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Iván Pardo, autor del asesinato de Naiara / EP

Condenan a Iván Pardo, autor del 'crimen de Naiara', a prisión permanente revisable

La Audiencia de Huesca también sentencia a Carlos Pena, padrastro de la niña, y a Nieves Pardo, la abuelastra, a dos años de cárcel

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La Audiencia de Huesca condena a prisión permanente revisable a Iván Pardo Pena, autor del crimen de Naiara. El tribunal ha impuesto la primera pena de este calibre en Aragón al apreciar ensañamiento en las torturas que sufría la niña y al considerar su minoría de edad, de apenas 8 años.

El día del asesinato, en julio de 2017, Naiara sufrió diferentes torturas por parte de su tío político a lo largo de varias horas, en la localidad oscense de Sabiñánigo. No era la primera vez que el individuo realizaba este tipo de actos, al igual que la abuelastra de la niña, por lo que la Audiencia le ha añadido dos años más a la condena por maltrato habitual.

Indemnizan a los padres de Naiara

El tribunal, que se ajusta al veredicto dictado el pasado 24 de septiembre por el jurado que enjuició el caso, ha sentenciado al condenado a pagar indemnizaciones de 120.000 y 30.000 euros a la madre y al padre biológicos de Naiara, junto a la prohibición de acercarse a menos de 500 metros y comunicarse con ellos hasta 10 años después de su salida efectiva de prisión.

A la abuelastra, Nieves Pardo --quien también practicó torturas a Naiara--, y al padrastro de la pequeña, Carlos Pena --conocedor de los hechos--, la Audiencia les ha impuesto penas de dos años de cárcel al considerar que no solo consentían los castigos, sino que los alentaban.

Tenía intención de matarla

La sentencia argumenta que los castigos corporales impuestos a Naiara "responden a una forma de entender la educación trasnochada, ampliamente superada, desproporcionada e injusta", y subraya que cuando ocurrieron los hechos "había terminado el curso escolar, la menor había superado los exámenes, por lo que no era indispensable en ese momento la recuperación y mejora en las materias escolares".

El jurado considera probado que el acusado quería causar la muerte de la niña con los golpes que le dio en la cabeza. Además, estima que el "carácter rebelde" de Naiara y "el enfado que le produjo que no hubiera terminado las tareas" no le produjo ninguna afectación en sus facultades cognitivas y volitivas.