Félis Riera en una foto de archivo
Noticias relacionadas
Félix Riera (Barcelona, 1964) es editor, gestor cultural, escritor, colaborador en la prensa… Un hombre de letras y una persona de convicciones e ideas que puede exponer con persuasiva locuacidad, pero que no trata de imponerlas a cualquier precio, como es lo común.
Dirigió Grup 62 y Esfera de los Libros, y durante una época todavía convulsa dirigió Catalunya Ràdio. De ese talante dialogante del que hablaba da fe la rareza, que no se me olvida, de que abrió los micrófonos de esa emisora… nada menos que a mí, conociendo bien mi manera de pensar en los asuntos de la Cosa Pública, y mi manera no siempre templada de exponerla.
No trató nunca de censurarme, ni siquiera de moderarme, aunque algunos oyentes sacaban chispas. Ay, qué tiempos. Quiero decir que es todo lo contrario de un sectario. Actualmente Félix es director de la Fundación Romea, entidad sin ánimo de lucro creada para promover las artes escénicas, y es codirector de la publicación cultural Hansel* i Gretel*.
Le tengo respeto a Félix y a su bagaje cultural y su competencia en la dirección de equipos. Bueno, es un hombre con el que nunca tienes la sensación de estar perdiendo el tiempo.
Lo que no sabía yo es que escribiese tan bien, como constatará el lector a continuación. Pues el otro día, encontrándome por casualidad en la calle con Félix Riera, le invité a participar en el juego de los domingos –elegir una obra de arte del siglo XX que a uno le gusta o le interpele especialmente— y al día siguiente recibí en mi correo la siguiente carta.
Creo que tanto la elección de la obra como la forma de describirla -la écfrasis-, hablan de una persona a la vez sólida y original, que sabe ver y sabe escribir. Nos cuenta que vio por primera vez este bodegón del pintor simbolista francés en el museo Picasso barcelonés, en el año 1990.
Ah, yo no pude visitar la exposición, pues entonces vivía fuera, pero ahora, al leer la deliciosa, evocadora miniatura de Félix, siento que este óleo, efectivamente sensacional, que se me descubre 37 años después de que a él le asaltase, también lo vi entonces en el museo de la calle Montcada… aunque estuviera a dos mil kilómetros de distancia…
Geranios y otras flores en un jarrón de gres, de Odilon Redon Arthive
Dice así: “Mi encuentro con los geranios y otras flores en un jarrón de gres. Tuve la oportunidad de contemplar por primera vez el óleo sobre tela del pintor simbolista francés Odilon Redon titulado Geranios y otras flores en un jarrón de gres en el Museo Picasso de Barcelona en 1990. Es una pintura de pequeñas dimensiones en la que el espectador atento y sensible a las flores y a los jarrones apreciará, a la vez, la explosión y la contención de los colores que se muestran".
“El rojo intenso de los geranios, que desbordan la boca del jarrón, queda atemperado por flores amarillas y blancas. El observador advierte un diálogo de colores compuesto por simples flores en un jarrón de gres dominado por manchas azules que sugieren imágenes florales en estado de boceto y se desparraman sobre la superficie lechosa del recipiente. Los tonos que dominan la superficie y el fondo del cuadro, en cuyo centro se ha colocado el jarrón con las flores, son tonos negros, ocres y verdes que avanzan desde la oscuridad".
“Descubrí a Odilon Redon y sus jarrones con flores a la edad de 26 años. Recuerdo que, al contemplarlo, quedé conmovido por una belleza civilizada, contenida, educadora. La belleza de la obra reside en que puede sentirse. Sentimos el tránsito de los colores breves de las flores y la atmósfera verde oscura que envuelve al jarrón y las flores que lo habitan".
"Su belleza se quiebra en el preciso instante en que se intenta compartir, como yo mismo hago al tratar de describirla en este breve texto. Es una obra que educa lo sensible más que la razón, pensada para el ojo que la contempla; un óleosobre tela que incita al pensamiento y provoca una leve y dulce ensoñación".
“Odilon, en su Diario 1867-1915, en una entrada fechada en julio de 1910, año en que pintó Geranios y otras flores en un jarrón de gres, escribe: ‘Me dirijo a aquellos que ceden dócilmente, y sin recurrir a explicaciones estériles, a las leyes secretas y misteriosas de la sensibilidad y el corazón’.
“Han pasado treinta y seis años desde que mi ojo vio por primera vez unas flores en un jarrón, y aunque la Tierra ha girado sobre sí misma 13.140 veces desde entonces, la obra Geranios y otras flores en un jarrón de gres, de Odilon Redon, sigue mostrando que las flores humildes y sensibles son cultivadas por los artistas en su jardín”.