la fachada ha recuperado sus tonos originales rosados, blancos y negros y se abre directamente al río Ebro tras el derribo de los edificios que la ocultaban.
Otra entrada destacada es la Puerta del Olivo, acceso habitual desde el claustro, decorada con columnas salomónicas, esculturas de santos y un remate barroco con la Virgen de la Cinta entre San Pedro y San Pablo.
Detalle de la Catedral de Tortosa
El retablo
Otro de los elementos más emblemáticos del templo es el retablo del altar mayor, dedicado a la Mare de Déu de l’Estrella. Realizado en 1351 en madera policromada y dorada, presenta una compleja composición escultórica y pictórica con escenas de la vida de la Virgen y de Cristo, y su autoría se atribuye a Pere Moragues.
La tradición indica que este retablo se encontraba ya en la anterior iglesia románica y fue trasladado al nuevo presbiterio en 1441. A lo largo del tiempo, la catedral ha ido acumulando un destacado conjunto de obras artísticas, como el retablo del Nombre de Jesús, del siglo XVI, o los dos púlpitos con representaciones de los Evangelistas, del siglo XV.
El coro
Por su parte, el coro, tallado entre 1587 y 1593 por Cristóbal de Salamanca y su taller a partir de madera de roble navarro, contiene 75 sitiales ricamente decorados. Fue desmontado durante la Guerra Civil, restaurado posteriormente y trasladado al antiguo dormitorio canonical.
Con el paso de los años desde su construcción, el cambio estilístico más notable se produjo a partir de 1620, cuando se decidió completar la fachada principal en estilo barroco. Aunque el proyecto inicial fue diseñado por Martí Abaria, la versión que se ejecutó entre 1728 y 1757 fue obra de Antoni Ferrer, más clasicista y menos ornamentada.
La Capilla de Cinta
En el interior destaca también la capilla barroca de la Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad, iniciada en 1672 y decorada con jaspes, mármoles, pinturas y esculturas.
Su cúpula central está adornada con frescos de Dionís Vidal y Josep Medina, y en su altar se encuentra la reliquia de la Santa Cinta en una urna de plata realizada por los Tramulles.
Catedral de Tortosa
Además, el templo conserva la pila bautismal del siglo XIV y una capilla dedicada a San Pedro con relieves atribuidos a Pere Moragues.
El campanario, de planta cuadrada y escasa altura, conserva hoy ocho campanas que marcan los cuartos de hora con la melodía de los Gozos de la Mare de Déu de la Cinta. Nueve de las diez campanas originales fueron destruidas durante la Guerra Civil.
El claustro
El claustro, de planta trapezoidal y arcos ojivales, pertenece a la fase románica y se construyó entre los siglos XII y XIII. En sus galerías se reunía el consejo de la ciudad en la Edad Media y hoy conserva una colección de lápidas medievales y restos arqueológicos, como una ventana visigótica y una lápida trilingüe (latín, hebreo y griego).
Bajo el claustro se conserva un refugio antiaéreo construido durante la Guerra Civil. En torno a este espacio se organizan las antiguas dependencias canónicas: el refectorio, el aula mayor, el dormitorio y el aula menor, donde hoy se custodia el archivo capitular.
Los tesoros de la basílica
Por último, cabe destacar que la catedral del Ebro alberga un valioso tesoro artístico y litúrgico que se expone en una muestra permanente abierta al público desde 2007. Entre las piezas destacan una arqueta árabe del siglo XII, relicarios góticos y renacentistas, una imagen de la Virgen de la Cinta en plata de 1706 y una custodia valenciana de 1638.
Del ajuar del obispo Arnau de Jardí se conservan su anillo de bronce dorado, unos guantes de seda del siglo XIII y un báculo de marfil con decoraciones figuradas.
Otro de los tesoros de la iglesia se encuentra en el ámbito bibliográfico. En él sobresalen el misal de San Rufo de Aviñón, del siglo XII, con cubiertas esmaltadas, y un códice de San Agustín del siglo XIII. Una joya textil es el tapiz flamenco de la Pasión, atribuido a Joan Falsison.
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