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Alberto 'Tito' Álvarez, portavoz en funciones de Élite Taxi, durante una huelga anterior / CG

Élite Taxi echa a 'Tito' Álvarez

Una tensa asamblea derriba al líder del sector de Barcelona, aflora irregularidades financieras y convoca las primeras elecciones de la asociación para el 14 de abril

6 min

Fin de etapa. Élite Taxi liquidó el martes a Alberto Tito Álvarez como portavoz y líder del mayor sindicato del taxi de Barcelona tras seis años como agitador del sector en la Ciudad Condal. Una tensa asamblea celebrada en la capital catalana derribó el intento del mesías del taxi de modificar los estatutos para perpetuarse en el poder, convocó elecciones para el 14 de abril y afloró anomalías contables que están siendo investigadas.

Élite emitió ayer un tibio comunicado oficial dando cuenta del cónclave. "Ayer se celebró la asamblea y se aprobaron los siguientes puntos. Aprobación de las cuentas, las modificaciones que se acordaron ayer en la propuesta de cambios de estatutos se llevarán a la próxima asamblea para su aprobación definitiva y que ya hay comité electoral [...]. La asamblea duró 5 horas y después de mucho debate se cerró todo con normalidad", cita la nota pública. Nada más lejos de la realidad. El encuentro, al que acudieron 150 taxistas, se saldó con una sonora derrota de Álvarez y la junta actual entre abucheos. Los presentes forzaron elecciones a la junta --a las que Tito anunció que no se presentaría, lo que no está claro que suceda-- y sirvió para comunicar presuntas irregularidades en la gestión.

Rebelión y anomalías...

Asistentes a la reunión han relatado lo que ocurrió. "Fue una asamblea muy tensa, con cuatro o cinco conatos de agresión. Pero esto son anécdotas de alguien que se pasó con la cerveza. Lo mollar es que la junta no pudo aprobar los estatutos como pretendía. Un nuevo texto que les blindaba en el poder", han indicado fuentes conocedoras. Tal y como avanzó este medio y pese a las críticas de los partidarios del rey del taxi a Crónica Global, la mayoría de asistentes vio el cambio estatutario como un golpe de estado. "Pretendían poder expulsar a gente y fijar cuotas. Se les dijo que ni hablar", han agregado las mismas fuentes.

Dichas voces cifran en un 60% la oposición de los taxistas la actual junta de Élite, que encabeza Álvarez. "Las cifras no son importantes porque el apoyo que tenga cada uno se verá en las elecciones. Lo importante es la gestión que deja la junta, que es muy mala", han lamentado. ¿A qué se refieren? "A presuntas irregularidades contables que están bajo investigación, a un crowdfunding para pagarle la licencia de taxi a Tito que nadie sabe dónde fue. A un excedente neto anual que ha pasado de unos 30.000 o 40.000 euros a solo 2.000. A una condonación de deuda de 8.000 euros a la radio de la asociación. A 5.000 euros de la caja de resistencia que han desaparecido", ha enumerado un conductor crítico.

... Y a elecciones

Otro punto es crucial: Élite Taxi --asociación, sí, pero también sindicato mayoritario del sector en la Taula Tècnica del Taxi (TTT) de Barcelona-- va a elecciones para la renovación. A los comicios se presentará una lista crítica con la junta actual de Tito. ¿Quién la compondrá? "Es pronto, pero ya hay gente de la primera etapa de Élite diseñando la candidatura. Se quiere dar la vuelta a la asociación, echar a los okupas y profesionalizar la asociación. Que se hagan las cosas bien y que haya seriedad económico-financiera", sostienen las fuentes consultadas. Así, se está fraguando un escenario en el que se produce el final de Tito como líder del taxi de Barcelona. Un desalojo público que harán sus compañeros más veteranos, hartos de sus exabruptos, amenazas y lunares en la gestión.

Los comicios, si Álvarez no se presenta a los mismos como prometió, zanjarán seis años de gresca en el taxi barcelonés azuzados por un activista que frenó a UberPop; echó a la misma tecnológica de Barcelona; que arrancó del Govern un polémico decreto-ley que impone los 15 minutos de precontratación a los vehículos de alquiler con conductor (VTC), como los que utiliza Cabify; y que encabezó dos virulentas huelgas. Todo ello tuvo un precio. Tito impulsó un lobbie paneuropeo, Taxi Project, que ha cosechado un rotundo fracaso. Pergeñó una querella penal contra Uber y Cabify que ha naufragado en la Audiencia Nacional. Dimitió varias veces y volvió. Se jactó de controlar a los periodistas. Por el camino, se enzarzó también con el exjuez y ahora abogado Elpidio Silva por los emolumentos del magistrado. Y dividió al sector en un desafío que, esta vez, no pudo superar. Sus propios compañeros han decidido deshacerse de él.

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