David Uclés

David Uclés

Examen a los protagonistas

David Uclés

El hombre de la boina

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David Uclés (Úbeda, 1990), reciente ganador del premio Nadal de literatura con su novela La ciudad de las luces muertas, tiene el mérito indiscutible de haber vendido 300.000 ejemplares de la anterior, La península de las casas vacías, publicada por una editorial relativamente modesta, Siruela. Sin dispendios promocionales, ese libro funciono gracias al boca-oreja y algunas críticas positivas (aunque el impacto de la crítica en España es bastante discutible). De manera discreta, nuestro hombre se convirtió en un bestseller y en un personaje de look neorural que salía por radio y televisión diciendo cosas profundas sobre el mundo en general y nuestra guerra civil en particular, un poco en la línea, salvando las distancias, del cineasta gallego Oliver Laxe, mostrándose este más místico y espiritual aún si cabe.

Es, precisamente, ese look un tanto de gañán, como si formase parte del viejo grupo musical La charanga del tío Honorio, junto a su discurso sobre buenos y malos de la guerra civil, totalmente coincidente con el de nuestra actual izquierda, el que le ha granjeado miles de haters que se lo toman a pitorreo y hacen bromas a su costa en las redes sociales. Cosa que no es del agrado de nuestro hombre, que reacciona muy mal a las críticas: ahora anda rebotado con Nadal Suau por una columna sobre él (asaz ponderada, en mi opinión) que no le pareció nada bien. Uclés ya se dio de baja de X porque se sentía ofendido por las opiniones en su contra. Tiene el hombre la piel fina, aunque yo, de él, si hubiese vendido 300.000 ejemplares de un libro y me hubieran dado el Nadal por otro, optaría por la fórmula “Ande yo caliente, ríase la gente” y no haría el menor caso de lo que dijeran de mí en los papeles y en las redes (solo es un modesto consejillo, David).

No puedo hablar de los logros literarios del señor Uclés por la sencilla razón de que no he leído ninguna de sus tres novelas. Me salté La península de las casas vacías porque me pareció que una revisión de la guerra civil bajo la perspectiva del realismo mágico no era lo que más me apetecía consumir. Solo le conozco de sus artículos de prensa (que me han aburrido lo más grande) y sus declaraciones televisivas a lo Oliver Laxe, siempre In character, que dicen los anglos, es decir, interpretando el papel de El hombre de la boina (tocado que no se quitó ni para recibir el Nadal).

El pobre David ha servido (como Juan del Val no hace mucho) para que todo el mundo se de cuenta de cómo se otorgan en España los premios literarios. Hemos tardado lo nuestro, pero ahora ya sabemos que dichos premios no se dan al mejor libro, sino al que más puede beneficiar económicamente a la editorial. Uclés es un escritor de verdad, te guste o no, y sobre Juan del Val hay dudas al respecto, pero ambos obedecen a las ansias de dinero de quien edita sus libros: ¡prodigiosa epifanía ya al alcance de todos y que los dos, cada uno a su manera, siguen negando!

Los premios solo te ayudan si, previamente, te has buscado la vida por tu cuenta, como hizo el señor Uclés al convertirse en un llena pistas sin mucha ayuda (o sin ninguna). Entonces la editorial te hace una oferta que no puedes rechazar y te integra en el mainstream, aunque insistas en no quitarte la boina así te maten.