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Varios fuet listos para consumir / PIXABAY

¿Qué cosas sabes del fuet? (Más allá de Casa Tarrdellas)

Este embutido de forma alargada, fina y redonda es uno de los productos de la gastronomía catalana más populares y con mejor reputación

Noelia Hontoria
3 min

Si hay un embutido que gusta dentro y fuera de Cataluña, ese es el fuet. La manera de cortarlo o el debate abierto sobre si se come o no la piel son algunas de las curiosidades en torno a este alimento que puede servir como picoteo mañanero o para protagonista principal de una merienda o una cena.

El fuet se sirve crudo y puede tomarse solo o con algún tipo de acompañamiento (pan, olivas, frutos secos, otros embutidos…).

Orígenes del fuet

El fuet es un tipo de embutido que aparece después de un proceso de secado de la carne empleada. Se cree que esta técnica puede estar usando desde hace más de 5.000 años, junto con un proceso de fermentación para que la resistencia a los cambios de temperatura fuese mayor.

Si miramos a Cataluña, su lugar más señalado, los embutidos aparecen en distintos recetarios de la época barroca. Ya en aquella época se elaboraba tal y como hoy se le conoce: como un embutido de tipo recto, con un grosor habitual de entre uno y dos dedos y con formato redondo.

Variedades del fuet

¿Son iguales todos los tipos de fuet? La base es la misma, pero el sabor puede cambiar según el tipo de carne, el proceso de fermentación y las especias utilizadas. Actualmente, los fuet con más fama en Catalunya son los de Osona y los de Olot.

Dos variedades similares, pero no iguales, muy populares, son la secallona, cuyo cuerpo tiene forma de ocho y el exterior no suele tener la capa blanquecina del fuet tradicional, y la sumaia, también sin recubrimiento exterior y con una forma más larga y delgada.

Un fuet sin recubrimiento / PIXABAY
Un fuet sin recubrimiento / PIXABAY

Curiosidades del fuet

¿Se puede comer la piel? Depende. En algunos tipos de fuet la parte exterior se elabora con las propias tripas de la carne, por lo que se puede comer todo. Sin embargo, muchas de las variedades habituales de los supermercados se preparan con piel sintética, en ese caso no es recomendable consumirla.

El motivo de la existencia de una piel natural de color blanco responde a un proceso de fermentación en el que los hongos aparecen (y son muy bien valorados) para ayudar a mejorar el sabor del producto final y a aumentar su fecha de caducidad.