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Los 'youtubers' estadounidenses, Nikki y Dan Phillippi, en uno de sus vídeos / YOUTUBE

Una pareja de 'youtubers' rechaza adoptar a un bebé porque no les dejaban mostrarlo en internet

Tras sacrificar a su perro porque mordió a su hijo, las redes sociales recuperan la primera polémica que hizo famosos a Nikki y Dan Phillippi

4 min

Nikki y Dan Phillippi son una pareja de youtubers que han ganado fama mundial gracias a sus polémicas. Recientemente, estos estadounidenses decidieron sacrificar a su perro después de que éste mordiera a su hijo, pero el suceso ha desenterrado también la primera vez que se hicieron conocidos en el mundo entero.

Fue en el año 2018 cuando Nikki y Dan rechazaron continuar con la adopción de un bebé porque los responsables del trámite les prohibieron compartir imágenes o cualquier tipo de información del menor en sus redes sociales. Un episodio que, tras sacrificar a su perro, se ha vuelto a hacer viral en internet.

Sin redes, no hay adopción

"Ya no vamos a adoptar desde Tailandia", anunciaba Nikki en el vídeo subido a sus redes hace tres años, viral en la actualidad. El motivo de su renuncia, tal y como narra el youtuber, es que "la política de redes sociales de la empresa con la que adoptamos" les prohibía exponer al bebé en internet.

"Nuestros seguidores ya nos advirtieron de que lo mucho que compartimos podría afectar al proceso de adopción, pero siempre hemos pensado que tenemos sentido común", se excusó Nikki, asegurando que habían realizado cambios para que eso no les afectara. Sin embargo, la decisión de la agencia de adopción era firme.

Las razones de su rechazo

Pese a que el proceso estaba a punto de finalizar, la pareja lo frenó en seco al no compartir la cláusula de la empresa, la cual impedía que compartieran imágenes, vídeos o contenido con el bebé en internet. Pero no de por vida, únicamente "el primer año". Y por ese veto de 365 días, optaron por aplazar su paternidad.

"Yo pensaba que eso de 'no compartir' iba a ser antes de que pasara a ser un miembro de nuestra familia, por cuestiones de privacidad, pero no. No nos lo creíamos", aseguró Nikki para justificar su polémica decisión, consciente de que el proceso de adopción en Tailandia no se finaliza hasta un año después. "El bebé iba a vivir durante un año en nuestra casa, casi escondido, sin ser nuestro hijo", añadió su marido, Dan.

Lo intentaron sin parar

Por si no fuera suficiente, el director de la agencia de adopción negoció con Tailandia una "excepción" para la pareja, pero las autoridades tailandesas se negaron en rotundo por "miles de seguidores" que se tengan en las redes. Lo mismo que les respondieron desde Corea del Sur, país donde intentaron adoptar en un segundo intento.

Visto el rechazo recibido, optaron por rebajar sus expectativas y convertirse en padres de acogida a nivel local, pero tampoco lo consiguieron dado que no es ese el objetivo de este trámite. Una situación que terminó cuando Nikki se quedó embarazada de manera natural de su primer hijo, Logan, nacido en junio de 2020. Un claro ejemplo de cómo repercute el uso de las redes sociales en nuestras vidas, donde personas que quieren ser padres ponen por delante su vida digital a la de un ser humano.