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Una de las numerosas paradas de la Fira de Reis que venden más 'chuches' que juguetes / CG

La tradicional Fira de Reis de Barcelona languidece

La artesanía gana terreno a la venta de juguetes en un intento de seducir al turista que pasea por el centro de la ciudad

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La Fira de Reis de Barcelona trata de sobrevivir un año más. El tradicional mercadillo navideño es el más grande y uno de los más antiguos de la ciudad. Sin embargo, ve como sus ventas disminuyen y tiene dificultades para mantenerse. Por eso, en la búsqueda de alternativas, se dirige cada vez más al turismo.

Entre el alquiler y demás gastos de mantenimiento la mera apertura supone un desembolso de alrededor de 1.300 euros. Para que salga a cuenta la inversión, los tenderos cifran las ganancias mínimas en 3.000 euros, un objetivo que cumplen a duras penas en los 15 días de feria, entre el 21 de diciembre y el 5 de enero.

Adiós a los juguetes

Los juguetes cada vez venden menos. “Los hábitos de consumo han cambiado, en especial entre los sectores con más poder adquisitivo”, analiza la presidenta del Gremio de Artesanos, Mónica Mataluna. Las tiendas ya no compiten solo con los grandes centros comerciales. El 73% de los internautas comprará online sus regalos de Navidad, 20 puntos por encima del año pasado, según un estudio reciente.

De las 268 paradas de este año, solo 71 se declaran como de juguetes, bajo la descripción de “juguetes tradicionales y muñecos de peluche, entre otros productos típicos de la feria”, según el Ayuntamiento de Barcelona. Un cajón de sastre en el que cabrían, por ejemplo, golosinas y chucherías que no son, de hecho, juguetes.

Artesanos tránsfugos

En la categoría de “artesanía” hay declaradas 47 paradas, solo accesibles para manufactureros catalanes. Por tanto, las artesanías producidas en las demás comunidades autónomas o en cualquier otra parte del mundo –son habituales las importadas del Tíbet, la India o de diferentes países de Latinoamérica– deben ubicarse en la tercera sección: “regalos”.

Es el sector más amplio: 169 paradas de “productos tradicionales y artesanos y venta de regalos”, según el ayuntamiento. Los portavoces del consistorio aseguran que éste solo “expide licencias” y que la organización de la feria no le compete.

Además, el sector “regalos” está más cerca de la plaza Universidad, zona de mayor afluencia peatonal, por lo que cada vez más tenderos prescinden de la etiqueta “artesanos catalanes” y hacen la trampa –o decisión pragmática–  de autodenominarse como meros vendedores de “regalos”.  Aun así, la presidenta del gremio reconoce que “las ventas son muy bajas” para todos.

La caza del turista

“El público extranjero aprecia más la originalidad y la autenticidad, cuando un producto marca la diferencia”, asegura Mataluna. Ferias como las de Portal del Ángel o Las Ramblas tienen más fácil atrapar al turista. Lo cierto es que la llegada del comprador foráneo ha sido accidental en la Fira de Reis, con la construcción de nuevos hoteles en la Gran Vía de Barcelona, la mayoría de ellos de cuatro estrellas, aunque también conviven con algunos ‘hostels’ de bajo coste.

Esta semana será clave para los feriantes. Los primeros días del año, además, registran lleno hotelero en Barcelona y la presidenta del Gremio de Artesanos lo sabe. Por eso, adelanta que el objetivo para el próximo año es trabajar más la comunicación y que los turistas acudan a la Fira de motu propio.