El santuario de Rocacorba

El santuario de Rocacorba

Historia

El castillo con forma de barco para navegar hacia Barcelona: perfecto para retiro espiritual

Una antigua fortaleza convertida en santuario sorprende a los exploradores de las montañas de Girona

14 abril, 2024 19:00

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Hay construcciones que parecen sacadas de otro mundo, de otras civilizaciones. Edificaciones que, por sus formas, colores o ubicaciones transportan a otro lugar. En algunas, incluso te montarías para que te lleven allí donde quieran.

Este es el caso del santuario de Rocacorba, un antiguo castillo ubicado en lo alto de la sierra homónima, a 929 metros de altura. Este enclave, dedicado a la madre de Dios de la Pera, es conocido porque adopta una forma peculiar: un barco que corona un acantilado y que invita a surcar cielos y montañas en dirección a Barcelona, o donde sea.

Retiro espiritual en 'un barco' 

En el corazón de los pueblos del Gironès y del Pla de L'Estany, el santuario de la Mare de Déu de Rocacorba se alza como un faro de serenidad en medio del bullicio de la vida cotidiana. Un lugar ideal para un retiro espiritual.

Su acceso, a través de una sinuosa carretera que serpentea por las montañas, ofrece a los visitantes una experiencia única desde el momento en que ponen pie en este mágico lugar. Y es que a la forma con proa de barco se suman unas vistas de infarto cargadas de historia.

De castillo a santuario 

La iglesia ha sido testigo de diversos avatares a lo largo de los siglos. Desde su fundación, documentada en el siglo XI, hasta la actualidad ha pasado de ser la iglesia de un antiguo castillo, construido allí por su lugar estratégico, a un santuario con dependencias.

El castillo perdió utilidad como y poco a poco se fue reformando. También ha ido cambiando de manos. En sus inicios pertenecía al término municipal de Canet d’Adri, pero tras varios conflictos bélicos, depende del arciprestado del Pla de L'Estany.

Abierto al público 

Tampoco la naturaleza le ha dado una tregua a esta construcción, que ha sufrido varios desperfectos a lo largo de los siglos a causa de los terremotos registrados en la zona. Ahora, por suerte, es un remanso de paz.

Desde que en 1936 se fuera el último residente del santuario, por allí han ido pasando algunos miembros de la Comunidad de Jesús. Ellos son ahora los que lo regentan Desde 1981, sus puertas están abiertas, o lo estaban. Si hasta 1993 estuvo abierto siempre al público, ahora sólo lo hacen los primeros domingos de mes, que hay misa, y para retiros espirituales.

Arquitectura sorprendente 

Incluso en los momentos más difíciles de su historia, como las destrucciones causadas por terremotos y conflictos bélicos, el santuario ha mantenido su esencia y su propósito como espacio sagrado. También su belleza natural y su forma de barco, que abren las mentes a la imaginación.

En cuanto a la arquitectura del santuario, sus estructuras datan del siglo XVIII y son testigo de la evolución y la adaptación a lo largo de los años. Desde el imponente pórtico que da la bienvenida a los visitantes hasta la peculiar cabecera de planta rectangular, cada detalle respira historia y devoción.

Retiro espiritual y deportivo 

Pero más allá de su valor arquitectónico, el santuario de la Mare de Déu de Rocacorba es un lugar de encuentro consigo mismo. Sus paredes ofrecen un espacio para la reflexión y el silencio en un mundo lleno de ruido y distracciones.

Y si alguien es más partidario de lo prosaico y lo terrenal, uno puede hacerle una rápida visita al lugar para disfrutar de las vistas mientras hace ejercicio. Los alrededores están acondicionados para llegar allí a pie o en bici, mientras se respira la naturaleza. También cerca se puede practicar la escalada.

Cómo llegar 

Llegar allí requiere su tiempo, pero más en vehículo privado que a pie o en bici. La manera más fácil de llegar desde Barcelona es por la AP-7 hasta la salida de Olot/Banyoles. De allí se ha de seguir la C-66 hasta la entrada de Banyoles y luego tomar la GI-5147 hacia Sant Vicenç de Camós y seguir por la GI-5247 hasta pasar Pujarnol y dejar el coche en la ermita de Sant Nicolau.

Tras dejar el coche, el camino hasta llegar el santuario es fácil, está señalizado y no implican más de 7 kilómetros, El camino es de tierra e incluso los menos deportistas se acercan en coche, pero para proteger la naturaleza es mejor evitarlo.