La actriz Dolores Fonzi

La actriz Dolores Fonzi JOAN COLÁS

Creación

Dolores Fonzi: "El problema con Argentina es que están liquidando la cultura para que no tengamos memoria"

La actriz y directora Argentina es precandidata a los Oscar por una película basada en un caso real, Belén

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Dolores Fonzi lleva más de 15 años militando por causas humanitarias y sociales: desde la ley del aborto, pasando por el feminismo y otros problemas de la sociedad argentina. Y esa militancia le ha servido para que cuenten con ella en varios proyectos e incluso para dar voz a causas que ella considera justas.

Fue así como llegó a dirigir Belén, una película nominada al Goya y a los Feroz como mejor película latinoamericana y que forma parte de la última shortlist de los Oscar a mejor película de habla no inglesa, sobre un caso particular que sucedió en Argentina.

Belén era una joven que sufrió un aborto espontáneo y acabó arrestada cuando todavía estaba en el hospital. La acusaron de matar a una vida, cuando el aborto aún era ilegal. Por ello fue condenada a ocho años de cárcel. Por eso y por una justicia que se reveló completamente corrupta.

Fonzi defendió su liberación y ha acabado, de forma casual, dirigiendo una cinta basada en el caso. También interpreta a la abogada defensora, Soledad Deza. Un trabajo que la llevó a ser preseleccionada por la Academia de Cine Argentino a los Oscar y a viajar por todo el mundo.

Tras su paso por el Festival de San Sebastián y otros certámenes internacionales, pasó por Barcelona a presentar su película. Crónica Global habló con ella sobre el caso, la película, su militancia y la política argentina.

¿Por qué eligió este caso?
A mí me lo proponen y para mí es como un regalo. Siento que nunca nada hubiese sido tan apropiado como hacer esta película.
¿Por qué?
Porque hay algo del primer eslabón de la historia que tiene que ver conmigo y la película termina dándole el cierre a todo ese recorrido, que empezó en 2016 y ahora continúa dirigiendo, escribiendo y actuando en esta película que nunca hubiese imaginado. Para mí son cosas del orden de lo mágico.
Fíjate que yo tenía otras propuestas para hacer. Ninguna me era demasiado propia ni me tocaban fibras de mi intimidad, y llega la película.
¿Cuál es ese primer eslabón del que habla?
Yo estuve nominada a los Premios Platino por La patota en 2016 y ya subí al escenario con un cartel que decía “Libertad para Belén”. La productora de la película estaba ese día, se pregunta quién es Belén, sale el libro, compra los derechos, lo manda a desarrollar, llega la pandemia, yo ahí dirijo mi primera película, y ahí me la ofrecen. Y ese gesto termina siendo una película diez años después, en la que al final sale ese momento del cartel.
Dolores Fonzi en el Festival de San Sebastián

Dolores Fonzi en el Festival de San Sebastián EFE

Y ahora candidata a los Goya y fue precandidata a los Oscar, cuando la Argentina de hoy es otra.
Bueno, la industria del cine en Argentina está muy vapuleada hoy, pero como no tiene nada que ver con el gobierno, era obvio que no iban a elegir Homo Argentum, digamos. Estábamos entre nosotros y La mujer de la fila, que también era de otra problemática de hoy.
Pero la ley del aborto, después del caso, se aprobó. ¿Queda como algo del pasado?
No, no es pasado. Lamentablemente, en Argentina sí se promulgó la ley en 2020, pero Soledad Deza, a día de hoy, lleva la defensa de una chica a la que le pasó lo mismo que a Belén.
Hablando de la abogada final. Sorprende ver cómo la abogada de oficio inicial que le toca a Belén no hace nada. ¿Por qué esa desidia?
El machismo y el patriarcado afectan a todo el mundo. No hay que ser hombre o mujer para ser un mierdas, un ignorante o una mala persona. A mí lo que me parece interesante de esa primera abogada de oficio es que, siendo mujer, criada en la misma ciudad, logra una condena de ocho años. Pero es la primera vez en la historia en la que un juez, para condenar a la acusada, usa una frase de su defensora. Eso yo me enteré después de firmar; si no, lo hubiera puesto.
Por otro lado, con el mismo expediente, Soledad Deza, sin agregar prueba alguna, la libera en cuatro meses. Eso es la película. Ver cómo nuestras perspectivas de la vida, el juicio de clase, el racismo, el machismo perjudican o salvan a alguien. Esa señora la perjudica, la daña, y esta otra señora la salva. Todo depende de cómo miramos al otro.
Cualquier persona, si tiene una mirada desprejuiciada, no clasista, no racista, puede cambiar la vida de una persona, de una sociedad, de un país, con un gesto. Eso es lo que pasó con Soledad Deza y con el Movimiento Mujeres.
Fotograma de 'Belén'

Fotograma de 'Belén'

