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El presidente de Naturgy, Francisco Reynés / EFE

Reynés abre las futuras ‘naturgys’ a nuevos socios… y a la salida de los actuales

La escisión del grupo energético pretende poner en valor al máximo las participaciones y facilitar la venta de los negocios con los que la compañía no cuenta en el futuro

9 min

Naturgy ha encontrado en la llamada operación Géminis la fórmula ideal para abrir las puertas de su muy constreñido capital a nuevos socios, ante el evidente apetito inversor desatado por el negocio energético. Y, al mismo tiempo, para terminar de poner en valor las participaciones de los actuales accionistas con el fin de facilitar su salida en el momento más oportuno. Una salida que, además, llevará aparejada jugosas plusvalías.

La escisión de la energética, anunciada la tarde del jueves poco antes del cierre de la sesión bursátil, supone un nuevo golpe de efecto por parte del presidente de la compañía, Francisco Reynés. Se ha adelantado a una tendencia incipiente en el sector, la de poner en valor algunas áreas de negocio ante nuevos inversores, especialmente aquéllas relacionadas con las renovables.

Gestión de Reynés

Acciona ha sacado a bolsa su división de energías limpias, con una acogida positiva por parte del mercado, Repsol espera ofertas para entrar en su nuevo negocio de bajas emisiones e Iberdrola otea el horizonte para dar entrada a inversores en su gran apuesta por la eólica marina. Reynés ha optado por pisar el acelerador. Casi 180 años después, desde aquella Sociedad Catalana para el Alumbrado por Gas de 1843, la historia de la compañía tocará a su fin.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, en una imagen de archivo / EP
El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, en una imagen de archivo / EP

La maniobra recuerda a otras con el sello del ejecutivo balear también enfocadas a sacar el máximo valor a los negocios que ha liderado. Entre ellas, la segregación de los negocios no estratégicos de Abertis, que implicó la salida a bolsa de Cellnex, en la que el grupo de infraestructuras agrupó las torres de telecomunicaciones que no encajaban en sus planes, centrados en exclusiva en el negocio de las autopistas.

Marcar tendencia

Tampoco será la primera vez que Reynés pone en fila al sector energético con alguna de sus decisiones ejecutivas. Recién llegado a Naturgy, uno de los pilares sobre los que levantó el primer plan estratégico fue la depreciación de activos del grupo, sobre todo los relacionados con las plantas de generación eléctrica convencional. Esta maniobra llevó a la cotizada a apuntarse pérdidas contables próximas a los 4.000 millones de euros, producto del saneamiento. Meses después, Endesa y Repsol, recién aterrizado por entonces en el negocio verde, siguieron sus pasos.

Los últimos meses han puesto sobre la mesa del consejo de Naturgy varias evidencias que le han llevado a tomar, con su ejecutivo a la cabeza, esta decisión. La opa parcial de IFM, cuyo proceso se ha extendido durante casi todo 2021, y anteriormente la irrupción de la pandemia, han mostrado hasta qué punto los inversores están dispuestos a echar el resto por el sector.

Aerogenerador de Naturgy / EP
Aerogenerador de Naturgy / EP

Riesgos de una energética integrada

“Pero también ha servido para apreciar los riesgos que actualmente tiene una energética integrada. Hay fondos que están muy centrados en la sostenibilidad y sólo les interesa el negocio renovable; otros, más conservadores, buscan activos mucho más predecibles, como los regulados, con un horizonte completamente despejado. Con la escisión, cada una de las sociedades resultantes dejará de estar condicionada en este sentido”, apuntan desde un banco de inversión internacional.

Por otra parte, la operación Géminis también supone aplicar el viejo axioma de que una compañía es más valiosa por partes. A la hora de poner en valor las inversiones, una operación de este tipo resulta especialmente oportuna.

El caso de GIP

Supone una apertura de puertas pero en ambas direcciones. En Naturgy también son conscientes de que la salida de determinados accionistas está cada vez más próxima, tanto por el tiempo que han permanecido en el capital como por el rendimiento que han obtenido de la inversión.

Sin ir más lejos, el pasado otoño se cumplieron cinco años de la entrada de Global Infraestructure Partners (GIP) en el accionariado de la por entonces aun denominada Gas Natural Fenosa. Fue, en realidad, el inicio del proceso que se espera culminar antes de que finalice el presente año.

Espectaculares plusvalías

Con el precio actual de los títulos de la compañía, las plusvalías latentes del fondo superan los 1.900 millones de euros. Cifra que equivale a la mitad de lo que invirtió en su día, a lo que cabría añadir cerca de 1.000 millones más en concepto de dividendos que ha percibido a lo largo del tiempo. “A la hora de articular la venta de una participación tan voluminosa, valorada en casi 5.700 millones, es más sencillo y, probablemente más rentable, hacerlo por partes”, explican los mismos interlocutores.

Sede de Naturgy en Barcelona / EP
Sede de Naturgy en Barcelona / EP

En el caso de Rioja --CVC y una participación minoritaria de Corporación Financiera Alba--, cuando finalice el proceso de separación de los negocios de Naturgy también estará cerca de acumular un lustro en la energética. Entró en el grupo al mismo precio que GIP.

Liquidez en mínimos

La segregación también facilita la opción de una salida parcial, tal y como apuntan otros interlocutores del mercado. Esto brindaría a los socios la oportunidad de apostar más por un tipo de negocio que por otro, el que les encaje de mejor forma en su estrategia.

Igualmente, cabe tener en cuenta que, tras la opa de IFM y el incremento de participación de Criteria, primer accionista de Naturgy, la liquidez del valor ha quedado en mínimos. Resulta prácticamente imposible adquirir un mínimo paquete significativo de títulos.

Flexibilizar las ventas

Aunque las sociedades escindidas tendrán en el inicio idéntica composición accionarial, a buen seguro la paridad no tardará en romperse. La salida, aunque sea parcial, de algunos socios facilitará la entrada de nuevos accionistas.

Imagen de una cotización de Naturgy en la Bolsa de Madrid / EFE
Imagen de una cotización de Naturgy en la Bolsa de Madrid / EFE

Otro de los objetivos que persigue la operación es contar con mayor flexibilidad para la venta de algunos negocios que no forman parte de la idea de futuro de la actual Naturgy.

Apostar por divisas fuertes

En este caso, la operación de referencia fue la venta del negocio de redes de gas en Chile, acordada a finales de 2020, cerrada ya en 2021 y cuyas plusvalías han permitido paliar efectos negativos adversos en la cuenta de resultados.

En aquella ocasión, el propio Reynés avanzó que la cotizada se centraría en mercados con divisas fuertes y estables, principalmente el euro, el dólar estadounidense y la libra esterlina. Las acusadas fluctuaciones de las divisas latinoamericanas habían dado no pocos quebraderos de cabeza al departamento financiero y la idea, recogida también en el plan estratégico, pasaba por reducir al mínimo este riesgo.

En este sentido, los negocios que la compañía mantiene en Latinoamérica se concentran en redes, que será el principal activo de una de las nuevas empresas. La escisión dará más flexibilidad a la hora de una eventual operación de venta.