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Una atracción de un establecimiento de ocio infantil / ACPI

El sector de ocio infantil, en apuros: "El 80% de los establecimientos tendrán que cerrar"

La Asociación Catalana de Parques Infantiles critica que el Govern los ha "menospreciado" con su toma de decisiones

8 min

El sector del ocio infantil en Cataluña lanza un grito de socorro ante la crisis del Covid-19. Los tres meses de reclusión, sumados a los rebrotes en algunas partes del territorio, no han hecho más que agravar una situación cada vez más insostenible. “Prácticamente no facturamos”, lamenta el presidente de la Asociación Catalana de Parques Infantiles, Carles Durban, y reclaman ayuda a los gobiernos estatal y autonómico para salvar su situación.

La agrupación que concentra a 50 de las 200 empresas del sector que hay en la comunidad autónoma advierte de que, si la situación sigue así, “a finales de año el 80% de los establecimientos dedicados al ocio infantil tendrán que cerrar". De hecho, la patronal de la pequeña y mediana empresa de las Baleares, PIMECO, ya ha revelado que el 30% de las empresas de este ámbito han cerrado por el impacto económico de la pandemia.

Mensaje de PIMEC

Las empresas dedicadas al ocio infantil --más conocidos como chiquiparcs-- no tienen un gremio propio. Se está empezando a constituir ahora una plataforma para defender sus derechos. “No somos feriantes ni parques de atracciones”, matizan, por eso, en Cataluña, PIMEC también les está ayudando a darles voz.

La patronal catalana lanzaba este jueves un comunicado en nombre de los parques infantiles en el que exigía a la Generalitat aprobar unos planes concretos para la reapertura del sector. Ellos mismos, como recuerda Durban, lo elaboraron durante el periodo de reclusión y se lo hicieron llegar a responsables del Govern.

Una familia en una piscina de bolas / ACPI
Una familia en una piscina de bolas / ACPI

Ninguneados

El también propietario de la empresa más importante del sector, Planeta Màgic, critica que “las autoridades no nos han tenido en cuenta” y ahora están sufriendo las consecuencias. Hasta el último día del estado de alarma, las empresas dedicadas al ocio permanecieron cerradas, equiparadas con el ocio nocturno. “Un sinsentido”, denuncia Durban.

Aun así, cuando llegó el momento de abrir, el 22 de junio, descubrieron que ni el Estado ni el Govern habían determinado un protocolo para ellos. “Nos sentimos menospreciados por la Administración”.

Como una discoteca

Pese a los impedimentos, abrieron con un aforo del 50%, el mismo que las discotecas y las salas de fiesta, menos que los de un bar. Este hecho los ha perjudicado, porque cuando se decretaron los primeros rebrotes en Cataluña y el Govern decretó el cierre de las salas de ocio nocturno los incluyó a ellos también.

“¿Cómo pueden equiparar una discoteca con un establecimiento donde los niños vienen a jugar y a celebrar su cumpleaños?”, inquiere el presidente de la Asociación Catalana de Parques Infantiles. Recuerda que en sus establecimientos no se vende alcohol, que son espacios muy amplios, con los techos muy altos y unos sistemas de ventilación muy potentes. “Tenemos un protocolo más restrictivo que el Procicat”, asegura.

Escenario de un local de ocio infantil / ACPI
Escenario de un local de ocio infantil / ACPI

Garantías

La empresa que dirige Durban, además de contar con gel hidroalcohólico, obligar a usar la mascarilla a sus asistentes y hacer respetar la distancia de seguridad lo máximo posible, dispone de nebulizadores para asegurarse una mejor prevención. En cambio, durante 14 días de julio permanecieron cerrados por esta equiparación con el ocio nocturno.

“El mensaje que está dando la Generalitat al tomar estas medidas nos perjudica al equiparnos con una sala de fiestas”, denuncia. Comparte que es cierto que son “la discoteca de los niños”, pero que este julio han acudido a ellos casales y que además requieren el nombre de los asistentes en la entrada, por lo que el rastreo, en caso de que hubiera un contagio sería mucho más fácil.

Estigmatización

Lo cierto es que según los últimos datos “no se ha producido ningún positivo en ningún establecimiento de ocio infantil”. “No somos un foco de contagio y en cambio el mensaje que dan las administraciones con las decisiones tomadas hasta ahora es que somos un peligro”.

El empresario recuerda que mientras duró la reclusión idearon un protocolo con muchas más medidas de prevención impuestas hasta ahora y nadie les ha dado una respuesta. “El Govern estableció un marco general y anunció el desarrollo de planes sectoriales”, afirma Durban, pero estos no han llegado.

Unos niños celebran un cumpleaños en una sala de ocio infantil / PLANETA MÀGIC
Unos niños celebran un cumpleaños en una sala de ocio infantil / PLANETA MÀGIC

Exigencias 

La asociación señala que, de media, una empresa del sector solía facturar 30.000 euros al mes, con los que tenía que hacer frente a los alquileres de sus grandes establecimientos. Considera que tras el cierre establecido durante tres meses, los 14 días menos que han tenido en julio y una facturación que en las tres semanas que han podido abrir ronda el 10% de lo habitual, las moratorias aprobadas por el Gobierno son insuficientes y va a ser muy difícil que los negocios puedan continuar.

Son conscientes que el pago de las mensualidades no es algo que sólo afecte al sector del ocio infantil, pero sí que exigen “de manera urgente ayudas directas, como tienen otros sectores, porque lo estamos pasando fatal”. Asimismo, demandan el reconocimiento por parte de las administraciones y “una reapertura en condiciones”, con medidas propias y no las del ocio nocturno.

Interlocutores

Durban agradece que en los últimos meses por fin han encontrado un interlocutor en la Generalitat, el secretario de Empresa y Competitividad, Joaquim Ferrer, quien aseguran que comprendió su malestar y los requerimientos del sector.

La Administración debe saber que existimos”, remarca. A los establecimientos de ocio infantil acuden cada año miles de niños a celebrar sus cumpleaños, a jugar fuera del colegio y encontrarse con sus amigos y tanto las empresas como los menores “han sido los más castigados” durante la cuarentena. “Esto es un grito de socorro”, sentencia Durban.

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