Marta Matute directora de cine

Marta Matute directora de cine Gala Espín Barcelona

Creación

Marta Matute: “Las personas que se hacen cargo de la ley de dependencia no van a tener nunca problemas de quien les limpie el culo”

La directora adapta su historia personal con un familiar con demencia en 'Yo no moriré de amor'

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La directora Marta Matute está harta. Cuando tenía 18 años, a su madre le diagnosticaron demencia. Eran una familia humilde y los sacrificios que tuvieron que hacer no fueron pocos.

Mientras lo vivía, pensó que algún día podría hacer algo con todo aquello y, años después, lo ha hecho. No ha descargado toda su rabia sobre cómo se trata a las personas mayores o sobre la gestión de las residencias, aunque tiene mucho que contar.

En su película, Yo no moriré de amor, ha preferido dar un respiro a las familias que, como la suya, pasaron por todas las emociones posibles. Sobre todo, la culpa.

La película muestra a una familia que se rompe, que pelea, que quiere hacer su vida y no depender de una persona enferma, que siente culpa por ello, que estalla contra el enfermo y que, aun así, no puede dejar de amarlo y cuidarlo. Esta es su historia y la de muchos otros. Sin ápice de rabia aparente, aunque la haya, y no precisamente contra la enfermedad.

Marta Matute directora de la pelicula

Marta Matute directora de la pelicula Gala Espín Barcelona

¿Cómo surgió el proyecto?

Está basado en una historia personal, la de mi madre. Le diagnosticaron una demencia cuando era muy joven, a los 57 años. Yo tenía 18 y, a partir de ese momento, estuve cuidando de ella durante nueve años.

Como la protagonista, ¿no?

Sí. Y, claro, fue una movida. Te pilla en un momento vital en el que lo último que quieres hacer es cuidar de tu madre. Aunque tenía muchos amigos, me sentía bastante sola porque nadie estaba pasando por lo mismo.
En su momento pensé que algún día haría algo con esto. No sabía que acabaría siendo una película y, si me lo hubieran dicho entonces, no me lo habría creído.

¿Cómo se dio?

Vi las residencias de la Academia de Cine en 2020, cuando estábamos encerrados por la pandemia. No tenía nada mejor que hacer y me puse a escribir un proyecto sobre esto. Lo mandé, me olvidé y me cogieron. Y cuando me seleccionaron dije: “mierda, ahora tengo que ponerme a escribir sobre el mayor trauma de mi vida”. (Sonríe).

Entrevista a Marta Matute

Entrevista a Marta Matute Gala Espín Barcelona

Claro, fácil no tuvo que ser entonces.

Bueno, cuando me cogieron entré un poco en shock y pensé incluso en renunciar, porque no había escrito un guion en mi vida y, además, iba a hablar de esto. Pero luego me alegré muchísimo y pensé que lo iba a sufrir, que sería traumático escribirlo, y no lo ha sido.

¿Ni en el rodaje?

Creo que, en el momento en que decidí hacer una historia sobre esto, mi objetivo fue siempre acompañar a las personas que están pasando por ello, mostrando los momentos más duros como cuidador: cuando te sientes mal porque no estás cuidando de la manera en que querrías hacerlo, cuando te priorizas a ti, cuando aparece la culpa, cuando estás harta y quieres que todo termine ya… Todo eso para mí era muy valioso mostrarlo, porque a mí me hubiera gustado verlo. Me habría aliviado. Me habría abrazado ver una película así.

Y sin duda está. Aquí uno ama y odia por igual a todos los cuidadores, los comprende y, al mismo tiempo, los quiere matar.

Claro, yo me he encontrado con esas opiniones y las entiendo totalmente. Pero es por lo que pasan las personas que viven algo así. Era importante mostrar esa parte, porque atraviesas todos esos estados de incomprensión y frustración.

Entrevista a Marta Matute

Entrevista a Marta Matute Gala Espín Barcelona

Pero hay una evolución y un equilibrio nada fácil, ¿no?

Es que no lo es. Incluso cuando crees haber encontrado cierto equilibrio, todo se va a la mierda. En la película y en este tema hay dos vectores: el tiempo y la costumbre de convivir con la enfermedad dentro de casa. Eso permite, de repente, poder ver a tu familiar como nunca lo habías visto antes. Pero, por otro lado, es muy frustrante porque cuidas y nunca mejora, y sabes que siempre va a ir a peor. Son dos vectores que avanzan en sentido contrario y, al mismo tiempo, en paralelo. Hay días en los que sientes una gran conexión con esa persona y, al día siguiente, la odias. Es un proceso de duelo no lineal.

¿De ahí el título de la película?

Es un pensamiento que tuve yo cuando mi madre todavía estaba enferma. Fui a verla a la residencia y sentí un amor muy profundo, pero también mucho dolor, una emoción enorme que nunca antes había experimentado. Entonces salí de la residencia y pensé que yo ya no iba a morir de amor, al menos no por un amor romántico, porque no iba a poder sentir algo tan fuerte como aquello. Sabía que me enamoraría, que me romperían el corazón, pero yo ya no iba a morir de amor.
Pero tiene otra lectura en la película y es que uno sigue adelante, aunque no quiera morir por ese amor. Eso también tiene que ver con la disociación que tienen todos los personajes, de alguna manera, para poder seguir adelante y no quedarse atrapados ahí.

