Pedro Sánchez, presidente del Gobierno / EP

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno / EP

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Sánchez necesita un rescate europeo sin ‘hombres de negro’ para salvar la legislatura

El presidente del Gobierno tratará de recurrir al fondo de rescate de la UE pero con unos condicionantes presupuestarios aceptables para su socio

4 abril, 2020 00:00

Pedro Sánchez se jugará en los próximos días en Europa algo más que el futuro económico de España tras la crisis del coronavirus. Su propio mandato como presidente del Gobierno dependerá de si, finalmente, logra que el Consejo Europeo saque adelante una estrategia común para afrontar la situación generada por la expansión del Covid-19. Y que ésta no quede reducida al mero recurso al fondo de rescate, con todo lo que ello conlleva en forma de control de las finanzas públicas por parte de la Unión Europea. De lo contrario, el apoyo de Unidas Podemos en el Gobierno de coalición saltará por los aires. Y con él, probablemente, la legislatura.

Prácticamente descartada la idea de los eurobonos, ante la insistente negativa de determinados socios, encabezados por Alemania y Países Bajos, la posibilidad del rescate cobra fuerza como la alternativa más firme para ayudar a financiar los planes de choque contra el Covid-19 a los países más golpeados por el virus: Italia y España que, además, también han visto como el acceso a los mercados de deuda se les ha encarecido en las últimas semanas, pese a las medidas de estímulo del Banco Central Europeo.

A vueltas con la estabilidad

Así, la estrategia de Sánchez en los últimos días ha consistido en tratar de lograr una fórmula para poder recurrir al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) sin que esto suponga la llegada de los célebres hombres de negro, es decir, sin una contrapartida consistente en la exigencia comunitaria de disciplina en las cuentas públicas. Un extremo que, de darse finalmente, complicaría mucho la coexistencia en el Gobierno con su socio, Unidas Podemos, formación con la que ya ha chocado en numerosas oportunidades incluso antes de que comenzara la crisis, especialmente en asuntos de índole económica.

En plena batalla por conseguir que el Consejo aceptara mutualizar la financiación de los planes para afrontar la crisis a través de un instrumento de deuda común, tanto España como Italia alegaron como motivo para buscar una alternativa al MEDE el hecho de que no querer ser señalados con el estigma de país rescatado, algo que lograron 'in extremis' en la anterior crisis, precisamente uniendo fuerzas.

Gobiernos de coalición en apuros

Sin embargo, en ambos casos hay algo más detrás de ese deseo de evitar una suerte de humillación. Los dos países cuentan con gobiernos de coalición, con formaciones de izquierda que apuestan por el incremento del gasto público para potenciar políticas sociales, en detrimento de la convergencia hacia la estabilidad presupuestaria preconizada desde Bruselas. El hecho de tener que plegarse a unos condicionantes financieros demasiado exigentes y diseñados desde Europa dinamitaría a ambos gobiernos.

Después de la tensa reunión que protagonizó el Consejo Europeo el 26 de marzo, con Italia y España uniendo fuerzas para evitar que saliera adelante una mera declaración de intenciones sin contenido que abocaba a ambos países a un rescate al uso (y condenaba a ambos gobiernos a una situación interna insostenible), ha habido algunos avances esperanzadores para las intenciones del Ejecutivo español.

Alternativas

La Comisión Europea propuso un sistema de ayuda al desempleo, dotado con hasta 100.000 millones de euros que, ademas, se basa en un esquema muy similar al de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que se están empleando en España para evitar la destrucción de puestos de trabajo, al menos mientras dure el estado de alarma y, por lo tanto, las restricciones a buena parte de la actividad económica.

En las últimas horas también se ha hablado de que el Eurogrupo podría aprobar la constitución de un fondo para que los países más impactados por la crisis del coronavirus pudieran ser rescatados sin la necesidad de ofrecer a cambio compromisos de estabilidad. Según publicó el diario El País, el fondo tendría una cuantía inicial de 80.000 millones repartido en función de la participación de cada estado miembro en el MEDE, con lo que España podría obtener cerca de 9.500 millones.

Tres frustrantes reuniones

De acuerdo con la mencionada información, aún no se habría alcanzado un acuerdo unánime sobre esta posibilidad por lo que la reunión del Eurogrupo de los próximos días se antoja clave para que la propuesta llegue al Consejo con el más amplio consenso posible y no se repitan las escenas de la última reunión.

Los precedentes no son precisamente halagüeños ya que la falta de acuerdo sobre posiciones concretas en la reunión de los ministros de Finanzas de la eurozona ha sido uno de los factores clave que explican por qué el Consejo ha sido incapaz de acordar una posición común frente a la crisis del Covid-19 después de tres frustrantes reuniones, que han vuelto a dejar en entredicho los valores de solidaridad y unión de la UE.

Debilitado por el déficit

A estos encuentros clave llega Pedro Sanchez debilitado por las cifras conocidas el pasado martes sobre el déficit público de 2019, que volvió a incrementarse respecto al PIB después de seis ejercicios consecutivos a la baja. El desequilibrio de las cuentas públicas se fue hasta el 2,7% del PIB, nada menos que siete décimas por encima de lo que tenía marcado como meta el Gobierno. No sería descartable que algún colega europeo esperara a Sánchez en la video conferencia con esos papeles encima de la mesa.

En clave interna, las últimas decisiones en materia económica también han supuesto una pérdida de apoyos. El incremento de la restricción a la actividad económica, la prohibición de despedir, el insuficiente apoyo a los autónomos… Por lo pronto, el presidente ha tenido que retrasar la convalidación del último Real Decreto Ley en el Congreso porque se ha quedado sin el apoyo del Partido Popular, que le afea no haber consensuado las medidas con la oposición, y del PNV. En Europa se juega el partido clave, el que determinará si la crisis del coronavirus le cuesta a Sánchez algo más que horas de sueño.