El Retrato de la Señora Teodolina de Alvear De Lezica, 1907.

El "Retrato de la Señora Teodolina de Alvear De Lezica", 1907. SETDART

Vida

El Sorolla que una aristócrata argentina encargó en 1906 reaparece en una subasta en Barcelona

El retrato de Teodolina de Alvear sale al mercado sin restaurar y con una estimación de entre 80.000 y 100.000 euros

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En una carta fechada el 15 de mayo de 1907, la aristócrata argentina Teodolina de Alvear de Lezica avisa al pintor Joaquín Sorolla de que, gracias a un "inesperado viaje a París", podría acercarse a Madrid para ver los retratos de ella y de su difunto marido, Ricardo Lezica, que le había encargado el año anterior a través del marchante José Artal.

En el lienzo de más de un metro de largo y casi otro de ancho que a finales de este mes se subastará en Barcelona, el pintor valenciano capturó la imponente presencia en vida de la patricia como líder de la alta sociedad.

Lo hizo inicialmente a partir de una sola fotografía —lo que permitía a Sorolla atender a su cotizada clientela internacional a distancia—, pero Teodolina terminaría viajando a Madrid de todos modos en junio de ese año para que el maestro realizara los retoques finales del óleo en directo.

La imagen de la carta que envió Teodolina Alvear de Lezica el 14/05/1907 a Joaquín Sorolla, conservada en el Museo Sorolla.

La imagen de la carta que envió Teodolina Alvear de Lezica el 14/05/1907 a Joaquín Sorolla, conservada en el Museo Sorolla. Ministerio de Cultura

Por aquella obra, la familia abonó 7.500 pesetas, una cifra astronómica para la época.

Del salón al mercado

El cuadro cruzó el Atlántico hasta un palacete porteño, pues a principios del siglo XX tener un "Sorolla" presidiendo el salón era el máximo símbolo de estatus.

La obra permaneció durante décadas en la colección privada de la familia de la señora Alvear de Lezica, custodiada como un tesoro heráldico, hasta que en la década de los 80 comenzó un discreto periplo de retorno a Europa.

En 1985 consta en poder de Carmen Bonel, dentro del comercio madrileño, y solo tres años después, en noviembre de 1988, fue subastada en Lisboa a través de Leiloes.

La etiqueta de la obra de Sorolla en el reverso del marco.

La etiqueta de la obra de Sorolla en el reverso del marco. SETDART

Tras aquella venta, el lienzo pasó a formar parte de una colección particular. En 1997 volvió a exhibirse públicamente en España, como parte de la exposición Sorolla en las Colecciones Valencianas, celebrada en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Ahora, casi tres décadas después de aquella exposición, el Retrato de la Señora Teodolina de Alvear De Lezica volverá a salir al mercado.

Vuelve a salir a la luz

Será el próximo 29 de septiembre, en una subasta de Setdart en Barcelona, con una estimación de entre 80.000 y 100.000 euros.

La casa de subastas ha explicado a Crónica Global que considera esta horquilla "competitiva", teniendo en cuenta las características de la obra, su procedencia, su historial documental y bibliográfico y los comparables disponibles en el mercado.

El precio definitivo, como en toda subasta, dependerá de las pujas.

Sin pasar por el restaurador

La aparición del cuadro resulta especialmente relevante por la combinación de su procedencia, su trayectoria expositiva y su estado de conservación.

El lienzo llega al mercado sin haber sido restaurado y presenta una pequeña pérdida localizada en la zona superior, cerca del cabello.

La falta no afecta al rostro ni a ningún elemento esencial de la composición y ha sido señalada expresamente en la catalogación.

Setdart ha contado asimismo con la colaboración de Blanca Pons Sorolla en su catalogación y aporta un certificado de autenticidad emitido por Francisco Pons Sorolla.

Una fortuna hecha mirando a Europa

La identidad de la retratada añade una dimensión más al cuadro. Teodolina de Alvear pertenecía a la élite económica y política argentina de finales del siglo XIX y principios del XX, vinculada a la llamada 'Generación del 80'.

Grandes terratenientes, empresarios y dirigentes consolidaron durante ese periodo el modelo económico que convirtió a Argentina en uno de los grandes productores de cereales y carne destinados al mercado europeo, el "granero del mundo", la llamaban.

El retrato de don Ricardo de Lezica y Thompson, c. 1906/7, de Joaquín Sorolla.

El retrato de don Ricardo de Lezica y Thompson, c. 1906/7, de Joaquín Sorolla. Facebook (@PedroPabloDiaz)

En la Francia de la Belle Époque, donde pasaban largas temporadas adquiriendo mobiliario y alta costura, se popularizó la expresión "riche comme un Argentin" —"rico como un argentino"— en referencia al alardeo de las grandes fortunas llegadas del país sudamericano.

Los vínculos entre aquella sociedad y Europa se trasladaron al mercado del arte. Sorolla recibió numerosos encargos de clientes argentinos, muchos de ellos canalizados por el ya mencionado José Artal, que actuó como intermediario entre los coleccionistas de Buenos Aires y artistas españoles.

En ese contexto se entiende el retrato de Teodolina: una obra encargada en 1906 a uno de los pintores españoles con mayor proyección internacional.

La pincelada que "se escapa"

A pesar de que Sorolla sigue siendo identificado por el gran público con sus escenas de playa y sus paisajes luminosos, el retrato fue una parte fundamental del final de su carrera y uno de los géneros en los que alcanzó mayor prestigio.

El rostro de Teodolina de Alvear De Lezica en el retrato de Joaquín Sorolla.

El rostro de Teodolina de Alvear De Lezica en el retrato de Joaquín Sorolla. SETDART

La casa barcelonesa destaca el contraste entre la precisión descriptiva de la figura —las carnaciones, los tejidos y los detalles del vestido— y la ejecución más suelta del fondo, "resuelto mediante pinceladas amplias y vibrantes que anticipan la modernidad de su lenguaje pictórico".

Sorolla concentra el detalle en la figura de la retratada y deja que el fondo se resuelva con mayor libertad, sin renunciar por ello a la elegancia que exigía el retrato social.

¿La última palabra?

La obra llega ahora a Barcelona después de años en una colección particular y con una historia que puede reconstruirse desde el encargo original hasta su paso por el mercado internacional.

El remate final estará atravesado por las dinámicas burocráticas habituales del gran mercado del arte español.

La obra sale a la venta sin permiso de exportación previo, un trámite recurrente que la casa de subastas gestionará a posteriori ante la Administración si el comprador reside en el extranjero.

La firma de Joaquín Sorolla en el óleo de Teodolina de Alvear De Lezica.

La firma de Joaquín Sorolla en el óleo de Teodolina de Alvear De Lezica. SETDART

Además, sobre el precio de adjudicación planeará el derecho legal del Estado a ejercer el tanteo y retener la obra en el país.

Por ahora, solo se sabe que su próxima parada será la sala de subastas.

A partir del 29 de septiembre, el mercado decidirá cuánto vale hoy el retrato que una aristócrata argentina encargó a Sorolla en 1906.