Coqui y calabacines

Coqui y calabacines CG

Gastronomía

Coqui, cocinera: "Los calabacines rebozados no se fríen en abundante aceite, sino en una sartén con 1 huevo y 1 fina capa de harina"

Una forma sencilla y ligera de preparar el calabacín con un resultado crujiente y lleno de sabor

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El calabacín rebozado y frito forma parte del recetario tradicional en muchos hogares españoles. Durante décadas, ha sido una preparación habitual por su sencillez y sabor. Sin embargo, este plato, aparentemente humilde, está encontrando nuevas versiones que buscan adaptarse a los hábitos actuales sin renunciar a su esencia.

En paralelo, el consumo de esta hortaliza sigue creciendo. Según el Ministerio de Agricultura, cada español ingiere más de 3 kilos de calabacín al año, una cifra que ha aumentado de forma sostenida. Su precio asequible, su disponibilidad y su versatilidad lo mantienen como un básico en la cocina diaria.

Una hortaliza con nuevas posibilidades

Pese a su popularidad, el calabacín suele asociarse a preparaciones como la plancha, los salteados o las cremas. Opciones saludables, pero limitadas. En este contexto, recetas internacionales como el hobak jeon coreano están despertando interés al ofrecer nuevas formas de cocinarlo.

Este plato tradicional asiático consiste en rodajas de calabacín rebozadas y fritas. No obstante, en 2026, la tendencia apunta a técnicas que reducen el uso de aceite sin sacrificar el resultado. La clave está en lograr una textura crujiente con una cocción más ligera.

El truco que marca la diferencia

La creadora de contenido culinario Coqui, conocida por su perfil @cocinaconcoqui, propone una adaptación más saludable. Su propuesta mantiene la esencia del plato, pero introduce ajustes que mejoran el resultado final. "Puede que tengas un calabacín en la nevera y no sepas qué hacer con él", explica.

El primer paso es fundamental: salar las rodajas y dejarlas reposar unos minutos. Este proceso activa la ósmosis, permitiendo que el calabacín expulse parte de su agua. Según expertos en tecnología alimentaria, como recoge la Fundación Española de la Nutrición, este paso mejora la textura y evita resultados blandos.

Un rebozado más eficaz

Tras eliminar el exceso de agua, las rodajas se pasan por una fina capa de harina y después por huevo batido. Este orden no es casual. La harina actúa como base para que el huevo se adhiera correctamente, logrando un rebozado uniforme.

El verdadero cambio llega en la cocción. En lugar de freír en abundante aceite, se utiliza una sartén antiadherente con una cantidad mínima. A fuego medio-bajo y con unos minutos por cada lado, se consigue un dorado similar al de la fritura tradicional.

Menos grasa, mismo sabor

Este método reduce de forma notable el aporte calórico. El calabacín, con apenas 17 calorías por cada 100 gramos, destaca por su alto contenido en agua y nutrientes como el potasio y las vitaminas del grupo B, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN).

El resultado es un plato ligero, adecuado para cenas equilibradas, aperitivos o guarniciones. Además, mantiene el atractivo visual y la textura crujiente que caracteriza a esta receta.

El toque final

La propuesta se completa con una salsa sencilla a base de soja, vinagre blanco y, opcionalmente, sésamo. Este acompañamiento aporta un contraste entre lo salado, lo ácido y el toque umami, que realza el sabor del calabacín.

Servido con arroz blanco y alguna fuente de proteína, el plato se convierte en una opción completa. Esta reinterpretación demuestra que incluso las recetas más tradicionales pueden evolucionar hacia versiones más saludables sin perder su identidad.

Receta de Coqui

Esta es la receta de los calabacines rebozados coreanos. Ingredientes:

Para el calabacín

Calabacín, 1 ud

Harina de trigo, 2 cucharadas

Huevo, 1 ud

Aceite de oliva, cantidad suficiente

Sal, una pizca

Para la salsa

Salsa de soja, 1 cucharada

Vinagre blanco, 1 cucharada

Sésamo, 1 cucharadita (opcional)

Ajos tiernos picados, 1 cucharadita (opcional)

Se corta el calabacín en rodajas de aproximadamente medio centímetro de grosor. A continuación, se espolvorea una pizca de sal por ambos lados y se deja reposar durante unos diez minutos, tiempo suficiente para que la hortaliza empiece a soltar parte de su agua.

Pasado ese tiempo, se seca el exceso de humedad con papel de cocina. No es necesario que queden completamente secas, pero sí retirar el líquido superficial para mejorar el resultado final.

Después, se enharinan las rodajas por ambos lados, procurando que queden bien cubiertas. Es importante sacudir el exceso de harina para evitar un rebozado demasiado grueso.

En paralelo, se bate un huevo en un plato hondo y se calienta una sartén antiadherente a fuego medio con una fina capa de aceite de oliva.

Las rodajas enharinadas se pasan por el huevo batido y se colocan directamente en la sartén. Se cocinan durante unos 3 o 4 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas. Si fuese necesario, se puede añadir un poco más de aceite durante la cocción.

Mientras tanto, se prepara la salsa mezclando soja, vinagre blanco, sésamo y unos ajos tiernos picados, logrando un acompañamiento equilibrado. Finalmente, se sirve el calabacín rebozado junto a la salsa y, si se desea, acompañado de un bol de arroz blanco para completar el plato.