Entrevista a Marta Matute

Entrevista a Marta Matute Gala Espín Barcelona

Bueno, están tan atrapados que la hija pequeña no quiere contar en casa lo que pasa con su madre.

A mí también me pasó. Mi madre se perdió y la fuimos a buscar. Recuerdo ir a la estación de tren con mi hermana, que me enviara a preguntar en la taquilla y no poder hacerlo porque me daba vergüenza.
De repente sentía una vergüenza enorme de lo que estaba pasando. Y la vergüenza te atraviesa. Te atraviesa cuando vas paseando con tu madre, porque la mirada de fuera es muy compasiva, y eso es una mierda, ¿sabes? Me gustaría que esa mirada también pudiera cambiar. Contarlo desde la honestidad y ojalá la película ayude a mirar la enfermedad a los ojos.
También mostrar esos momentos en que uno siente vergüenza de su propia familia quizá sea una manera de cuestionarnos cómo tratamos estas situaciones y cómo nosotros mismos nos alejamos de lo social.

Uno cambia tanto en lo social como en lo familiar. La película muestra cómo las hermanas se enfrentan por lo que hacen o dejan de hacer, por lo presentes o ausentes que están. La familia, de alguna manera, se desestructura.

Todos hacen lo que pueden.

La cineasta Marta Matute

La cineasta Marta Matute Gala Espín Barcelona

En cualquier caso, no es una película fácil. ¿Cómo espera que la reciban los espectadores?

De momento ha ido bien, porque la gente conecta desde la honestidad. Y aunque sea dura, hay un final esperanzador. Sí, es dura, incómoda, tierna y frágil. Pero mucha gente me ha dicho que era muy necesario contar esto, porque es una putada que te pase algo así y la familia lo pasa mal.

Es que se pasa mal. Y uno se siente mal por, a veces, no querer estar siempre ahí con la persona enferma.

Es que claro que se pasa mal, y además te sientes culpable. La culpa te castiga constantemente. Y, de repente, visibilizar también esa situación es importante, porque hay que poner mucha atención en la ley de dependencia y cuestionarse si realmente… Bueno, cuestionarse no: es evidente que no hay los recursos necesarios.

Entrevista a Marta Matute

Entrevista a Marta Matute Gala Espín Barcelona

Este tema, en cambio, lo obvia en la película. ¿Fue voluntario o, como el Estado no aparecía en vuestra realidad cotidiana, simplemente no lo pusiste?

A mí me interesaba mucho contar esta parte desde lo íntimo, es decir, cómo es el desgaste emocional y físico de una familia cuando tiene que hacerse cargo durante años de una persona enferma y sostener esos cuidados.
Y sí que están esos guiños cuando hablan de si han llamado a asuntos sociales y la respuesta es: “sí, pero solo vendrían a ayudar a levantarla”. Y luego está la residencia
Claramente esta es una familia de clase media-baja y el espectador puede llegar a la conclusión de que, si tuvieran más recursos, no estarían pasando por estas situaciones. Si pudieran permitirse pagar a una persona que estuviera en casa 24 horas o tuvieran más espacio para convivir todos, eso no estaría ocurriendo, porque la hija pequeña estaría más liberada y la mayor también. Entonces, claro, hay una crítica.

Sí, pero sutil.

Es que la historia iba hacia lo íntimo. Luego, en las entrevistas, ya podemos hablar de todo esto.

La cineasta Marta Matute

La cineasta Marta Matute Gala Espín Barcelona

Hablemos entonces. ¿La ayuda siempre llega tarde?

Hay gente que me ha contado que han tardado seis años en darle una plaza en una residencia. Y eso, si llega. ¡Es una vergüenza! Es una vergüenza no tener una ley de dependencia que sostenga a las familias que lo necesitan.
No hay recursos, o la valoración llega tarde. No hay inspecciones suficientes en las residencias, ni públicas ni privadas…

Eso sí se ve.

…No se respetan los ratios, la comida muchas veces es una basura, las personas que trabajan en las residencias están absolutamente desbordadas y eso provoca que los residentes no estén bien atendidos.

Es una vergüenza cómo se trata a las personas mayores con dependencia. Son el último mono de esta sociedad. Entonces, espero que con nuestra película se hable de esto, porque hay muchas personas y asociaciones empujando para que mejore. Ahora mismo están recogiendo firmas para aumentar los ratios de personal en las residencias. Pero no se puede hacer negocio con esto, y se está haciendo. Y no puede ser.

La directora Marta Matute

La directora Marta Matute Gala Espín Barcelona

¿Lo vivió?

Bueno, nosotros tuvimos unas peleas tremendas en la residencia de mi madre. Y, claro, ¿qué pasa? Que se aprovechan de que los familiares están muy cansados y empezar una nueva lucha burocrática implica muchísimo esfuerzo. Es una puta vergüenza. Y las personas que gestionan todo esto no van a tener nunca problemas de quién les limpie el culo, porque no van a sufrir esos problemas económicos.

Pero habrá que hablar de esto muchas veces y muy alto para que cambie. Porque da un puto pavor hacerte mayor y pensar que vas a ir a una residencia; es que te quieres morir antes, obviamente. Entonces, bueno, es una puta vergüenza.

Con todo lo que podría contar, no ha ido a degüello con eso en la película.

Bueno, yo quiero que la gente se sienta acompañada viendo que a esta familia le pasa lo mismo que a ellos y que, en esos momentos de culpa, se sientan un poco mejor y un poco menos solos.