Montaje con una fotografía de Jordi Clos Llombart, presidente de Gremi d'Hotels Barcelona

Montaje con una fotografía de Jordi Clos Llombart, presidente de Gremi d'Hotels Barcelona CG

Examen a los protagonistas

Jordi Clos Llombart

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Mientras el Grand Hyatt Barcelona abría camino en el sector hotelero estatal con la implantación pionera de la jornada laboral de 35 horas, el Gremi d’Hotels de Barcelona ha optado por una estrategia mucho más discreta: el silencio.

Bajo la presidencia de Jordi Clos Llombart, la principal entidad hotelera de la ciudad no ha considerado oportuno pronunciarse sobre un acuerdo que, guste más o menos, marca un antes y un después en la negociación colectiva de la hostelería. No es una oposición frontal, pero tampoco un gesto de liderazgo ni de reflexión pública.

La tibieza llama la atención, sobre todo si se contrasta con los valores que el propio gremio proclama: innovación, sostenibilidad, responsabilidad y equilibrio entre competitividad y calidad de vida. Conceptos que, al menos sobre el papel, encajan bastante bien con una reducción de jornada pensada para aliviar el desgaste físico y emocional de las plantillas.

Que un hotel de referencia haya demostrado que es posible avanzar en derechos laborales sin dinamitar el negocio merecía, como mínimo, algo más que un mutismo institucional.