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El 'youtuber' Malbert / CD

Malbert: "Mi libro se diferencia del de otros 'youtubers' porque lo he escrito yo"

El joven ‘streamer’ publica este 16 de septiembre su segunda obra, ‘Puto amor’, a la vez que se estrena en el programa de Telecinco ‘Sobreviviré’

14 min

Malbert es un youtuber, creador de contenido y comentador de realities que se ha ganado su fama a base de criticar. De hecho, él mismo se define como “intenso, porculero y licenciado en sacar de quicio”. Su rostro empezó a ser conocido por meterse con concursantes de Operación Triunfo como Luis Cepeda y Ana Guerra.

Desde entonces, han sido numerosos los famosos que han sido el blanco fácil del streamer. A raíz del hate que recibió por ello, decidió escribir su primer libro, No insultes, gilipollas. Una recopilación de vivencias que él mismo asegura que “debería leerse para la selectividad”.

Nuevos proyectos

No contento con ello, Malbert aún tenía más cosas que contar y, por eso, se publica este 16 de septiembre su segundo libro, Puto amor. “No lo niego, soy como el agua de Galicia: un poco fresca. Pero lo mismo que tengo de puta lo tengo de desgraciada”, es la premisa de lo que se encontrarán sus lectores en esta nueva entrega. 

Y no solo eso. Aparte de llevar sus propias cuentas de Youtube, Twitch e Instagram, el joven de 27 años se ha embarcado en la aventura de participar como colaborador en el programa más cañero de Telecinco, Sobreviviré. Un cúmulo de buenas noticias que Malbert explica en exclusiva para Crónica Directo

--Pregunta: ¿Cómo gestiona ser su propio jefe?

--Respuesta: Es muy complicado. Hay otros youtubers que tienen un editor de vídeo y se quitan mucha faena de encima. Pero yo entiendo que tengo un lenguaje muy característico y que solo yo puedo hacerlo. Al fin y al cabo es lo que voy a defender con mi imagen, no lo va a hacer nadie más. Muchas veces es frustrante porque no me da tiempo a todo: tengo que ir a Madrid, grabar, hacer un vídeo, editarlo, hacer un directo de Twitch, terminar un capítulo… Pero como sé lo que cuesta tener un trabajo digno y que te valoren, muchas veces, cuando tienes la posibilidad de hacer proyectos propios, cuesta rechazarlos. Siempre pienso “joder, es que soy muy privilegiado, cómo no voy a currar”. 

--¿Cómo le afecta esto en lo personal y a su salud mental?

--La verdad es que chungo, porque uno a veces no sabe decir que no. De momento lo vamos llevando bien, con mucho estrés y con mucho trabajo, pero también tengo que ser agradecido. ¿Que no tengo vacaciones? Pues no tengo vacaciones. Hay gente que está muchísimo peor, por tanto, no sería justo que yo me quejase

--¿Cómo está siendo su experiencia como colaborador en Sobreviviré?

--Muy contento, la verdad. Si que es cierto que el ritmo de la televisión es bastante más frenético y rápido que otros rodajes que he hecho con Amazon Prime, por ejemplo, que es todo más pausado. Pero como a mí me va la marcha, yo encantado. Soy el rey de la improvisación, por tanto, me encanta que me lancen a la leonera y que salga lo que Dios quiera. Además, tenía muchas ganas de hacer televisión, pese a que ya me habían llamado de algunos sitios, pero no eran proyectos que me gustasen o en los que me sintiese cómodo. Por eso, hasta que no ha llegado el formato o el momento adecuado para poder llevarlo, no lo he hecho.

--Criticar o comentar lo que hacen otros famosos desde las redes sociales resulta una posición más cómoda que enfrentarse a ellos en persona. ¿Le sale criticarlos igual a la cara?

--Tampoco creas que es una posición cómoda. Lo sería en el caso de que yo no fuese un personaje público o no estuviese dando mi identidad, y como todo el mundo ya sabe quién soy, tampoco lo tengo muy fácil. Lo que hago en televisión no dista mucho de lo que hago en Youtube, porque soy yo mismo delante de una cámara y con mi propia imagen. Por tanto, no me supone ningún esfuerzo. Si tienen que lloverme críticas, que se pongan a la cola porque ya van unas cuantas

--¿El hecho de tenerlos delante no le cohíbe un poco más?

--Eso le cohibirá a gente que no sea de verdad, que no sea sincera o que su discurso carezca de verdad y solo busque un minuto de televisión. Sí, evidentemente yo critico, pero detrás de mis críticas y de mis insultos, hay un discurso. Entonces, como ese discurso es verdad y yo no busco minutos de atención, me da igual quién tenga delante. Mi verdad es mi verdad y yo la voy a defender hasta el final. 

--¿Cómo es su filosofía a la hora de hacer colaboraciones o trabajos?

--Para empezar, siempre escucho cualquier proyecto que me venga, porque yo he estado trabajando a 5 euros la hora y sé lo que es la precariedad laboral. Pero el problema es que hay marcas que venden productos a 200 euros, pero que con su descuento se va a quedar en 10 euros, y en realidad no vale ni 200, ni 100, ni 10, sino que vale 2 euros. Son cosas que están fuera de mi ética y de mi moral. Si yo cuido a mi audiencia y respeto mi trabajo, no voy a ser el primero que me eche piedras encima de mi propio tejado. Yo apuesto por proyectos que sean verdad, que me dejen ser libre, que no me censuren y que no me pongan limitaciones que vulneren mi esencia o mi personalidad. 

