Isabel Peralta
Nos habíamos olvidado de ella y hela aquí que reaparece en Barcelona en un acto de su partido, Núcleo Nacional (antes pasó, tras una primera fase como influencer de moda, por Bastión Frontal y Sección de Asalto).
Hija de un falangista (reciclado en el PP hasta que se descubrió su pasado) y una abadesa budista, Isabel Medina Peralta, en arte Isabel Peralta (parece que se llevaba mejor con mamá que con papá), encarna el papel de la belleza nazi local, lleva metida en esa harina desde muy jovencita y tiene el mérito de no engañar a nadie con disimulos, ocultaciones y demás excusas ideológicas: ella es fan de José Antonio y de Adolf Hitler y de un sujeto del que nunca había oído hablar, pero que también se las trae, el chileno Miguel Serrano (1917 – 2009), descubridor del origen divino de Adolf Hitler (gracias a su profundo conocimiento del hinduismo), probable reencarnación de alguna deidad venida al mundo para enfrentarse al Kali Yuga (o tiempos chungos, en lenguaje llano).
Otro de los méritos de Isabel es haber conseguido cabrear a todo el mundo con sus actos y declaraciones. Tiene prohibida la entrada en Alemania por hablar bien del Führer y, en España, no solo ha logrado ponerse enfrente a la izquierda y la extrema izquierda (como diría nuestro admirado presidente), sino también a Vox, a la Falange de la que formó parte en sus inicios y hasta a la Asociación de Veteranos de la División Azul.
Sobre su partidillo actual, que dirige junto a Iván Rico y Enrique Lemus, poco se puede decir. Por las fotos se deduce que son la típica pandilla de matones irrelevantes que pretenden infundir respeto (o dar miedo, directamente) a base de lucir camisetas negras con el nombre del grupo y verduguillos intimidatorios. Aunque su presencia en Barcelona ha alertado a las fuerzas del orden (y a esos antifascistas cuyos métodos son los mismos que los de los fascistas de toda la vida de Dios), no creo que la cosa pase a mayores, dado que grupos como Núcleo Nacional no dejan de constituir un anacronismo en los tiempos que corren y que también son bastante Kali Yuga.
El fascismo (como el comunismo, la otra basurilla ideológica del siglo XX, por lo menos en su puesta en práctica) no morirá nunca, pero sus representantes han ido encontrando maneras de aparentar respetabilidad y de hacerse aceptar, a veces con entusiasmo, por la sociedad que los acoge. Basta con redondear aristas, aceptar homosexuales en el partido, callarse determinadas cosas y aparentar ser demócratas y, si hace falta, hasta feministas para que se les ponga un plato en la mesa, como está pasando en Alemania, Francia, Italia o España. Un plato que nunca se le va a poner a Isabel y los del Núcleo Nacional porque dan miedo a la población y son reacios a las componendas ideológicas.
Las cosas ya están lo suficientemente Kali Yuga como para que aparezca Isabel con su chupipandi nazi a intentar empeorarlas. De momento, la inauguración de la sede barcelonesa de Núcleo Nacional ya ha terminado a porrazos policiales. ¡Objetivo alcanzado!