La directora Laura García Alonso

La directora Laura García Alonso

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Laura García Alonso, directora de cine: "Ahora se habla mucho de salud mental, pero las patologías más graves aún son tabú"

La cineasta formada en la ESCAC señala que "todo el mundo puede sufrir 'burnout', pero, si se va un paso más allá, llega el estigma"

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Las películas americanas, como reconoce Laura García Alonso, han sembrado la idea de que el éxito bien merece el esfuerzo. Eso se ha quedado inoculado y, poco a poco, empiezan a verse las consecuencias.

Corredora, la cinta dirigida por esta cineasta madrileña formada en la ESCAC, se enfrenta a ello desde otro lugar. ¿Qué sucede si esa presión no viene del entorno o de la familia? ¿Qué sucede cuando se llega a una situación que va mucho más allá del burnout?

A la protagonista de la cinta, Cris (Alba Sáez), le sucede. Ella es atleta profesional, se prepara para los Juegos Olímpicos y, antes de la prueba clasificatoria, entra en crisis. Su entorno quiere que pare. Ella, no.

¿Quién manda en la vida de esta joven una vez tratada? ¿Cómo puede actuar un padre (en el filme, Àlex Brendemühl) ante esta actitud? ¿Hasta qué punto el paternalismo se excede, coarta e incapacita?

Àlex Brendemühl, Laura Garcia Alonso y Alba Sáez

Àlex Brendemühl, Laura Garcia Alonso y Alba Sáez SIMÓN SÁNCHEZ

Todas estas preguntas son las que abre la película, presentada en el marco del BCN Film Fest, y que promete llevar el debate sobre la salud mental a otros lugares, ahora que se estrena en cines.

Crónica Global habla acerca de todo ello con la directora de Corredora y sus dos principales protagonistas, Sáez y Brendemühl.

-El tráiler resulta engañoso. Parece que va sobre la presión de los padres sobre su hija atleta y luego va hacia otro lado.

-AB: Bueno, pero la gestión de los padres de los hobbies y aficiones de los niños, que pueden acabar siendo sus profesiones, es un tema. En este caso, es la familia la que pide a su hija que se relaje y es ella quien se pone la presión. Eso es lo interesante del enfoque de esta película: no se ha querido poner el foco o la culpa de lo que le pasa a ella en el entorno, ni en un trauma infantil ni en nada parecido, sino que es un motor interno el que hace que explote y no pueda seguir porque se pasa de rosca.
-L: También porque es cierto que este tipo de padres que viven sus propios sueños a través de sus hijos y que los presionan evidentemente existen, pero se ha visto bastante en el cine, hasta el punto de que empieza a ser un arquetipo el de los padres o entrenadores abusivos.
Por otro lado, el atletismo no es el fútbol, no garantiza la jubilación de nadie tampoco, es otra cosa. Incluso grandes atletas olímpicos han tenido problemas financieros y los padres le insisten en que tampoco ese sueño le compensa tanto.

-En cualquier caso, esta afición lleva a un problema de salud mental. ¿Hablaron con expertos?

-AS: Sí, nos hemos estado informando mucho. Hemos hablado con especialistas, con personas que han sufrido este tipo de trastorno. Nos han informado también sobre cómo afectan los fármacos, los medicamentos que hay que tomar, cómo afectan a tu cerebro y a tu cuerpo.
También Laura y yo hemos trabajado mucho desde el juego e ir descubriendo la construcción del delirio. Hemos hecho muchísimas improvisaciones y, poco a poco, hemos ido construyendo estas normas del juego, resignificando espacios, objetos y colores para que, para el personaje, tuvieran un significado que para el entorno no. Así, yo podía transitar toda esta historia que, para mi personaje, es muy real.

Entrevista con el equipo de 'Corredora'

Entrevista con el equipo de 'Corredora' SIMÓN SÁNCHEZ

-Lo pensé al ver que el personaje de Cris se aísla, pero con música. Música electrónica, tecno, además. ¿Cómo llegaron ahí?

-L: Igual que correr la salva, la música también la ayuda a aislarse. Yo tuve muy claro que no quería entender la paranoia del personaje, ni descubrir una lógica intrínseca y supernarrativa, porque la lógica interna de esa enfermedad, a ojos externos, es súper ilógica y muchas veces incluso a ojos de la propia persona. Lo importante era transmitir su inquietud y su cabeza en ebullición. Y lo encontramos a través de la música.
Ella tiene un sonido en la cabeza. La música es muy ruidosa y se pone más sonido encima. Y correr, que también es ruidoso y rítmico. Se daban, pues, los elementos y creamos otros cinematográficos que podían emular un poco la locura sin ser muy explícitos o muy explicativos. De alguna manera, se siente más de lo que se entiende.

-También lo hace a través del cuerpo. Alba, su trabajo es muy físico, ¿cuánto tiempo le llevó preparárselo?

-AS: Un año para poder hacer 200 metros reales bien hechos y a tiempo de atleta de élite.

-Pero más allá de correr, Cris también se mueve de forma peculiar fuera de la pista de atletismo.

-AS: Sí, la construcción del personaje también es extremadamente corporal, al margen del deporte. Al principio de la peli hay una rigidez en su cuerpo, pisa de una determinada manera, camina muy directa y, poco a poco, eso se desinfla y cambia por ciertas circunstancias que pasan en la peli. Y, de repente, vuelve a tener una fisicalidad similar a la del inicio, que hace sospechar al espectador…
Así, a pesar de que la cinta no es extremadamente explicativa, a través del cuerpo hay pistas de cómo está el personaje.