--Siempre se critica a los youtubers que sacan libros porque es la moda. ¿Qué le diferencia a usted del resto?

--Yo creo que mi libro se diferencia del de otros youtubers porque el mío tiene letra y lo he escrito yo. Al fin y al cabo, eso se nota. Si lees el de Paula Gonu te das cuenta de que, o lo ha escrito su prima de 5 años, o un mono con deficiencia mental. Se nota cuando alguien lo ha escrito y le ha dedicado tiempo a su proyecto. Y no solo al leer el libro, sino la forma que tiene esa persona de vendértelo, de hablar de él y de promocionarlo.

--El primer libro y el segundo son sobre temas muy distintos. ¿Qué le movió a hablar del amor?

--Si hay algo por lo que se me conoce a mí es por ser un gran putón y yo encantado de serlo. Había una parte de mi vida personal que igual en vídeos no me salía contar, como que me he tirado a no sé quién o me he liado con este otro. Pero también hablo de temas muy complicados y muy serios como son el maltrato, las relaciones tóxicas y otros aspectos de la vida que, desgraciadamente, me ha tocado vivir. Por eso, este libro ha sido muchísimo más complicado que el primero, porque es más sentimental y personal. Tampoco pretendo que esto sirva de autoayuda, porque si necesitas ayuda te vas al psicólogo, que yo no soy Ana Guerra. Como dije en el primer libro, no pretendo aleccionar ni ayudar, simplemente contar y reflexionar. Es puro entretenimiento y cada uno que se lo lleve al terreno que quiera. 

--Ha ido evolucionando al igual que lo han hecho las tecnologías. Primero Youtube, después Twitch… ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación a las nuevas plataformas?

--Al principio empecé en Twitch porque me llamaba la atención durante la cuarentena y no tenía nada mejor que hacer. Pero después lo he acabado disfrutando mucho, porque es ponerte y ya está: te preparas el directo, lo haces y fin. Quieras o no, no deja de ser un porfolio para enseñar a la gente lo que yo puedo hacer y creo que, gracias a ello, he tenido las ofertas que he tenido ahora en Telecinco. Al final, las redes sociales no dejan de ser un currículum constante de todas tus habilidades o de todo lo que tú puedes aportar. 

--Si tuviese que elegir alguno de sus trabajos, ¿con cuál se quedaría?

--He acabado un poquito hasta el coño de escribir. No descarto un tercer libro porque me gustaría, pero tienen que pasar dos años mínimo, que yo me sane mentalmente de escribir. Entonces, si me tuviese que quedar con algo yo creo que serían los vídeos de Youtube, pero nada más, ni colaboraciones de Instagram, ni subir historias, ni nada. Realmente tampoco podría hacerlo porque Instagram es muy hijo de puta y a la que estás dos días sin subir algo, te hace shadow-banning, el engagement te baja y la gente no ve tanto tus historias. Es un bucle en el que a veces, si no sabes salir de él, puede llegar a ser muy tóxico

--¿Qué opina de los influencers que han dejado las redes sociales por su salud mental?

--Que sigan dejándolas y que no vuelvan, porque muchos sobran. Yo también me puedo quejar de salud mental en Dubái, no te jode. Yo he ido a trabajar con 40 de fiebre, he grabado vídeos teniendo problemas de salud, he estado haciendo reír a la gente y luego he estado llorando. Que sí, que la salud mental es muy importante, pero a mí estos dramas de “me voy de redes” no me convencen. Muy fácil lo has tenido que tener en tu vida para que te ahogues en ese vaso. Aun así, insisto, la salud mental es muy importante y hay que cuidarla, pero cuando se habla desde el privilegio, todo se magnifica. 

--¿Cómo gestiona las críticas siendo usted una persona que se dedica precisamente a eso, a criticar?

--A mí me suda el coño literal. La generación de Operación Triunfo fue como un máster en odio y, de hecho, gracias a eso escribí el primer libro. A la que criticaba a alguien, se me echaban encima de forma masiva. Pero aprendí que me tengo que preocupar de lo que opine de mí mi madre, mi amiga, mi hermano y esa gente que a mí realmente me importa. Si tú eres un irrelevante que me suda tres cojones y que me estás diciendo “puto imbécil de mierda, no me gusta esto que haces”, me da igual. Además, sería bastante hipócrita que yo fuera de víctima, cuando soy el primero que me meto con la gente.

--Ahora que ya ha cumplido su sueño de publicar un libro, ¿le quedan más sueños por cumplir?

--Sí, yo quiero tener mi propio programa de entrevistas a famosos. No sé cómo lo voy a hacer, pero creo que lo voy a conseguir. Tampoco pensaba que algún día iba a escribir un libro y ya he escrito dos. Ahora estoy haciendo un máster en televisión y estoy aprendiendo mucho, que es lo que me importa. ¿Lo voy a conseguir? No lo sé. Pero, oye, soñar es gratis, así que adelante con la vida.