Pablo Trapero

Pablo Trapero SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

Creación

Pablo Trapero, del cine argentino al Reino Unido: "Filmar fuera es algo que yo hago desde mi primera película"

El director, afincado en Barcelona, viaja hasta Inglaterra para reflexionar sobre el legado y las consecuencias de todas nuestras acciones en 'Sus hijos'

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Pablo Trapero ya ha dado el salto internacional. Lleva ya cinco años viviendo en Barcelona, dos series rodadas fuera de Argentina y ahora llega su primera película rodada en Reino Unido, Sus hijos.

El cineasta ha tomado la novela de David Gilbert, ha quitado a Nueva York como personaje y ha movido la acción a una casa señorial inglesa. Pero la esencia es la misma.

Eso para él es lo crucial, plantearse preguntas y trasladarlas a los espectadores de todas partes del mundo. Lo hizo en Carancho, Mundo Grúa, El clan y ahora aquí. Pero en este caso, añade un factor casi fantástico. ¿O no tanto?

No se puede desvelar el secreto de la cinta. Es mejor ver al gran Bill Nighy metido en un personaje que no solo oculta un gran secreto a sus hijos, sino que va a plantear interrogantes morales sobre las acciones que tomamos y sus consecuencias en los otros. El legado pesa.

-’Sus hijos’ tiene elementos de su cine. ¿Pero cómo surgió llevar su universo tan particular a otro país y otro idioma?

-Mira, como tú dices, es igual pero distinto. Eso es lo que me atrajo. Primero, la novela tenía algo que resonaba con mi película anterior en Argentina, La quietud, que retrata el mundo de una madre y sus hijas. Acá era casi el espejo, que era un padre y sus hijos, varones.

-Pero no el lugar.

-La diferencia es evidente porque aquí pasa en un campo entre Londres y Oxford. Aun así, a medida que fui trabajando, noté que tenía más en común con mi propia curiosidad como realizador de lo que parecía en la primera lectura de la novela.

Pablo Trapero

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-Aunque, sin revelar nada, hay algo extraño que se mete en esa realidad, que difiere un poco de sus películas.

-Esa es una de las cosas que más me atrajo al leer la novela justamente. Esta gran revelación de Andrew, que es algo imposible de creer, algo absurdo. Para Andrew es real y él lo cuenta como lo cuenta.
Entonces me resonaba mucho, en este caso, con el cine que para mí fue una referencia de esta película: el cine de Buñuel y el surrealismo, donde una cosa completamente absurda y abstracta se convierte en cotidiana. Como en El ángel exterminador, por ejemplo.
Me gustaba eso de que un elemento fantástico, disonante o ajeno a nuestra propia experiencia, que no encaja con el personaje o el amigo que te contó esa historia, se vuelva o no cotidiano. Pero, por otro lado, cada elemento de la realidad puede ser visto siempre con este lente de lo extraordinario y es ese borde el de Sus hijos, donde la propia realidad se nos presenta de manera fantástica.

Pablo Trapero

Pablo Trapero SIMÓN SÁNCHEZ BARCELONA

-¿Le apetece llevar su filmografía hacia esos lares o le gustaría salirse un poco de lo que uno espera cuando uno ve una película de Trapero?

-Mira, como espectador, yo disfruto mucho de toda clase de cine, de todos los géneros. No tengo un filtro por la temática o por el género, por el contrario, me interesa mucho cualquier tipo de cine, incluido cualquier idioma o cualquier país. Eso me gusta como espectador y como realizador, así que seguramente en el futuro haré películas que quizás no son tan parecidas a otras que hice antes. Como en su momento para mí fue el experimento de hacer El clan comparado con Mundo Grúa, o Carancho y Familia Rodante.

-Bueno, pero aquí…

-Acá la diferencia es más evidente porque hay algo del género fantástico que aparece y el idioma también es distinto, pero siempre me gustó explorar esos territorios distintos que me gusta ver como espectador.

Pablo Trapero

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-¿Es difícil mantener la personalidad, la autoría cuando uno rueda afuera?

-Sí y no, porque depende mucho de cómo quieras hacerlo. Yo vengo de hacer dos series y una peli fuera, que es esta, y en algunas escenas se habla en idiomas que no controlo y eso es muy lindo porque ahí es donde tus personajes tienen la verdad.
Si tu personaje es válido y la historia que cuenta tu personaje es real en el verosímil de tu historia, no importa el idioma. Entonces, para mí como director, filmar fuera es algo que yo hago desde mi primera película.
Cuando hice Mundo Grúa, mi vida de esa época no tenía nada que ver con el operario de la grúa que iba a trabajar a la Patagonia. Ir a la Patagonia para mí era como ir a Oxford hoy. Lo mismo cuando hice El clan, imagínate, mi vida con la del señor secuestrador era como hacer un viaje en el tiempo a otro periodo y a un mundo que no tenía nada que ver con mi cotidianeidad.
Una cosa que aprendí muy pronto y por la que también disfruto mucho es que cada película es un viaje en el tiempo y el espacio para los que hacemos este tipo de cine. Hace un rato mencionábamos Carancho, no hay nada en ese mundo que se parezca al mundo del que yo vengo.
Entonces, la clave para mí como director es que un personaje tenga algo importante para contar en la escena.