¿Sigue pasando?
Sigue pasando, sí. De hecho, ayer me escribió una compañera de la Campaña Nacional de Argentina y me mandó dos capturas sobre el caso de Paola Ortiz, que está desde hace 12 años presa por lo mismo y, cuando salió la película, se levantó el caso y la van a liberar. 
¡Guau!
A mí se me pone la piel de gallina. Y es una película. Yo creo que las películas no hacen milagros, pero son memoria, son un retrato.
El problema con Argentina es que están liquidando la cultura, justamente para que no tengamos memoria, para que no tengamos pensamiento, para que no tengamos voz. Y el cine lo que hace es poner la voz en escena y, aunque seas un gobierno de fachos contra una película, la película no va a hacer milagros, pero va a estar ahí, diciendo algo.
Y levantando casos de vuelta. Por tanto, ya hace.
Y no solo eso. Alrededor del mundo hay gente que quiere ayudar a la fundación de Soledad Deza, porque desde ahí ayuda a otras mujeres.
Supongo que deben ser muy necesarias. No sé si el Estado las sigue ayudando.
Hubo, por ahí mal organizados, pero sí existieron programas y recursos que ahora están totalmente vaciados. El nuevo gobierno quitó todos los recursos e insumos de la ley, entonces ahora una mujer pobre que va a abortar tiene que pagar la medicación para ello. Y su precio equivale al 20 % de un salario mínimo. Por tanto, hay una cuestión de clase que sigue existiendo.
Dolores Fonzi en San Sebastián

Dolores Fonzi en San Sebastián EFE

Pone mucho énfasis en la cuestión de clase, pero también se muestra una sociedad y una administración completamente viciadas, corruptas.
En este caso, la abogada de oficio se jubiló tranquila y hoy esos jueces siguen siendo jueces.
¿Cómo puede ser? Porque se demostró su mal hacer…
Bueno, pero venimos de saber que el presidente fue parte de una estafa piramidal que él mismo publicó en Twitter y no pasó nada, la gente lo sigue votando. Y los audios de la hermana diciendo que se queda un 3 % de la ley para discapacitados. Y siguen votándolos.
De hecho, se demostró en los últimos comicios. Tras la victoria peronista en la provincia de Buenos Aires, en las elecciones legislativas se impuso La Libertad Avanza.
Sí, en las provinciales hubo un atisbo de algo y, de repente, de vuelta la gente se asusta. Se asusta no sé hacia dónde, porque es increíble. Te asustas y votas de vuelta en contra. Impresionante.
Y ya que antes mencionó a la industria y los recortes, ¿cómo afecta también a las personas que hacen cine?
No hay industria, no existe. O sea, el cine y la televisión son las plataformas. No se hace nada por fuera de las plataformas, casi no hay. Salvo casos muy aislados y dificultosos. No se produce, no hay industria. La industria cinematográfica está rota, la gente que trabaja en este medio está muy desahuciada.
Quitaron la ley del libro, la ley del teatro, la ley del cine. Están desahuciando la cultura en Argentina.
La actriz y cineasta Dolores Fonzi

La actriz y cineasta Dolores Fonzi JOAN COLÁS

Es un nuevo activismo, casi, dedicarse a esto.
Por eso hay que filmarlo todo. Todo lo que en un momento parecía ser monstruoso, que eran las plataformas, ahora son la única fuente de trabajo.
Y las plataformas muchas veces también tienen intereses, te exigen…
No, y aparte el monopolio finalmente termina siendo limitante. Porque sí, es verdad, son la fuente de trabajo, pero si una película queda fuera de dos plataformas, no se hace.
Pero los gobiernos pasan y los pueblos quedan. Después será responsabilidad nuestra reorganizarnos para resistir a esta rotura drástica.
No es la primera vez que nos pasa, somos un país que sobrevive a todo. Es increíble y muy interesante.
Moria Casán decía aquí que Argentina no resiste un análisis.
Es que realmente es impresionante. Tenemos todo lo bueno de haber condenado a los genocidas y después todo lo malo del negacionismo, por parte de la misma gente que está en el poder y que dice que eso no pasó.
Porque hay algo que nos da una autoridad como sociedad: ver que los genocidas han muerto en la cárcel, no como en España o Chile. O sea, sí, somos una sociedad más insolente, más irreverente y, por otro lado, más soberbia y muy desprolija; o sea, es un desastre. Yo confío en la juventud y en el feminismo. El feminismo, cada vez más, es una red que sostiene a todos y que cada vez más los jóvenes sienten que están dentro de esa red, no fuera. Se han conseguido un montón de cosas en la Argentina.
Dolores Fonzi

Dolores Fonzi EFE

Bueno, volvamos a usted y al cine. ¿Cómo decide dar el salto a la dirección? ¿Quiere seguir dirigiendo?
No, no, yo actúo todo el tiempo. En este tiempo he actuado en otros dos proyectos, incluido una serie de Pablo Larraín. Lo que sí siento es que, cuando dirija, voy a actuar también. Por ahora no he analizado propuestas de solo dirección. Las hay y todo es posible.
¿Y personales, como estas últimas?
Sí, pero no sé. Solo llevo dos películas, no me puedo definir. Pero sí creo que es una cosa muy personal. Por supuesto, cualquier tema tocado por mí va a tener lo que me divierte, lo que me preocupa, me voy a reír de mí misma…
¿Posicionarse políticamente la ha perjudicado?
Al contrario, yo desde que milito por causas de derechos humanos me llaman mucho más para trabajar como actriz. O sea, siento que hay una voz auténtica y personal, que es lo que buscan los directores, en general. A mí la militancia me sumó muchísimo. Muchísimo.
Yo prefiero mil veces al artista que se expone, que dice lo que piensa y usa su popularidad y su espacio para hablar de cosas pertinentes, a que se hagan los boludos y hablen de la campera que llevan. Ojo, yo también lo hago, pero siempre aprecio mucho más a un artista comprometido con la realidad que a uno que está en Babia, porque siento que es un egoísmo. Si la actuación solo es hacer un papel, se vuelve fría, una mera técnica.