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Trabajadores de Acciona subcontratados en Nissan / EP

La plantilla de Acciona en Nissan consuma su divorcio interno

El comité de empresa se fractura en dos grupos por la negativa a secundar la demanda por cesión ilegal contra Nissan

3 min

La plantilla de Acciona Facility se ha roto por la mitad. El 65% de los trabajadores de la proveedora de Nissan han formalizado la ruptura con sus compañeros por las diferencias estratégicas a la hora de afrontar el expediente de regulación de empleo (ERE) planteado por la dirección.

En un comunicado, estos 320 empleados comunican la "pérdida de la confianza" y afirman "no haberse sentido representantes" por el comité de empresa formado, de forma mayoritaria, por representantes de CCOO, UGT y CGT. De hecho, Crónica Global ya avanzó el malestar interno por la acampada en plaza Cataluña de una parte del personal, que no fue avalado por otro grupo importante de los trabajadores.

Críticas al comité de empresa

Pero ahora el enfrentamiento es total. En su escrito, los firmantes comunican que "en su condición de mayoría de trabajadores de la plantilla, no les autorizamos para que en nombre de esta plantilla como comité de empresa interpongan ninguna demanda de impugnación del despido colectivo y mucho menos llegar a acuerdos en nuestro nombre".

Juanma Seco, líder de este sector, lamenta "haber tenido que llegar hasta un extremo que, finalmente, se ha revelado inevitable". El punto determinante de la ruptura ha sido la negativa de una parte de los trabajadores a secundar la demanda por cesión ilegal interpuesta para que Nissan asuma el contingente laboral de la empresa auxiliar.

El conflicto se enquista

La pérdida de la unidad de acción complica la negociación entre dirección y trabajadores por los despidos colectivos. Tras un primer mes de contactos que concluyó sin acuerdo, la plantilla decidió prorrogar las conversaciones con la esperanza de que la incorporación de los empleados de Nissan ayudase a resolver la situación.

Al multiplicar las partes en liza, el conflicto corre el riesgo de enquistarse. Un conflicto que ha provocado un parón casi absoluto en la producción de nuevas unidades en las plantas de la automovilística en la Zona Franca (Barcelona). Pese a que la central retomó la actividad a principios de septiembre, el ritmo de fabricación ha caído en picado en la planta catalana.