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-Que en su caso normalmente ayuda a ver los lados más oscuros del ser humano.

-Buena apreciación. Hay un principio que tú aprendes en cualquier taller de barrio o en el conservatorio más prestigioso de teatro: todo arranca en el mismo concepto del drama y el drama es este choque de fuerzas.
Nosotros, como personas, todo el tiempo nos chocamos con estas fuerzas, que pueden ser unas partes más claras o más oscuras de esa gente. Pero, atención, tus decisiones inocentes, sin maldad, sin voluntad de lastimar a otra persona, pueden lastimar a otra persona.
Entonces, ese claroscuro que ves en las películas es algo que nos encontramos en la vida cotidiana. Hay decisiones que tú tomas siendo hijo que pueden afectar a tu padre y, si además eres padre, tomas decisiones que afectan a tu hijo y así siendo pareja, siendo amigo o siendo cliente del café de la esquina.
Esa parte donde tus acciones pueden lastimar a otros es la parte donde cualquier acción se puede ver clara u oscura, depende de qué lado estés, y es básicamente el principio de la moral que nosotros como personas elegimos todos los días. No en las películas, pero en lo cotidiano.

Pablo Trapero

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-Bueno, pero es que usted lo pone en lo que suelen ser espacios considerados seguros, como la familia. ‘Sus hijos’ es un claro ejemplo. Lo que en principio es el refugio familiar, aquí es todo lo opuesto.

-Sí, es que las familias son un reflejo de la sociedad. Ni hay una sociedad perfecta ni hay una familia perfecta. La familia es la que te toca o la que construís, así como la sociedad en la que vives es la que te toca y en la que puedes convivir.
Por eso, igual que existe esa familia como espacio de refugio, hay por definición el opuesto, y también está todo lo demás.

-Bueno, es que se rigen por unos códigos…

–Pero también todo va cambiando, incluso tus principios morales. Una película que has visto 10 veces y te ha gustado, igual un día ya no lo hace.
Eso es un poco lo que plantean estas películas, cómo estas verdades, cómo esto que Andrew viene a explicar como su verdad, es su verdad desde su punto de vista, desde su espacio donde hace el relato, pero esa verdad desde el punto de vista de sus hijos, que ni esos dos reciben la misma verdad que dice el padre.
En realidad, la gran pregunta que hace Sus hijos es: ¿cuál es el prisma con que vemos la realidad? Y, en ese sentido, ¿qué es lo que nosotros hacemos para los que vienen detrás nuestro? ¿Hacemos las cosas por egoísmo? ¿Hacemos las cosas por amor? ¿Dónde se define, dónde termina el amor por alguien y dónde empieza tu egoísmo? ¿Y dónde empieza el amor por tu trabajo? Como manifiesta Andrew, que amaba y odiaba su trabajo, pero ¿cómo eso interfiere en tus vínculos personales?
Todos esos límites y definiciones de cómo son las cosas están cuestionados en la película: el rol de Andrew como padre, el rol de Andrew como novelista, el rol de Andrew como esposo, etc.

Pablo Trapero

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-Y el rol de Andrew como creador e incluso el cuestionamiento de la ficción como espacio para hacernos mejores.

-Lo más bonito del misterio de la creación es que el misterio de la creación existe sin que vos te propongas crear. Cuando eres niño y vas creciendo, todas tus decisiones crean un efecto en el otro, pero eres niño y no eres consciente ni eres “responsable” de ellas porque todavía eres menor de edad, todos tus actos son un poco consecuencia de tu propio aprendizaje. Pero cuando ya eres mayor de edad y eres adulto y eres responsable de tus actos, también creas cosas.
A mí me gusta pensar que lo que creamos cuando hacemos una película o cuando escuchamos una canción o una novela es dentro de un marco de abstracción, con reglas, donde se puede crear, pero no es tan diferente a la manera en la que uno toma decisiones fuera del ámbito creativo. Porque siempre están atravesadas, y vuelvo a Buñuel, por una cuestión moral. ¿Dónde está el bien? ¿Dónde está el mal? Y el mal y el bien para los personajes de Sus hijos es distinto para cada uno en su concepción.
Eso es lo fascinante para mí de Sus hijos, que es una película que, en la superficie, parece una película sobre un gran secreto familiar, pero en realidad nos invita a reflexionar sobre nuestras propias decisiones en la vida cotidiana y sobre cómo silenciosamente nuestras acciones tienen un peso moral y una responsabilidad, ya sea porque podemos lastimar a otros o a uno mismo.