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Familiares de la mujer fallecida tras someterse a una lipoescultura en Cartagena (Murcia) / MEDIASET

El anestesista de la joven que murió por una liposucción advirtió al cirujano del riesgo

Según el testigo, Sara Gómez sufrió episodios de hipotensión durante la operación y el líquido que se le extrajo tenía "un color hemático"

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La trágia muerte de Sara Gómez Sánchez ha conmocionado a Cartagena (Murcia). La joven falleció el pasado uno de enero tras someterse a una liposucción en una clínica privada de la misma ciudad a principios de diciembre. El portavoz de la familia, Ezequiel Nicolás, aseguró que se trata “una negligencia, una mala praxis muy grande". 

La murciana murió como consecuencia de las múltiples perforaciones y lesiones en el riñón, el hígado, el duodeno, el colon y el intestino que sufrió tras la lipoescultura que se le hizo el 2 de diciembre. “Tenía agujeros por todos lados”, asevera Nicolás, "eran incisiones de 0,5 a dos centímetros", detalla a La Sexta.

El testigo lo cuenta todo

Con todo, el anestesista que intervino en la operación que terminó provocando la muerte de Sara advirtió al cirujano investigado como presunto autor de un delito de homicidio imprudente de que la paciente sufrió "episodios de hipotensión" y de que "el líquido que se extraía tenía un color hemático".

"Alguien le dijo al doctor que parase, que estaba sacando vísceras, y esta persona siguió", aseguraron varios profesionales al familiar de Sara. En el testimonio del ayudante, asegura que le instó al médico a que acabara la intervención "por las cifras tensionales". 

Contradicciones

Sin embargo, son unas declaraciones que entran en contradicción con lo que había declarado en un inicio. Según explicó mientras la paciente todavía se encontraba en la unidad de cuidados intensivos del hospital público Santa Lucía, la operación, que se prolongó hasta las cinco horas y media, había transcurrido "con ausencia de complicaciones". 

No obstante, la acusación particular contraataca con el argumento de que, entonces, el anestesista era consciente del riesgo que corría la vida de la mujer y que no impidió que siguiera la intervención. Por su parte, el cirujano ha quedado libre con las cautelas de retirada del pasaporte y la prohibición de salir de España