Laura García Alonso y Alba Sáez

Laura García Alonso y Alba Sáez SIMÓN SÁNCHEZ

-Entremos en materia sin hacer spoilers. ¿Cómo una afición se vuelve obsesión?

-AS: Una obsesión es un enamoramiento de algo que te acaba atrapando y que se te acaba girando en contra. En este caso, ella huye de sí misma. En este sentido, el atletismo es una metáfora muy clara de esta manía persecutoria que tiene y también de esta necesidad de avanzar y tirar adelante que siente: escapar de alguna cosa, de estas voces, de este dolor, de esta ansiedad, de este miedo que lleva dentro y que va tapando con música, corriendo y tirando hacia adelante. Entonces, evidentemente, llega un momento en que ella misma tiene que parar máquinas porque no puede continuar.

-¿Esto puede sucederle a cualquiera?

-AB: Yo creo que esto puede pasar en cualquier ámbito profesional, como en el nuestro. ¿Cuánta gente se obsesiona con ser actor o actriz y la vida no le ayuda ni le permite serlo? Eso genera frustraciones, ansiedad… Y eso pasa en cualquier otro ámbito profesional.
Hoy en día, el nivel de exigencia es muy alto, tanto el que nos ponemos nosotros como el que pone el entorno. Esta mezcla de las dos cosas es la receta perfecta para que surjan enfermedades mentales.
Hay gente que las tiene diagnosticadas y que explota hasta el punto de tener que enfrentarse a ello, pero también hay mucha gente que seguramente no lo sabe o que está a punto de sufrir una crisis nerviosa. En el caso de la película es un caso concreto, en el que hay que medicarse.

Àlex Brendemühl

Àlex Brendemühl SIMÓN SÁNCHEZ

-Un tema que se pone en duda.

-AB: Bueno, se plantea si la química, los fármacos, son la solución para tapar o apagar esa voz que no te deja vivir; o si, por el contrario, hay que hacer terapia, enfrentarse a eso y empezar otro estilo de vida.

-¿Puede ser un síntoma de estos tiempos?

-L: A ver, hay un sistema muy meritocrático, muy exigente, muy individualista, donde se premia mucho el éxito profesional, los récords, los números uno, la película que gana un Cannes, quienes destacan porque han recibido algún tipo de premio...
Mi generación, y especialmente la más joven, está bastante más sensibilizada que otras en este sentido. Está muy preocupada seguramente por esta exposición súper digital, por la necesidad del éxito profesional por encima de todo, por ser madre y trabajadora fantástica a la vez…
Es un momento bastante interesante para empezar a hablar de salud mental. Y el paraguas de la salud mental es inmenso, igual que ocurre con otros ámbitos, pero las patologías graves, tipo esquizofrenias, trastornos bipolares, psicóticos y similares, aún son muy tabú.
Ahora sí que está en el día a día el burnout, porque todo el mundo puede sentir que está cerca de llegar ahí, ya que vivimos en este tipo de tiempos, pero cuando ya va mucho más allá, el estigma es inmenso. Por tanto, dejemos de estigmatizar y estemos atentos.

Entrevista al equipo de 'Corredora'

Entrevista al equipo de 'Corredora' SIMÓN SÁNCHEZ

-De hecho, el padre de Cris, de alguna manera, la estigmatiza, tiene miedo de que en cualquier momento vuelva a caer. Mientras, la hermana apuesta por confiar.

-L: ¿Es que hasta dónde puedes dejar que el otro choque de bruces y se dé contra ello si quiere? Aquí el padre sufre y no sabe qué puede hacer más que apartarla del atletismo, cuando debe decidirlo ella. No se debe paternalizar a las personas que están sufriendo una enfermedad y deciden emprender un camino: como quien decide irse a la montaña a vivir sola. Al final, es un tema también de límites y de saber gestionar la propia ansiedad.

-Además, este paternalismo es incapacitante.

-L: Es que lo que dices es interesante. Los familiares muchas veces proyectan su miedo hacia el individuo y lo acaban ahogando, porque se lo transmiten de alguna manera, le ponen una espada de Damocles.

-AB: Y es una herramienta de control también, de volverse tiránico con los otros.

-L: Y, de alguna manera, te quita la identidad, un poco. La persona diagnosticada se pregunta quién es ella. ¿Tiene que volver a construirse? ¿Tiene que actuar como antes?

-AB: Además, en el caso de Cris, el deporte le proporciona una adrenalina y unas endorfinas a las que ella está enganchada. Al final, es una adicción a esas sensaciones fuertes porque no quiere el plan B, que sería ser fisioterapeuta. Ella necesita esos altibajos y la gente, al final, busca adrenalina y sensaciones fuertes en la vida.

Entrevista al equipo de 'Corredora' en el BCN Film Fest

Entrevista al equipo de 'Corredora' en el BCN Film Fest SIMÓN SÁNCHEZ

-Y sin spoilers. ¿Cómo hablamos del final?

-L: Bueno, queríamos huir de películas como Whiplash, La La Land, El luchador o Cisne negro… Todas ellas son grandes películas, superamericanas, que parecen decir que el éxito vale la pena arrase con lo que arrase. Pues bien, a lo mejor no. Así que cuidémonos.