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Paula Martínez, víctima de una violación en manada REDES

Una joven de 23 años muere tras denunciar una violación en manada

Paula Martínez sufrió una agresión sexual por más de cinco hombres cuyos familiares la tuvieron amenazada durante años

4 min

Paula Martínez tenía 18 años cuando fue violada por un grupo de unos cinco de chicos. Este domingo, con 23 años y con el juicio todavía por celebrarse, se quitó la vida.

La joven se ha convertido en un nuevo caso de violencia de género que acaba con la víctima muerta y los agresores todavía sin juzgar. Un hecho que han denunciado varias entidades que velan por los derechos de las mujeres.

Violación grupal

Los hechos sucedieron en 2018. Paula estaba ya en la cama de su casa, donde estaban sus padres. Una amiga de la infancia vecina suya que le ayudó a conseguir trabajo la invitó a su fiesta de aniversario. Tuvo que insistir hasta tres veces para convencerla para salir. Una vez entró en la fiesta empezó su pesadilla.

“El primo de ella, uno de los violadores, me dio una bebida y empecé a sentirme mal, mareada. Se me acercó otro de los violadores, y desde ahí recuerdo poco”, relató a la policía. “Recuerdo que eran más de cinco porque vi sombras y siluetas, pero no sé quienes son”, señaló. La investigación llevó a la policía a detener a 10 hombres que participaron en la violación. Ella sólo pudo identificar a seis.

Relato de la madre

“Estoy destrozada, me abandonaron todos. Ella se quedó sola y así terminó”, lamenta la madre entre sollozos. Su hija, que denunció los hechos sucedidos en 2018 en Florencia Varela (Argentina), recibía tratamiento psicológico y psiquiátrico por el cuadro depresivo provocado por la agresión. No fue suficiente para impedir tan trágico final.

La progenitora asegura que su hija denuncia la agresión en manada no dejó de recibir amenazas y hostigamientos por parte de familiares de los violadores. “Desde hacer roncar una moto en la puerta de mi casa hasta hacer gesto agarrándose los testículos”, detalla.

Amenazas

Gritos como “putas”, “drogadas” los recibían constantemente tanto Paula como su madre, Sandra. Un hecho que no ayudó a superar los problemas de salud mental que también le causaron sus agresores.

“Yo ya no sabía cómo ayudarla, más que estar con ella”, señala la mujer. “La mataron en vida, son asesinos, como todos los violadores, y ahora la terminaron de matar”, lamenta. “Lo único que quiero decir es que sé que ahora ella está en paz y ya no sufre esa tortura psicológica”, sentencia.

Pendiente de juicio

El abogado de la familia, Daniel Giaquinta, asegura que presentaron cerca de 30 denuncias por amenazas a Paula y su familia. Una de ellas, un ataque a tiros contra la casa en 2018. Ni mudarse de casa, ni conseguir medidas de protección, pudieron acabar con el acoso constante. Pese a que la autopsia revela que Sandra murió a causa de una fractura de cuello que apunta a un ahorcamiento y a un posible suicidio, los familiares tienen serias dudas.

Tras su muerte, el caso sigue por juzgar. Así lo decidió un juez el pasado mes de abril, pero hasta finales de marzo de 2022 no se celebra el juicio. Los imputados, de entre 29 y 40 años en el momento de los hechos, están acusados de violación grupal. “Voy a luchar para tratar de conseguir la prisión perpetua para estos asesinos”, asevera Sandra.