Los Beckham

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Examen a los protagonistas

Los Beckham

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Me quejaba yo recientemente de que, tal como estaba el mundo, nuestros telediarios abrieran sus ediciones con el culebrón de Julio Iglesias y las mucamas de las que presuntamente abusó hace unos años. Me parecía una frivolidad típicamente española, pero me equivocaba: en todas partes cuecen habas y se da importancia a asuntos que no tienen ninguna.

Veamos el caso de Gran Bretaña y la familia del ex futbolista David Beckham y su insufrible parienta, la ex cantante de las Spice Girls Victoria Adams (Posh Spice, o la Spice pija). Mientras Trump secuestraba a Nicolás Maduro, amenazaba a Irán e insistía en la ilusión que le hacía arramblar con Groenlandia, la prensa británica se ponía las botas con los problemas familiares de los Beckham con su hijo Brooklyn, que ha dejado de hablarles y solo se comunica con papá y mamá a través de sus abogados.

En The Daily Mail y demás cimas del periodismo británico llevan semanas con el lío de los Beckham, que no da la impresión de ir a amainar en breve. El drama empezó en la boda de Brooklyn (un nepo baby que ha probado con la cocina, la fotografía y la pintura, sin destacar en nada de nada), cuando mamá Victoria se marcó un bailecito sicalíptico que, a la novia de Brooklyn, Nicola Peltz, se le antojó intempestivo y fuera de lugar (suena a la típica maniobra de madre cincuentona empeñada en demostrarle a esa nuera a la que odia que, para sexy, ella y nadie más).

El problema es que llovía sobre mojado. En un principio, Nicola le pidió a su suegra que le diseñara el vestido de novia, pero luego se lo pensó mejor, optó por lo seguro y se compró un diseño del recién fallecido Valentino. Yo creo que todo encaja: tú me haces el feo del vestidito y yo te arruino la boda bailando como una guarra para que todo el mundo vea que eres una petarda que no me llega a la suela de los Jimmy Choo.

Y con este material de derribo, el Daily Mail lleva semanas desayunándose, como si hubiesen confundido a los Beckham con la familia real (más divertida, sobre todo gracias al príncipe Andrew y sus malas compañías y sus ex amantes menores de edad que se suicidan tras publicar su autobiografía, como la pobre Virginia Giuffre).

Reconozcámoslo, David y Victoria siempre han sido dos horteras con pretensiones, dos palurdos de clase obrera aupados a la riqueza gracias al fútbol y al pop para niñas. Por caros que resulten, sus dimes y diretes son bastante de baja estofa y sus chavales son unos inútiles de mucho cuidado (el hermano de Brooklyn, Cruz, tiene una banda de rock que no va a ninguna parte, y de Romeo ni se sabe muy bien a qué se dedica).

Julio Iglesias. Los Beckham. ¿Qué será lo próximo?