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Fotografía de archivo de unas monjas en la plaza de San Pedro del Vaticano / EFE

La cárcel del terror que gestionan monjas y atemoriza a las presas

Las internas deben asistir todos los domingos a misa de forma obligatoria y tienen prohibido abrazar a sus familiares indistintamente del grado de parentesco

02.10.2019 20:44 h.
3 min

¿Se imaginan un mundo en el que monjas controlen cárceles femeninas? Pues existen, al menos en Argentina. El Instituto Pelletier, la única cárcel de mujeres que forma parte de Corrientes, se ha convertido en un auténtico infierno para las reclusas que cumplen condena allí. 

Florencia todavía recuerda sus primeras horas en el salón del sector de Procesadas. La presa aprendió rápidamente cómo funcionaba ese centro penitenciario establecido dirigido por monjas. A los días, y siempre con unos cuantos gritos, fue entiendo que estaba en un lugar muy duro. 

Mano dura

Según publica Clarín, el ambiente era totalmente gris y temeroso: No estar despierta a las seis de la mañana, hacer mal la cama o vestirse con ropa sucia significaban una sanción. Lo mismo pasaba si ponías muy alto del único televisor del sector. Tienen prohibido bailar e incluso escuchar música. 

Las visitas, el único contacto con el exterior que tienen las reclusas, se convierten en un infierno. Están prohibidos los abrazos, los besos o caminar de la mano de los familiares. Es indiferente el grado de parentesco: "La celadora se acerca y da la orden de no tocarse e interrumpe un gesto de afecto, de cariño". 

Sin vida privada

Las presas que reciban a un hombre que no fuera su marido tenían un problema: Tenían que esperar seis meses de encuentros para poder pasar a una habitación privada. Además, en el patio tenían prohibido tocarse mientras una monja les vigila. No solo eso, la reclusa tenía que ir a misa todos los domingos de forma obligatoria. También, escuchar al párroco cada martes. Rezar durante el día era otra obligación. Las monjas las vigilan todo el día, incluso en el ginecólogo.

La Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor nació en 1835 en Angers (Francia) de la mano de María Eufrasia Pelletier. Es una comunidad religiosa católica, de vida apostólica y de derecho pontificio. Con presencia en más de 500 comunidades. La de Corrientes es la única en Argentina que sigue bajo tutela de esta orden religiosa. Las otras dejaron de funcionar como tales antes de 1990.