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La policía científica accede al domicilio en que se cometió el crimen /EP

Las otras víctimas del asesino de Oviedo advirtieron del peligro que corrían

Varias mujeres habían acusado al autor de la muerte de Erika de haber cometido agresiones sexuales contra ellas: revelan que la justicia ignoró sus casos

3 min

Igor, el hombre de nacionalidad moldava, acusado de asesinato por matar a cuchilladas de Erika, una niña de 14 años en Oviedo (Asturias), tenía antecedentes por agresión sexual. Cuando se cumplen 48 horas de que apareciera el cuerpo de la menor, ha salido a la luz que un grupo de mujeres denunciaron ante las autoridades el acoso que sufrieron por parte de este individuo de 32 años.

Sin embargo, la justicia las ignoró al ser considerado delitos leves. “Nos avisábamos unas a otras porque teníamos miedo, porque sabíamos que era peligroso”, relata a una de sus víctimas al diario El Comercio.

"Avisamos muchas veces"

De hecho, es ella quien da a conocer que habían interpuesto denuncias en su contra que jamás fueron escuchadas. “Avisamos muchas veces, muchas personas diferentes. Delito leve, delito leve, delito leve. Algo falla si tenemos que esperar a que nos maten para tomarse en serio nuestros gritos de socorro”, ha continuado.

De hecho, una de ellas le denunció por acorralarla e intentarle poner una bolsa en la cabeza. Con todo, en el juicio solo se le acusó de acoso verbal, otro de los delitos leve por el que salió absuelto. Hasta la muerte de Erika, la ficha policial de Igor consta sin antecedentes: tan solo contaba con una denuncia previa por acoso a un grupo de jóvenes hace un año.

La autopsia descarta la agresión sexual

A pesar de que el caso permanece bajo sumario, ha trascendido que la autopsia de la menor descarta que Erika sufriera una agresión sexual antes de ser acuchillada.  Por su parte, varios vecinos del acusado han revelado que el moldavo estaba obsesionado con ella e incluso aseguran que se había trasladado hacía tres semanas al primer piso del número 69 de la calle Vázquez de Mella. Se trata del mismo inmueble en el que residía su víctima para así estar más cerca de ella.

Fue en ese mismo edificio donde el hombre cometió el crimen: la atacó cuando regresaba del instituto. Tras matarla, se autolesionó asestándose 20 puñaladas. Por el momento, se desconoce cuándo podrá pasar a disposición judicial, ya que todavía permanece ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) por las lesiones que él mismo se realizó.