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La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera / EP

El 'plan B' del Gobierno al Midcat: un gasoducto entre Barcelona y Livorno

La ministra Teresa Ribera propone la unión entre las regasificadoras del puerto catalán e italiano si fracasan las negociaciones con Francia

3 min

El Gobierno ya baraja una alternativa al gasoducto Midcat tras el rechazo de Francia a la conexión energética con España. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha abierto la puerta a construir un conducto entre Barcelona y Livorno (Italia) para unir las regasificadoras ubicadas en ambos puertos. Se trata de una propuesta que avanzó ayer por la noche el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que solo se concretaría si el ejecutivo galo persistiera en su negativa a la infraestructura.

"De momento, lo que estamos haciendo es activar una especie de puente marítimo entre Barcelona y Livorno. Una gran regasificadora con capacidad de almacenamiento y para recibir grandes buques metaneros de la que salen metaneros de menor tamaño hacia la otra planta de Livorno, más antigua y de menor tamaño de regasificación", ha detallado.

Una estación de gas natural en imagen de archivo/ EUROPA PRESS
Una estación de gas natural en imagen de archivo/ EUROPA PRESS

Un proyecto "más complicado"

De esta forma se inyectaría gas para consumo en Italia, con una alta dependencia del suministro ruso, y también abastecería el centro y norte de Europa. Aunque la ministra ha declarado que el Ejecutivo central valora "con mucha seriedad" este plan B si fracasan las negociaciones con el gobierno galo, que se opone por ahora a la culminación del Midcat, también ha reconocido las desventajas del proyecto Barcelona-Livorno.

"Se trata de una obra de ingeniería más complicada. Lo sencillo, lo limpio, en un país que se dice europeísta, en un momento extremadamente crítico para Europa, es ir a lo más fácil, a lo que pueda estar operativo para el otoño invierno 2023-2024", ha apostillado la ministra.

Alemania dice 'sí'; Francia, 'no'

La baza del Gobierno son el  de Alemania y la Unión Europea al gasoducto pirenaico, que incluso contaría con financiación comunitaria. En una primera fase, esta conexión, que debería unir Hostalric (Girona) con Carcassonne a lo largo de 300 kilómetros, suministrará gas natural al conjunto del continente. Más adelante, la infraestructura podría reutilizarse para transportar biogás e hidrógeno verde.

La patronal Foment del Treball también ha mostrado su apoyo a la infraestructura en un momento clave del plan de la Comisión Europea para desvincular la zona euro de los combustibles fósiles procedentes de Rusia.