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Rocío Carrasco junto a un pequeño David Flores / EP

Rocío Carrasco se rompe al recordar el día que Antonio David le devolvió a su hijo con un brazo roto

Según la hija de Rocío Jurado, su exmarido llegó tres horas tarde sin ocuparse del pequeño, a quien tuvo que llevar de urgencias al hospital

6 min

La primera parte del capítulo seis de Rocío, contar la verdad para seguir viva, ha revelado uno de los episodios más polémicos de la separación entre Rocío Carrasco y Antonio David Flores. La hija de Rocío Jurado ha contado numerosas situaciones para ejemplificar su visión maléfica de su exmarido.

Además de acusar a Antonio David de sembrar "semillas del mal" a sus hijos, Rociíto ha puesto en duda la etiqueta de "padrazo" que se le atribuye al ex guardia civil al confesar que una noche entregó a su hijo con el brazo roto. Un testimonio desgarrador en el que ha señalado que su exmarido llegó tres horas tarde, sin dar explicaciones y sin llevar al pequeño David Flores al hospital: "Papá ha dicho que ya lo llevarías tú".

Antonio David le comió la moral

El primer episodio que ha contado Rocío Carrasco ha sido la noche en la que sus hijos llegaron a casa después de pasar el fin de semana con su padre. Ese día, Rocío Flores llegó con miedo a casa, le costó dormir y pidió hacerlo junto a su hermano David. Con la insistencia de su madre, la pequeña --de cinco años por aquél entonces-- finalmente confesó que Antonio David le había dicho que cuando los acostaban, Fidel y ella se iban de casa y los dejaban solos.

Unas palabras que la destrozaron por dentro, pero por las que tampoco actuó. Según ella, "no podía tener ningún contacto con esa persona" por el miedo que le tenía. Y todo por las amenazas que le lanzaba cada vez que se entregaban a los niños: "voy a hacer que te odien", "te los voy a quitar", "hija de puta", "no van a querer verte"... un sinfín de ataques que se suman a los malos tratos psicológicos ya denunciados por Rociíto.

La necesidad de actuar bien

"Él conoció a la Rocío del principio, a la que decía 'yo puedo con todo', pero ahí esa Rocío estaba empezando a no poder, porque ya estaban mis hijos por medio. En el momento que mis hijos están por medio, mis fuerzas empiezan a decaer, porque veo que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento", ha señalado Rocío Carrasco, que admite que no pudo seguir "ese modelo de separación que yo quería" y tuvo que verse obligada a hacerlo todo "a través de un abogado".

Cuando llega ese momento, Rocío Carrasco decide que Paco recoja a los niños para no ver a Antonio David. "Un día no los trajo a la hora que debía. Antes de llamar al abogado, a las tres horas, Paco toca el timbre y me dice 'ya están conmigo'. Cuando tengo al niño en brazos, veo que al tocarle el brazo el niño tiene un bulto de un tamaño impresionante, y al tocarlo se queda traspuesto. Rocío me dice que se ha caído de una litera y que su padre le dijo que lo llevase yo al médico. El niño se cayó el viernes, me dice Rocío", y ese día era domingo a medianoche.

Tenía miedo a perder a sus hijos

Rocío y Fidel fueron de inmediato al hospital para que atendieran a David Flores, y ahí detectan que el niño tiene el brazo partido: "La doctora me miró raro, y de ahí me fui al juzgado de guardia para interponer una demanda por negligencia en los deberes de custodia. Denuncia que retiré después porque no quería hacer nada en contra del padre de mis hijos".

Sin poder demostrar que Antonio David era conocedor de la gravedad de la lesión, o si el niño estaba con él cuando ocurrió, la excusa que pone Rocío Carrasco al haber retirado la demanda es, según ella, por lo mismo que ha actuado como lo ha hecho con todo lo demás: "Por las caras de esos niños. A la larga ha jugado en mi contra, porque todas las veces que yo les he dicho a esos niños 'respeta a tu padre, quiérele, pórtate bien'... cada vez que le he dicho eso a mis hijos, ha socavado mi integridad como madre y mujer, porque ha jugado en mi contra. Siempre".